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Visión profética. Revelación para los hijos de Dios

¡Tiempos de aceleramiento!

Dice el Señor: “Yo acelero los tiempos para poner mi Palabra por obra”.
El amor de muchos se enfriará por causa de otros y muchos caerán por buscar hombres y ver en los hombres el error y apartarse del amor al cual fueron llamados y perecerán.
Y vi yo estando dormida, una imagen como de hombre y a su vez como de ángel pero no podía ver su rostro, que estaba sobre el mundo, pero no podía ver sus pies.
Su cuerpo estaba cubierto de plumas blancas, muy blancas y eran como alas alrededor del mundo.
Y miré yo, que estaba dentro de las alas, en medio del mundo, y junto a mi mucha gente sin tapabocas y sentíamos calor pero no era molesto. Y la gente se abrazaba y se gozaba y muchos cantaban cánticos y era bueno.
Podía ver alrededor del lugar que estaba como dentro de una cúpula que estaba cubierta de plumas y escuché una voz que me dijo: “mira hacia afuera”. Y miré yo y había mucha gente en desorden, unos bebiendo, otros bailando, mucha gente pelando, veía a las mujeres golpear a los hombres y muchos caían muertos en el suelo de forma extraña.
Todo era oscuridad afuera.
Pude ver que había muchos jóvenes afuera y todos temblaban de frío, mucho frío, la voz me dijo: “mira, pero no salgas afuera porque morirás”.
Pude ver hombres besar a hombres y mujeres besar a mujeres y parecía normal entre la multitud.
Entonces la voz me dijo: “invita algunos a entrar”, y llamé algunos niños y entraron, llamé algunos ancianos y entraron y algunos jóvenes, pero no querían entrar y a los que me decían no, yo podía ver qué caían muertos en el piso.
Y pude ver que los que entraban cambiaban de rostro y su vestidura emblanquecía.
Había una luz hermosa, como una columna en el centro del lugar donde sentíamos calor.
Volví a mirar afuera y quería salir para hacer entrar a muchos que yo conocía, porque veía ministros que temblaban de frío afuera y la voz me dijo: “no te contamines con ellos, mantente adentro”.
Y miré afuera a ver si podían verme y tratar de hacerlos entrar sin tener que salir. Pero de pronto sentí un gran temor porque veía cómo una sombra negra, con figura como de pájaro se paseaba por todos los lugares y tocaba a las personas y sentí en mi corazón que era el espíritu de muerte que estaba por el mundo arrebatando las almas y percibí yo que eran los últimos tiempos.
Vi muchos lugares donde había mucha tristeza, temblaba la tierra, así como temblaban las personas y en las orillas caían en un abismo porque no se veía pared.
La multitud afuera comenzó a correr, como cuando eres perseguido, pero nadie los perseguía. Había espanto, dolor y terror. Y sentí miedo.
Y escuché que la voz nos habló a los que estábamos dentro, diciéndonos: “no temas pequeña manada”.
Adentro era una multitud, pero delante de los que estaban afuera éramos pocos.
En lo alto había como un campanario y dos ángeles, uno con espada y uno con trompeta, y mi corazón estaba tranquilo y abrazaba a todos como cuando llego a mi congregación.
Y uno con aspecto de hombre comenzó hablar a los que estábamos dentro y comenzó a entregar coronas y a cada uno le decía, te entrego la corona de obediencia, mantente adentro.
Y todos recibieron coronas y había muchas diademas alrededor de ellas.
Yo llevaba puesta una corona de flores rosadas y vi frente a mi un espejo y mi corona brillaba como si tuviera escarcha, pero no me entregaron corona, sino un mazo de juez. Y se me dijo: “vengo a juzgar la tierra”.
Desperté y me senté en mi cama, porque mi corazón latía apresuradamente y mi mente repetía Salmo 91: “El que habita al abrigo del Altísimo morará bajo la sombra del omnipotente”.
Estaba despierta, pero estaba aún teniendo una revelación y vi una gallina abrigando a sus polluelos mientras llovía, pero estos no se mojaban y pasaba la peste y a ellos no les alcanzaba, venían los gavilanes y no se los llevaban porque estaban bajo su protección.
El que este falto de entendimiento que escudriñe la Palabra.
Ya estamos en medio del juicio.
Muchas iglesias cerraron por voluntad de los ministros y eso hizo a muchos salirse de la cobertura y del cobijo y apartarse. Muchos se fueron del país buscando solución y empeoró su situación y por eso ya muchos han muerto, porque salieron del cobijo. Muchos siempre se mantuvieron afuera y se han enfriado y su fe menguó y por eso caerán muertos de repente.
Muchos perdieron sus coronas y muchos más las perderán, pero los que se mantengan dentro recibirán la corona de justicia por causa de su obediencia.
Vienen tiempos malos, aún más.
La decisión está en tus manos, entrar y estar protegidos al abrigo del Altísimo o quedarte afuera y morir de frío.
“El que tenga oídos que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”.
Vives y tienes nombre de que vives; pero estás muerto, ¿o vives para Cristo…?

Aris Segovia
Profetiza
Venezuela, 05 marzo 2021

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