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Venezuela abatida

Padres llorando porque no consiguen leche y medicamentos, enfermos que empeoran por la escasez de medicamentos y por la imposibilidad de ser atendidos en los centros hospitalarios, salarios que no alcanzan ni para comer dignamente, vehículos y maquinarias que se detienen porque no hay repuestos, empresas y fábricas que cierran por la dura situación cambiaria dejando padres de familia sin empleo, la vida se le diezma al pueblo haciendo una cola para comprar productos, gente valiosa y útil abandonando el país para buscar un futuro que hace rato creen que perdieron en el país, entre muchas otras cosas, mantienen al venezolano cabizbajo, triste y abatido.
No es asunto de emitir juicios políticos, no caeremos en la diatriba de los opositores y de los oficialistas, los cristianos representamos un Reino espiritual que rige el físico y haríamos un pésimo papel si pretendemos cambiar la realidad espiritual desde el mundo físico donde estamos. La Biblia enseña que primero se gestan las cosas en el mundo espiritual y luego se manifiestan en el físico; «lo que se ve fue hecho de lo que no se veía» (Hebreos 11:3b). Esa es la perspectiva correcta.
Cómo no ser movidos a misericordia por el pueblo venezolano si nosotros, pastores o no, somos parte de ese mismo pueblo. Sufrimos las mismas vicisitudes que los demás, tenemos familia e hijos como los demás, cuando nos falta algún producto, alimento o medicina todos lo sufrimos por igual; inclusive, oposición y oficialismo.
El juego está trancado, pareciera que a nuestros líderes nacionales les rebasó la contingencia, eso debido a que sólo la están atacando desde el punto de vista terrenal, cuando en realidad el problema tiene su origen en el mundo espiritual. El enemigo de la humanidad ha orquestado su diabólico plan en contra de Venezuela porque la quiere ver destruida, sabe bien el gran propósito que Dios tiene con esta patria de libertadores y trata de evitarlo a toda costa. Pero Dios dijo que el diablo no podrá… ¡Y no podrá!
Este abatimiento es permitido por Dios para producir arrepentimiento por los errores y pecados cometidos y esa es la chispa que encenderá los más grandes cambios y transformaciones. Es triste y doloroso ver a nuestro país en el estado en el que está, pero hay que abrir los ojos espirituales y asidos por la fe en Cristo ver la Venezuela que vendrá después de estos dolores de parto.
Los primeros cinco significados que nos da el DRAE acerca del verbo abatir son: «Derribar, derrocar, echar por tierra. Hacer que algo caiga o descienda. Inclinar, tumbar, poner tendido lo que estaba vertical. Humillar. Hacer perder el ánimo, las fuerzas, el vigor». Y eso es exactamente lo que padece el pueblo venezolano. Insistimos, la patología tiene su origen en el mundo espiritual; el venezolano decidió hacer su vida y poner a Dios de lado, creyendo que el petróleo, la idolatría y la brujería/santería le resolvería todos sus problemas, grave error que estamos pagando caro, pero que los responsables de la actual crisis lo pagarán en grado superlativo, porque a Dios tendrán que dar cuenta por lo que Él permitió que administraran en Venezuela y a dónde nos han llevado -no de ahorita sino de décadas para acá.
Dice la Biblia: «A pesar de haber conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón se llenó de oscuridad. Aunque afirmaban que eran sabios, se hicieron necios… Por eso Dios los entregó a los malos deseos de su corazón y a la impureza… Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, y honraron y dieron culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Y como ellos no quisieron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer cosas que no convienen» (Romanos 1:21-28).
Eso es lo que mantiene abatida a la población venezolana. Sin embargo, Dios ha dicho que Venezuela es suya y que hará justicia cuando el corazón del venezolano se vuelva a Él para que reconozcan que la solución del país viene del cielo, es espiritual y de ningún hombre por muy ilustre y carismático que parezca. Cuando Dios lo considere oportuno levantará a Venezuela de su abatimiento y la hará conforme a su voluntad como una potencia económica y espiritual, pues el fuego que Él encederá en este país arrasará por el poder del evangelio a muchas naciones del mundo… Todos sabrán en aquel día que la mano del Señor está en este país.

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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