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Venezuela sí tiene esperanza, Sr. Uribe

A simple vista el juego en Venezuela está trancado, desde el punto de vista eminentemente humano, pero desde el divino no, Dios ha dado poderosas y esperanzadoras promesas de restauración a nuestra nación

Venezuela sí tiene esperanza, pero solo en Dios / semana.com

Cuando la esperanza está puesta en los hombres, es muy probable que falte o no exista ninguna para los pueblos; sin embargo, cuando la esperanza está puesta en el Señor todo cambia. Posiblemente haya dificultades que sortear, pero Dios siempre tendrá la última palabra y en Él la victoria está asegurada, por muy duro que sea el camino, finalmente el Señor responderá a favor de quienes en Él confían: esa es nuestra más grande esperanza.
No obstante, parece que esa no es la esperanza del expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez, quien señaló que “no hay esperanza en Venezuela”, en una entrevista con la periodista venezolana radicada en República Dominicana, Katherine Hernández, el domingo 13 de junio, durante su programa “Siendo Honestos” que se transmite por su canal de YouTube, según reseñó La Patilla.
“Aquí no hay que poner el tema entre izquierda y derecha. Hay que ponerlo entre democracia y socialismo. Venezuela no tiene esperanza, nosotros con todos los problemas sociales mientras hagamos correctivos tenemos esperanza”, indicó Uribe Vélez.
Ante el cuestionamiento de la periodista sobre esta sentencia, el ex mandatario argumentó que se trata de algo natural por el fenómeno migratorio. “Ya vamos para la segunda generación de venezolanos y la democracia es esperanza”.
Insistimos, si la gente -Álvaro Uribe incluido-, ponen su esperanza en los hombres y en las instituciones humanas, es lógico llegar a perder las esperanzas ante las vicisitudes normales en sistemas políticos imperfectos, pero cuando está puesta en el eterno y soberano Dios, las cosas son totalmente diferentes.
A simple vista el juego en Venezuela está trancado, desde el punto de vista eminentemente humano, pero desde el divino no, Dios ha dado poderosas y esperanzadoras promesas de restauración a nuestra nación; de hecho, Él dijo que cuando todo pareciera perdido de repente intervendría para cambiar la realidad venezolana. De repente el Señor dará nacimiento a la Nueva Venezuela, una nación nueva y totalmente diferente a la actual.
Es comprensible que Uribe y la inmensa mayoría de las personas, en especial los venezolanos que salieron del país, no vean una salida a la crisis de la nación, porque no lo miran con los ojos de la fe, esa que pone nombre a las cosas que no son como si fueran y que tiene la facultad de mirar al invisible y todopoderoso Dios, quien de un valle de huesos secos puede levantar una esplendorosa nación, llena de su refulgente gloria.
Queremos decirle al expresidente Álvaro Uribe Vélez que el cambio que viene a Venezuela no será propiciado por mano humana, sino por la intervención divina, para que la gloria sea únicamente de Dios y no de ningún hombre; que por muy oscuro que se vea el panorama para Venezuela el Señor lo tornará en bienestar y crecimiento sólido y pujante, con otros actores políticos muy diferentes a los actuales culpables de esta desgracia nacional quienes llevarán a nuestra nación a un nivel de prosperidad nunca antes experimentado ni por Venezuela ni por ninguna nación de Latinoamérica. Venezuela será una nación excepcional desde todo punto de vista.
Puesto que la crisis es espiritual, el cambio también será eminentemente espiritual y sanará los diferentes estamentos de la nación; y no solo eso, Venezuela experimentará un avivamiento espiritual de una magnitud impensable y en vez de exportar ideologías políticas, como actualmente exporta, el país será un faro de luz para el continente y el mundo y exportará la gloria transformadora de Dios, y los hijos de Venezuela ya no saldrán huyendo de ella, sino que serán enviados por el Señor como ungidos misioneros a las diferentes naciones de la tierra…
¡Eso lo hará la poderosa mano del Señor! Esa es nuestra esperanza. De manera que Venezuela sí tiene esperanza, pero solo en Dios. «Porque fuimos salvos con esperanza; pero una esperanza que se ve no es esperanza, pues ¿quién sigue esperando lo que ya ve? Pero si esperamos lo que no vemos, con perseverancia lo aguardamos» (Romanos 8:24-25). ¡Nuestra esperanza está en la Nueva Venezuela!

Georges Doumat B.

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