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Palabra profética para Venezuela (23 de abril de 2020)

Escuché un estruendo como de trompeta y me levanté sobresaltada y me senté en la cama, y me hizo levantar el Señor esta madrugada para escribir lo que me entregaría como alimento para su pueblo:
Así te dice el Señor Venezuela, yo los esparcí, yo los envié, yo mismo los mandé a que fueran a otras tierras, fui yo quien sopló hacia mis entrañas en los 4 puntos cardinales y los entregué, cuando endurecí el corazón de su rey, para pelear contra las naciones, no teniendo él fuerzas, ni voluntad para pelear, ni espada, ni ejército.
Como a Job, yo mismo permití que los deshonraran, que los traicionaran, que los humillaran, que fueran estorbo en otras naciones, porque pueblo rebelde me fuiste, porque me fuiste estorbo en mis planes y sacaste contigo la abominación de mis ojos y llevaste tras de ti tus imágenes y tus ídolos, para pervertir a otros pueblos y no fuiste bien recibido, ni tu, ni tus dioses, porque Yo sigo siendo Dios.
Porque egoísta fuiste con tus hermanos, pero ahora, ahora Yo mismo los traerá de vuelta con sus mentes llenas de pensamientos de amor por la niña de mis ojos, amor por su familia, amor por sus madres, con sus mentes llenas de inteligencia y de ciencia, y con más sabiduría con que se fueron, yo mismo he puesto la maldición sobre ustedes, pero al entrar la bendición caerá sobre ustedes y sabrán que Yo Soy Dios y destruiré a tus ladrones y a tus gobernantes Venezuela, ellos te vendieron y te saquearon, y sembraron en ti la maldad y sus dioses de piedra, madera y cera, pero Yo mismo, Yo mismo, dice Jehová, restituiré con honra todo lo que te han  quitado, de ellos no quedará nombre y serán abominables delante de las otras naciones por cuanto sirvieron a dioses ajenos y ellos y sus siervos caerán en el lodo de fuego por cuenta propia y serán echados de tu nación, porque los vomitaré de mi boca. Y Yo mismo los pondré en manos del rey del sur, porque serán traicionados entre ellos y pondré espíritu de confusión y engaño entre ellos. Y me gloriaré en ti Venezuela.
Mira bien Venezuela, mira bien que no te engañen, mira bien iglesia tú que has sido sorda y por años has estado dormida, despiértate porque no he hallado tus obras perfectas, porque como ladrón por la noche vendré sobre ti y no sabrás ni el día, ni la hora, me han robado y me han deshonrado, han robado mis diezmos, han robado mis ofrendas, han robado a mis ovejas y las han echado fuera, vengo por ti con grande ira, porque abandonaste a mis niños, abandonaste a mis desamparados, a mis huérfanos y a mis viudas desamparaste y no hiciste como te dije a través de los profetas, destruiste a mis profetas y los echaste fuera de tu casa y cerraste en su cara tu puerta y despreciaste mi consejo, por eso vino sobre ti la enfermedad.
Ayayay, ayayay, ayayay iglesia idólatra y apóstata, la hora llegó de pedirte cuenta de lo que te entregué, ¿dónde está mi rebaño…?, ¿dónde están mis hijos…?, ¿qué hiciste mientras yo fui a buscar a la desamparada…?, te burlaste de mí y vendiste tu primogenitura a tu gente falsa y a sus dioses. Te dejaste engañar con aquello de que ‘los violentos arrebatan el reino’, nunca ha sido la violencia una orden mía, los violentos, los violentos robaron tu corona, arrebataron tu corona.
¿Por qué maldices lo que yo bendije y por qué bendices lo que yo maldije…?
Mira hacia al Norte, mira hacia el Sur, mira hacia el Oriente y hacia el Occidente, las puertas han sido abiertas y solo Yo podré cerrarlas.
¿Tienes miedo…?, ¿tienes miedo ahora de lo que te puede hacer el hombre…? ¿No soy Yo Dios; el que te creó en el vientre de tu madre…?, ¿el que te escogió desde la creación…?, Yo soy el mismo que te apartó y te reservó, pero me has sido infiel y por eso ahora tus piernas tiemblan y serás hallada como oveja para matadero; serás sellada como oveja para matadero.
Pero oye tu pueblo mío, estad puestos vuestros calzados en vuestros pies, porque yo traeré una nación de lejos, cuya lengua no conoces y sacaré de lo profundo de la tierra la mortandad y haré justicia a mis muertos.
Sigue fiel y escóndete un tiempo más, mientras pasa mi ira, vienen muchos de lejos, de donde fueron echados, muchos no alcanzarán entrar y muchos entrarán para recibir la bendición que he reservado para dentro de poco tiempo.
Pero levántate y has guerra.
Oye tu Venezuela, renuncia a la marca de la bestia, revoca el mandato de tus enemigos.
 Venezuela no necesitarás marca, no necesitaras implantes de sujeción, ni subordinación, porque yo te devuelvo todo, porque en ti he puesto todo, para que no te haga falta nada de afuera. Te haré grande e independiente del mundo.  Pero es tu decisión recibir de mi o recibir de mis enemigos.
