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“Viveza criolla” a la cristiana

Dos investigadoras de la Universidad del Zulia (LUZ), Vanessa Casanova, investigadora del Laboratorio de Antropología Social y Cultural de la Facultad Experimental de Ciencias (FEC); y Natalia Sánchez, socióloga e investigadora del Centro de Estudios Sociológicos y Antropológicos de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (Cesa); hicieron público recientemente una investigación acerca de la viveza criolla venezolana, de la cual tomamos algunas frases conclusivas y las analizamos en el ámbito bíblico eclesiástico, usando como base, por supuesto, las Sagradas Escrituras.
Las investigadoras definen la viveza criolla como «la disposición a hacer trampa, picardía, a burlar normas, a desobedecer reglas de convivencia, pautas morales y jurídicas, siempre en beneficio propio y en detrimento del otro. El vivo busca tomar ventaja de algo en el momento o lugar que no le corresponde». Esto es sumamente grave y lamentable cuando lo contrastamos con la norma de fe y conducta que Dios nos dio a los humanos: la santa Biblia.
Jesús fue enfático al respecto, cuando aconsejó que «todo lo que quieran que la gente haga con ustedes, eso mismo hagan ustedes con ellos, porque en esto se resumen la ley y los profetas» (Mateo 7:12); es decir, las relaciones humanas, cualesquiera que estas sean, deben estar fundamentadas en esta «Regla de oro»; de lo contrario pecaremos por injustos y explotadores del prójimo, como a todas luces hace la viveza criolla.
«La viveza no está limitada a una clase social o a una condición económica. Es la falta de fe o la mala fe, que puede perdurar a todo lo largo de las alternativas favorables y adversas de una vida. Es la práctica del engaño y de la defensa contra el engaño como sistema de vida social»; entendiéndose que esta fe se refiere a la confianza que podamos tener en alguien. Quien así se comporta, claramente ignora que la Biblia sentencia: «No se engañen. Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso también cosechará» (Gálatas 6:7). Este principio escritural es la peor pesadilla de quienes incurren en la viveza criolla. Podemos engañar al prójimo pero jamás a Dios, y Él nos dará la cosecha de lo que merecemos. «Tarde o temprano, el vivo será atropellado por otro vivo», aseguran Casanova y Sánchez.
Lo más triste es lo que afirman estas investigadoras respecto al origen de la viveza criolla: «la primera institución que falla es la familia, porque la viveza se inculca en el hogar». Por supuesto, todo lo que se aprende en el hogar terminará marcando nuestra vida, sea para bien o para mal. Por eso la Biblia recomienda: «Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él» (Proverbios 22:6).
Aunque muchos en la sociedad dicen que «hay que ser vivo porque una ley implícita se ha impuesto por encima de las normas de civilidad vigentes: la ley del más vivo», recordemos lo que dice Jesucristo: «ancho y espacioso es el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella» (Mateo 7:13a); el hecho de que muchos sean «vivos» no quiere decir que los demás debamos serlo y menos que Dios lo apruebe.
La viveza criolla es «una práctica perniciosa: que el venezolano prefiera obtener las metas por “los caminos cortos” (y anchos) para conseguir lo que otros logran con años de trabajo… La viveza del venezolano ha terminado por convertirse en un suicidio colectivo». Este, como todos los demás pecados, es heredado y aprendido en el hogar y se anida en lo más profundo del ser, en su alma misma y de allí se manifiesta al exterior a través de pensamientos y actos. Como bien lo dice el Señor, «del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias. Estas cosas son las que contaminan al hombre…» (Mateo 15:19-20a); y por ende, a la sociedad y la nación entera. La viveza criolla es la madre de todas las corrupciones que en las altas esferas resultan destructivas, por eso Venezuela es uno de los países más corruptos del mundo, porque en su población hay muchos «vivos».
Concluyen señalando las investigadoras Casanova y Sánchez que «eso nos impide avanzar». No solo afecta y frena el sano desarrollo de cada quien, sino que enferma y carcome a la nación entera. La viveza criolla es un pecado colectivo tan arraigado en el corazón que muchos cristianos a pesar de haber tenido un encuentro personal con Cristo todavía mantienen esta pecaminosa conducta, por eso «el juicio de Dios comenzará por la iglesia» (1ª Pedro 4:17).
¡Solo un arrepentimiento personal y nacional puede salvarnos…!.

@GeorgesDoumat

-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 ABORTISTA: «PRIMERO CORTA GARGANTA DE FETOS PARA QUE NO GRITEN». Leah Torres, la ginecobstetra estadounidense, ha revelado cosas dantescas de sus prácticas de aborto. En conferencias internacionales se presenta como especialista en «planificación familiar» y «derechos reproductivos»; pero organizaciones cristianas y provida la acusan de matar niños por dinero. Sin pudor alguno ha declarado: “Yo corto las cuerdas vocales de ellos primero, para no tener la oportunidad de escucharlos, en caso que estén desarrollados lo suficiente para tener laringe”. Luego niegan que el aborto es un vil asesinato contra quienes no pueden defenderse; la sentencia divina: “¡No matarás!”, le llevará a eterna condenación si no se arrepiente.
2 VENEZUELA ENTRE PAÍSES CON MÁS TRANSACCIONES EN BITCOINS. Dada la severa crisis que padecemos, sumado a la inestable situación cambiaria, los venezolanos han encontrado en las criptomonedas cierto respiro para poder invertir. Tal es el caso del Bitcoin, del que adquieren un aproximado de 500.000 dólares al día, siendo uno de los países que mayor invierte en esa criptomoneda, mostrando, sin lugar a dudas, lo severa que es la crisis económica de Venezuela. ¿Podrán decir lo mismo quienes venden el endógeno Petro?
3 LO DIJO Luis Tovar: “Si Dios lo dice, yo lo creo; si yo lo creo, Dios lo hace”.
Y la Biblia DICE: “Jesús les dijo: «Tengan fe en Dios. Porque de cierto les digo que cualquiera que diga a este monte: ‘¡Quítate de ahí y échate en el mar!’, su orden se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá. Por tanto, les digo: Todo lo que pidan en oración, crean que lo recibirán, y se les concederá»” (Marcos 11:22-24. RV60).

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