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Vive la Palabra: Libres de la esclavitud sexual, Liliana Daymar González

Dios creó el sexo, y es lícito entre un hombre y una mujer siempre y cuando sea bajo el pacto matrimonial

Recientemente, se estrenó la adaptación cinematográfica de «50 sombras de Grey», la primera parte de la trilogía de novelas eróticas de la escritora británica E.L. James, de la que se han vendido más de cien millones de copias en todo el mundo y que ha tenido un gran éxito entre el público femenino, incluyendo niñas y adolescentes.
El filme narra la relación sadomasoquista entre una estudiante de literatura de 21 años y un empresario multimillonario de 27. En la historia Anastasia Steele es una tímida y vulnerable joven que por un poco de atención y, uno que otro regalo caro, se somete a toda clase de abusos y vejaciones por parte de Christian Grey; quien la introduce en el mundo del BDSM (siglas para referirse a las prácticas eróticas como el bondage, la disciplina, la dominación, el sadismo o el masoquismo que, según el Diccionario de la Real Academia Española, son tendencias sexuales morbosas de quien goza causando y recibiendo humillación y dolor).
Los medios han categorizado la película con el género romance y erotismo, vendiéndola como algo fascinante y atractivo, cuando en realidad es degradante y destructivo. La mujer es humillada, denigrada y usada como objeto sexual, anulando sus sentimientos y su dignidad como ser humano.
El diario BBC Mundo indicó que la proyección del filme ha desatado las protestas de algunos grupos que consideran que esta historia de dominación y sumisión hace apología de la violencia sexual y del abuso doméstico.
En esta época de degradación moral y tolerancia del pecado es bueno saber lo que nos dice Dios en su Palabra: «Huyan de la inmoralidad sexual. Todos los demás pecados que una persona comete quedan fuera de su cuerpo; pero el que comete inmoralidades sexuales peca contra su propio cuerpo. ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios?» (1ª Corintios 6:18).
Dios creó el sexo, y es lícito entre un hombre y una mujer siempre y cuando sea bajo el pacto matrimonial. La mujer fue creada de la costilla del varón para que fuese amada, respetada y protegida por él. Es urgente enseñarles a los jóvenes el cuidado que deben tener hacia su propio cuerpo como templo del Espíritu Santo. «Porque la voluntad de Dios es que se santifiquen; que se aparten de la inmoralidad sexual; que aprendan a controlar su cuerpo de una manera santa y honrosa; sin dejarse llevar por los malos deseos como hacen los que no conocen al Señor» (1ª Tesalonicenses 4:3-5).

Liliana Daymar González
Periodista
lili_vidaenlapalabra@hotmail.com

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