Venezuela eres tierra fértil, por tanto sembrarás lo que comerán tus hijos, hoy te entrego la bendición y quito la maldición, no necesitas implantes Venezuela, recházalo, revócalo, anúlalo, deséchalo, niégate a ti mismo, has uso de tu poder y autoridad, porque te dije que cosas aún mayores tu harías, levántate porque Yo traeré a ti la lluvia temprana y la tardía, tus graneros darán granos en abundancia, las aves del cielo comerán de tus cosechas, pero no las dañarán, tus ríos darán más agua, tu cielo dará la lluvia para regar tus campos, las crías de tus vacas serán abundantes, partos gemelos y trillizos traeré sobre ti y te haré abundar tierra fértil, te haré bendita sobre las naciones, no pedirás prestado, mas tu prestarás, tus mujeres parirán y su vientre será de bendición, y todo el que te maldijo y te despreció recogerá del fruto de su desprecio, mas tú le serás de bendición, porque mía es la venganza. Dice Jehová Dios de los ejércitos.
Escucha bien tierra de Venezuela, escucha bien, que las 7 estrellas brillarán como nunca antes y tu darás más valor a lo que un día desechaste, no faltará alimento en tu alacena, por cuanto, CUANDO NO tuviste, diste a tus hermanos abundantemente, ni a ti, ni a tus hijos, ni a tu descendencia, las flores cubrirán tu tierra de colores y tus mares echarán sus peces para alimentarte, tus hijos regresarán a ti, y serán de bendición y serán experimentados y pondrán en marcha nuevos proyectos y nuevos planes, y levantarán tus muros porque llorarán, porque te hallarán destruida y asolada, y vendrán con ánimo y nuevas fuerzas para reconstruir, y los que están guardados saldrán y verán la luz del amanecer y tendrán confianza, porque YO les seré por Padre.
Escucha ahora pueblo mío, porque por un tiempo más serás reprimido, guárdate y has silencio y has como te digo, métete en tu recámara y guarda silencio, y no salgas, si alguno fuere hallado fuera y mirare hacia atrás, caerá sin vida y será tomado por desobediente.
El tiempo se agota y la gran tribulación se ha levantado en el mundo, y gritos de dolor como la madre que pierde un hijo se escuchan por doquier y el temor viste las calles y las plazas.
Escucha a los profetas y está atento, porque mucho falso profeta se levantará y hablará en mi nombre, más yo quitaré la máscara que cubre su rostro y será tomado por mentiroso y las aves del cielo le atormentarán y huirán sin ser perseguidos, porque espíritu de chacal he puesto sobre ellos. Ya has reconocido a algunos que dijeron que este sería el mejor de los años, pero déjame decirte Venezuela que este será el peor.
Pero mi pueblo, mi pueblo, al que Yo hallare en silencio y en santidad, no durmiendo, ni comiendo, ni bebiendo, sino más bien dando gracias por no tener, ese que me honra, hasta cuando pisa sobre el techo de su hermano, ese será el que reciba mi corona de justicia.
Llegado un tiempo y medio tiempo, porque ya ha pasado un tiempo, esto acontecerá y cercano está el día; porque mi ira ya ha sido desatada.
Y ya era pasada la hora tercera de la madrugada, cuando vi que se abrió un libro en el cielo y pude leer: Grandes son mis promesas y mi promesa una es, la que entregué a mi siervo y profeta, varón recto y temeroso Jeremías: «Yo, el Señor, el Dios de Israel, digo acerca de esta ciudad que tú dices que va a caer en poder del rey de Babilonia por causa de la guerra, el hambre y la peste:  Voy a reunir a sus ciudadanos de entre todos los países por donde los dispersé cuando me llené de enojo, ira y furor terrible, y los haré volver a este lugar para que en él vivan tranquilos.  Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios.  Haré que solo tengan voluntad y determinación de honrarme toda su vida, para su propio bien y el de sus descendientes.  Haré con ellos una alianza eterna: me comprometeré a no dejar nunca de hacerles bien, y les llenaré del deseo de honrarme y de no apartarse nunca de mí.  Yo me alegraré de hacerles bien, y de todo corazón y con toda sinceridad los haré habitar en este país».
El Señor añadió: «Así como envié esta calamidad tan grande a este pueblo, también le enviaré todos los bienes que le he prometido. Y en este país, que dices que va a quedar desierto, sin hombres ni animales, y que va a caer en poder de los caldeos, se volverán a comprar terrenos. Se comprarán y se harán los contratos por escrito, con sello y firmas de testigos. Esto sucederá en el territorio de Benjamín, en los alrededores de Jerusalén y en las ciudades de Judá, tanto de la región montañosa como de la llanura, y en las ciudades del Néguev, porque yo haré que cambie su suerte. Yo, el Señor, lo afirmo».
Y desperté y era la hora sexta del día 23 y llovía como ahora.
Y mi Biblia se encontraba en el libro de Jeremías 32 y estaba escrito todo cuanto había leído y escuchado. El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias.

Profetisa Aris Segovia
Venezuela, 23 de abril del año 2020.

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