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Vida en la Palabra: Dios quita y pone gobernantes

(Liliana Daymar González – Periodista).-

Estamos viviendo tiempos de cambios violentos en el plano político del país. Las elecciones presidenciales de Venezuela para el periodo 2013-2019 se llevaron a cabo el 7 de octubre del 2012, en las que fue reelecto el presidente Hugo Chávez para un cuarto mandato consecutivo. Cargo que no pudo asumir debido al cáncer que padecía desde el 2011, el cual  llegó a un estado tan avanzado que lo venció. Ahora, los venezolanos hemos sido convocados a unas nuevas elecciones presidenciales que tendrán lugar el 14 de abril del presente año.
Es el momento de levantarnos en oración por nuestro país. Jóvenes, adultos, ancianos venezolanos, peleemos la buena batalla, doblemos nuestras rodillas y roguemos al Altísimo para que tome el control de estas elecciones. «Dios es quien cambia los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes; da sabiduría a los sabios, y conocimiento a los entendidos» (Dn. 2:21).
Imploremos por sabiduría y discernimiento para elegir el próximo gobernante de nuestra nación. Todos deseamos salir de los tiempos de oscuridad en los que hemos estado inmersos y caminar hacia tiempos de luz, paz y libertad. Basta de ser indiferentes, ocupémonos con diligencia de asumir con responsabilidad el compromiso de participar activamente en el porvenir de nuestra patria. El apóstol Pablo dejó escrito: «Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad» (1ª Ti. 2:1-3).
El presidente de un país ejerce un oficio muy parecido al de Dios, es el encargado de dirigir y administrar a un pueblo, debe hacerlo como un pastor que ama y protege a su rebaño. Hay que saber elegir gobernantes, discernir las motivaciones e intenciones de cada candidato, conocer su hoja de vida pública y privada. Debemos escoger gobernantes honestos y capaces, tal como dice la Palabra: «fieles e idóneos», eficientes, diestros, hábiles, con valores y con temor de Dios. El temor de Dios es el principio de la sabiduría, aquel que tiene respeto por las jerarquías, sabe que Dios ocupa el primer lugar.  Él es el comandante de los pueblos, el soberano, el rey de los siglos, el inmortal, el invisible, el único y sabio (1ª Ti: 17). De Él es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en el habitan (Salmo 24:1). Un presidente debe reconocer que está al servicio de Dios y del pueblo que lo eligió. Sabe que  llegado el momento tendrá que rendir cuentas (a Dios como a los hombres) sobre aquello que se le encomendó. Nuestros líderes deben gobernar con integridad en su corazón y con pericia en sus manos.
Que tu motivación para ir a votar esté lejos del egoísmo y del interés personal, sufraga con una mano en el corazón y la otra en el tarjetón. Piensa en el bien común, en el desarrollo sostenible del país y en un futuro de justicia y de paz para todos los venezolanos.
¡Señor, en tus manos encomendamos nuestra tierra!
lili_vidaenlapalabra@hotmail.com

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