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Vida en la Palabra: No aportilles tu vallado

«El que haga un hoyo caerá en él; y al que aportille el vallado, lo morderá la serpiente» (Eclesiastés 10:8). En este verso bíblico Dios nos dice que tenemos un enemigo (Satanás) y aunque no lo podamos ver sabemos que es real porque deja testimonios de su existencia diariamente. Basta con abrir el periódico en las páginas de sucesos para estremecernos con los asesinatos de la noche anterior, sus huellas quedan impresas en la violencia domestica, en los divorcios, suicidios, homosexualidad, promiscuidad, pornografía infantil, embarazos precoces, brujería, idolatría. Con sus artimañas controla las mentes desprovistas de defensa. Por esta razón, debemos hacerle frente a nuestro adversario invisible con armas que no pertenecen a este mundo. Si levantamos una gran  muralla (la Palabra de Dios) en nuestra ciudad (la mente) con muros fuertes (pensamientos de Cristo) derribamos los argumentos del diablo y los deseos de nuestra indisciplinada carne.
¿Por qué la mente debe ser amurallada? Porque nuestras acciones son producto de nuestros pensamientos. Pienso, luego existo; es decir, todo lo que digo, la manera en que me comporto y las reacciones involuntarias que tengo son el resultado de mis ideas, creencias, sentimientos y motivaciones engendradas en mi mente o son las saetas (flechas ligeras) u ofrecimientos del maligno. Si aprendemos a identificarlas nos protegeremos del cazador. «Para que Satanás no gane ventaja sobre nosotros no ignoremos sus maquinaciones» (2ª Corintios 2:11).
Fíjate lo que significa «aportillar» el diccionario de la Real Academia Española dice es romper una muralla o pared para poder entrar por la abertura que se haga en ella. El que este firme cuide de no caer porque siempre vamos a ser tentados. El distraído -el que vive sin oración- es el más vulnerable a abrirle puertas o rendijas al vallado de su mente. No basta con asistir los domingos a la iglesia o con participar de la Santa Cena si no meditamos continuamente en la Palabra de Dios. Todo pensamiento pásalo por el filtro del Señor, llévalo cautivo a sus pies, si no está de acuerdo con su voluntad mándalo a la basura, no lo recicles, porque una vez que le des entrada habrás abierto un hoyó en tu mente y caerás atrapado por la ponzoña de la serpiente, cuyo veneno irremediablemente entrará a tu vida y a la de los tuyos.
Recuerda que no estás solo, todo lo que te acontezca afectará a las personas que más amas. Si adulteras, mientes, calumnias, robas, envidias, celas, peleas, te emborrachas… y te sometes a toda obra de la carne (Gálatas 5:19-21). ¿Estás aportillando tu vallado?, las brechas abiertas le dan entrada a escorpiones, culebras, ratas, arañas, alacranes y toda clase de víbora inmunda entrará a tu hogar enfermándolos a todos. Luego no valdrá llanto ni arrepentimiento, pues el mal es un tumor maligno que crece escondido y cuando le es imposible mantenerse oculto se convierte en metástasis.
«Por lo tanto, hermanos míos, fortaleceos en el Señor y en su fuerza poderosa. Vestíos de toda armadura de Dios, para que podáis estar firme contra las asechanzas del diablo» (Efesios 6:10-11).

Liliana Daymar González
Periodista
lili_vidaenlapalabra@hotmail.com

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