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Zoltán Gera: “Dios tiene la última palabra”

[quote arrow=»yes»]“Para Dios nada es imposible. Él puede cambiarte aún a los 60, 70 o 50 años, no importa. Mi vida es un ejemplo de que nunca es tarde”[/quote]

(Mundo Cristiano – Verdad y Vida).-

Nunca es tarde para Dios. Él puede cambiar una vida desperdiciada a un triunfo de su gracia… y llevar esa persona a la cima del mundo deportivo. Así le ocurrió al reconocido jugador de fútbol húngaro, Zoltán Gera.
Vivió una juventud desperdiciada y sin futuro que de pronto fue transformada por el poder de Dios. Este joven cuyo único “sueño” era ser un jefe de la mafia, ha tenido un rumbo diferente, pues Dios le trajo a una nueva vida en Cristo y al éxito atlético.
Hay un viejo dicho que reza “la juventud es desperdiciada en los jóvenes”. Y Zoltán Gera desperdició su juventud con alcohol, pandillas y drogas. Vivía en los casinos de la ciudad, fumando y bebiendo.
Desde niño había sido un buen jugador. Muy talentoso pero se distrajo con problemas y vicios y no pensaba en buscar una carrera profesional deportiva. “Tenía 15 años y veía partidos de la primera división y me dije a mí mismo: ‘escucha, tienes mejor calidad y talento que estos jugadores’. También dije: ‘para ti es muy tarde, ya acabaste. Nunca serás un futbolista porque desperdiciaste tu talento’”, relató Gera.
Su vida solo giraba en torno a las pandillas, el cigarro, drogas y alcohol. Al caer más bajo en sus problemas, su padre decidió que solo Dios podía salvarlo.

El amor de un padre
“Mi papá trató de mantenerme en buen camino, pero al final me dijo: ‘no puedo ayudarte. Te llevaré a la iglesia a ver si Dios te puede ayudar’”, comentó el futbolista. Y así fue, el amoroso pero desesperado padre lo llevó a la iglesia.
Zoltán nunca había entrado a una iglesia cristiana y quedó impresionado de cómo las personas alababan y adoraban al Señor con libertad, pasión y entrega. Escuchó el mensaje del predicador pero cuando su papá lo invitó a pasar al frente, abrirle su corazón a Jesucristo y ser salvo, él dijo que no.
Por segunda vez, su papá lo volvió a llevar a la iglesia y le preguntó de nuevo si quería darle su vida a Dios. “‘No… no’, le dije. Pero mi papá me agarró por el brazo y me llevó al frente de la iglesia. Sí, oré con otros que estaban allí. Desde ese momento, he sido un hombre nuevo”, precisó Gera.

Comienzo del cambio
Zoltán inmediatamente renunció a las pandillas, alcohol y drogas. Vio que tenía mucho tiempo para practicar fútbol, pero su cuerpo seguía dañado por las drogas. Tuve muchos problemas con mis piernas porque estaba muy delgado, estaba muy débil. “Cuando entrenaba debía detenerme cada 20 minutos para ponerme compresas de agua fría en las piernas, me dolían mucho”, recordó. “El beber y fumar no me ayudó para nada, a pesar de ser joven, mi cuerpo estaba seriamente afectado, pero me empeñé en el entrenamiento”. Comentó que los doctores le “dijeron que nunca sería un futbolista profesional. Entonces empecé a orar: ‘por favor Dios, ayúdame a volver al fútbol’”.

Oraciones contestadas
Dios respondió a su oración, y pronto, mientras todavía era un joven, comenzó su carrera profesional a tan solo tres años de su nueva vida en Cristo.
A pesar de las adversidades, Zoltán considera que Dios estuvo siempre a su lado y que le concedió un milagro porque pudo jugar en la Liga Premier y como un mediocampista para el Club Ferencvárosi. Gera ha sido el jugador húngaro del año tres veces.

Una vida de testimonio
Zoltán conoció en la iglesia a quien hoy es su esposa, Timea. “Conocía a Zoltán como futbolista, pero no personalmente, y supe que antes era un tipo muy malo. Él fue muy agresivo en el pasado. No estaba segura de que la vida de Zoltán hubiese cambiado por completo, así que comenzamos a reunirnos y pude darme cuenta de que sí había cambiado y que Dios le había salvado la vida”, relató Timea.
Zoltán y su esposa Timea tienen dos hijos. Llevan casados 13 años y ambos han llevado su testimonio cristiano a un deporte que lo necesita, pero tal vez más que eso, Zoltán Gera es ejemplo para todos. “No importa cuán desalentadora veamos nuestra vida, Dios tiene la última palabra”, aseguró.

Zoltán Gera veía su vida perdida, pero el Señor le rescató / EFE

“Para Dios nada es imposible. Él puede cambiarte aún a los 60, 70 o 50 años, no importa. Mi vida es un ejemplo que nunca es tarde”, concluyó Zoltán Gera.
Así como este futbolista, muchos otros han decidido entregar su vida a Jesucristo y dedicarse a caminar en sus propósitos y en el establecimiento del Reino de los cielos en la tierra. Decida usted hoy cambiar, Jesús es el único camino al Padre y a la salvación eterna, Él está tocando a su puerta, ábrale su corazón y experimente el poder transformador de Dios.◄

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