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Vida en la Palabra: Sobreponte a la crisis

A pesar de las caóticas condiciones económicas del país, aún podemos emprender en Venezuela. No debemos permitir que factores externos controlen nuestra vida. La Biblia dice: «el agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra; si contempla cada nube, nunca cosecha» (Eclesiastés 11:4). Si vives quejándote de las circunstancias, pensando que las cosas no van a mejorar y culpando a los políticos de tus calamidades, no vas a abrirte paso en medio de la adversidad.
Dios es más grande que nuestros problemas. Él dice: «siembra tu semilla por la mañana, y por la tarde no dejes de trabajar porque no sabes si ganancia vendrá de una actividad o de otra, o quizás de ambas» (Eclesiastés 11:6). Abre los ojos para que puedas ver las estupendas oportunidades que se presentan en el caos y la incertidumbre. Invierte en un nuevo negocio, expande tu empresa, crea varias fuentes de ingresos. Dios hace los más asombros milagros en las peores circunstancias.
El 2° libro de Reyes, capítulo 4, narra que un hombre piadoso, siervo de Dios, murió dejando a su esposa en la más absoluta pobreza y, para colmo de males, en deuda. El prestamista viendo que la viuda no tenía manera de pagar la deuda quiso llevarse a sus dos hijos como esclavos.
Desesperada la mujer fue a contarle al profeta Eliseo su calamidad. «¿Y en qué te puedo ayudar? —dijo Eliseo— Dime qué es lo que tienes en casa». El profeta intentaba que la viuda viera la oportunidad en medio de la crisis para que pudiera sacarle el mayor provecho a aquello con lo que contaba. «Esta sierva tuya no tiene en casa más que una vasija de aceite», respondió ella. Entonces Eliseo le dijo: «Ve y pide a tus vecinos que te presten algunas vasijas vacías. ¡Todas las que puedas conseguir! Luego, entra en tu casa y enciérrate con tus hijos. Echa aceite en todas las vasijas, y ve apartándolas conforme las vayas llenando».
La viuda no se sentó a meditar en la imposibilidad de llenar cientos de vasijas vacías con tan solo un frasco de aceite. Ella dio un paso de fe e hizo conforme el profeta le indicó. Mientras hubo vasijas que llenar, el aceite fluyó milagrosamente y cesó cuando no hubo más cántaros que lo recibieran. Luego Eliseo le dijo: «Ahora ve y vende el aceite, y págale a tu acreedor, y tú y tus hijos vivan de lo que les quede».
Dios no solo hizo que la viuda pagara la deuda sino que le dio el negocio de la venta de aceite.
En estos tiempos de dificultad Dios te hace la misma pregunta que le hizo a la viuda a través del profeta: «¿en qué te puedo ayudar? ¿Dime qué es lo que tienes en casa?».
Piensa: ¿tienes talento, habilidad o conocimientos en un área determinada? Entonces conviértelo en un negocio. Si sabes de repostería, mecánica, electricidad, fotografía, oratoria, beisbol, tenis… ofrece tus servicios. Si eres un profesional jubilado puedes brindar asesoría a las empresas. También puedes alquilar alguna propiedad que no estés usando o si te gusta la música, el arte, la escritura, la moda comienza a crear y a promocionar tu trabajo por las redes sociales. Hay muchas maneras de incrementar los ingresos. Si Dios hizo un milagro financiero por la viuda, lo hará por ti. Da un paso de fe. Sobreponte a la crisis; confía en Dios. Él da más abundantemente de lo que pedimos o soñamos.

Liliana Daymar González
Periodista
lili_vidaenlapalabra@hotmail.com

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