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Valores para vivir: Lo malo del buen humor

(Héctor Márquez – Psicólogo Clínico y Teólogo).-

El humor tiene dos polos, el placentero y el displacentero. Por eso se dice estar de buen o mal humor según el estado de ánimo que uno posea (contento o enojado). En estas líneas trataré el lado oscuro de la risa.
Existen, desde mi punto de vista, 5 maneras dañinas de ser cómico. Tres de ellas son demostraciones de mecanismos emocionales de defensa (actuaciones inconscientes) y de afrontamiento (actuaciones conscientes) nada constructivos. Mientras que los otros dos son parte de la degradación de valores que vive nuestra sociedad postmoderna. Los cuatro tienen en común el manejo irónico, divertido y despectivo de los conflictos,  el desprecio por principios normativos, y el trato irracional a las circunstancias estresantes que vive un individuo o el colectivo.
Hay chistosos que emplean la agresión pasiva, es decir, atacan con sones sarcásticos y ridiculizantes al objeto de su rabia o frustración. Es su manera de golpear. Es algo similar al que revira los ojos para no insultar, o al que no golpea a una persona pero lanza una puerta. La actuación del cómico agresor pasivo en el fondo es demostrar que posee una inteligencia superior por medio de la cual puede atacar a otros de una manera distinta al común de la gente. A esto también llaman humor negro. Asimismo hay graciosos por formación reactiva. Estos son los individuos que expresan deseos reprimidos a través de sus chistes, evitando de esa manera ser censurados. Por ejemplo, alguien que relata con frecuencia historietas homofóbicas quizás está ocultando su propia identidad sexual homoerótica (querer ser o gustarle el sexo con homosexuales). Al tercer grupo de chocarreros patológicos lo llamaré disocioevitativos. A este pertenecen aquellos que utilizan sus habilidades histriónica chisteras como medio para olvidar enérgicamente eventos o pensamientos que echaron al inconscientes por resultarles dolorosos. Un ejemplo de esto son las personas que hacen un chiste de todo, que esperan hacer reír a todos con sus ocurrencias. Uno ya no sabe cuando hablan en serio y cuando lo hacen en broma.
Las otras dos maneras dañinas de ser cómico creo que están en el hedonismo y en la deformación de los roles y la institución familiar. Los chascarrillos hedónicos (historietas que directa o indirectamente hacen mención a aspectos sexualizados e irreverentes) son una manera sádica y lujuriosa de expresar el morbo. La infidelidad, la traición y la promiscuidad son el chiste. El deseo carnal y las manifestaciones obscenas privan como parte de la verdadera gracia. Seguramente este tipo de manifestaciones le dan fuerza al machismo, a la pornografía, a la imagen de la mujer-objeto sexual y desvirtúan el propósito de las relaciones en pareja. Y por último, considero negativo hacer chistes que deforman los roles y la institución familiar. El hijo que irrespeta a sus padres, no es chiste; el esposo que le es infiel a su mujer, no es chiste.
El Libro inspirado de Arriba dice: «Estén siempre contentos» (1ª Tesalonicenses 5:16), pero ese contentamiento debe contar con las motivaciones correctas, «Absténganse de toda clase de mal» (1ª Tesalonicenses 5:22).

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