Home / Opinion / Una oración para estos tiempos, Otoniel Font

Una oración para estos tiempos, Otoniel Font

Tu oración no tiene que ser que el mundo cambie, sino que nosotros tengamos la fortaleza para permanecer siendo la luz en medio de las tinieblas

/ Freepik

La iglesia tiene que saber que vamos a estar siempre en oposición a la cultura natural del hombre. Nuestra oración tiene que ser dirigida, no a un cambio cultural, sino a la fortaleza personal y colectiva de la iglesia para cumplir la misión que nosotros debemos cumplir aquí en la tierra.
Tenemos que predicar el Evangelio de manera tal que la gente salga del individualismo, y que cada uno nos rindamos a los pies de Cristo, diciendo como el apóstol Pablo: Ya no yo, sino ahora Cristo en mí.
Ya tú no vives para ti, sino para Dios.
La meta es que ahora podamos predicar el Evangelio en estos tiempos, y llevar a la gente a entender que tenemos que vivir para Dios, por Dios; que tenemos que tomar autoridad sobre nuestras vidas, sobre nuestros hijos. Hay quienes llevan a sus hijos donde el pastor para que él ore por ellos, pero no han cumplido con enseñar a sus hijos lo que dice la Palabra del Señor.  Entonces, quieren que con una oración o con un consejo, el pastor los cambie, cuando nosotros como cristianos tenemos que hacer nuestro trabajo aquí en la tierra.  Va a ser difícil, vas a necesitar oración; cuando tus hijos salen a la calle, a la escuela, hay una batalla campal por esas mentes. Ahora no tienen que salir; desde tu casa, a través de plataformas virtuales, influencian su mente. Tienes que orar y permanecer firme y crear una barrera espiritual, mental, emocional. La batalla es constante y no te puedes rendir. Tienes que pensar que este mundo tiene valor, que tiene significado; que Cristo no murió por nosotros en vano, que no somos gente derrotada, que estamos aquí para levantar una nueva generación. Y tu oración no tiene que ser que el mundo cambie, sino que nosotros tengamos la fortaleza para permanecer siendo la luz en medio de las tinieblas y así poder impactar al mundo.
¿Por qué la oración no tiene poder? Porque la gente pide milagros para cosas personales, no para avanzar la misión de Cristo.
Podemos pensar que en estos tiempos no vemos un temblor como el que pasó con Silas y Pablo, que salieron de la cárcel; pero no lo vemos porque no hay tantas personas dispuestas a hacer lo que ellos hicieron: Ir presos por el Evangelio. Cuando ellos salieron, volvieron a predicar; volvieron a ponerse en riesgo, en peligro, sabiendo que era contrario a lo que estaba pensando el mundo.
Tenemos que saber que estamos batallando contra los pensamientos de allá afuera; el individualista, el gubernamental. Tú no puedes depender de ayudas del gobierno que no son más que un maná para un desierto, no va a durar toda la vida. Tu dependencia tiene que ser del Dios Todopoderoso. Mira hacia el cielo y di: Mi socorro viene de Jehová.
Tu oración se vuelve inefectiva cuando pides por cosas que no son el propósito por el cual tienes que pedir.
A través de todos los tiempos, el pensamiento anarquista ha existido y también el gubernamental de que el gobierno es la solución para todo. Y las iglesias del Nuevo Testamento tuvieron que luchar con eso y con la persecución, tuvieron que enfrentar toda esa batalla. En Colosenses, podemos ver un ejemplo de la reacción de la iglesia en aquel tiempo, un ejemplo de las oraciones que ellos hacían.
“Siempre orando por vosotros, damos gracias a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, habiendo oído de vuestra fe en Cristo Jesús, y del amor que tenéis a todos los santos, a causa de la esperanza que os está guardada en los cielos, de la cual ya habéis oído por la palabra verdadera del evangelio, que ha llegado hasta vosotros, así como a todo el mundo, y lleva fruto y crece también en vosotros, desde el día que oísteis y conocisteis la gracia de Dios en verdad, como lo habéis aprendido de Epafras, nuestro consiervo amado, que es un fiel ministro de Cristo para vosotros, quien también nos ha declarado vuestro amor en el Espíritu. Por lo cual también nosotros, desde el día que lo oímos, no cesamos de orar por vosotros, y de pedir que seáis llenos del conocimiento de su voluntad en toda sabiduría e inteligencia espiritual, para que andéis como es digno del Señor, agradándole en todo, llevando fruto en toda buena obra, y creciendo en el conocimiento de Dios; fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Colosenses 1:3-14).
En estos versos, se describe a Epafras como un gran pastor; no es tan conocido como Pablo, pero es de los mejores pastores que hay en la Biblia, era de los que estaba en la iglesia, haciendo lo que tenía que hacer. Y Pablo estaba diciendo: Ese hombre es un ministro fiel, un buen pastor y ministro; y yo he escuchado lo que ustedes están pasando, las presiones que tienen, los problemas que enfrentan; sé que hay opresión por todas partes, y quiero que sepan que hay algo que está reservado para ustedes, pero mientras eso se manifiesta, oramos sin cesar. Y dentro de su oración constante, había una petición constante: que fueran llenos del conocimiento de la voluntad de Dios. Y eso es lo que tú debes orar.
Tú oración no debe ser meramente que el problema se vaya, sino que tú seas lleno del conocimiento de la voluntad de Dios.
Pablo sigue diciendo: pido que seas lleno de sabiduría e inteligencia espiritual, que camines como es digno de un creyente. En los tiempos que estamos viviendo, hace falta todo el poder de Dios para caminar como dignos de un cristiano. ¿Sabes a quién tú le sirves? ¿Sabes el precio que pagaron por ti en la cruz del Calvario? ¿Tu vida es una de dignidad, una congruente con lo que Dios hizo por ti en la cruz del Calvario? Cuando la gente te ve actuar, caminar, tomar decisiones, ¿te ven como alguien digno?
Pablo dice: yo pido para que anden como es digno del Señor, agradándole en todo. ¿Agradas más a la gente, o agradas más a Dios?
En la sociedad que vivimos, individualista, gubernamental, siempre tenemos la tendencia a tratar de agradarle a la gente. Aun los cristianos hemos caído en ese juego. Buscamos decir cosas para caer bien, para no ofender a nadie; pero esto no se trata de ofender. Si la verdad te ofende, no te ofendo yo, te ofende la verdad. La verdad es la verdad, los hechos son los hechos. Si la Biblia te ofende, no somos nosotros. Por supuesto, tampoco es que vayamos a tener una actitud negativa de pelear con la gente, pero cuando vayas a decir algo, que no sea por agradar; no ajustes un verso bíblico para caerle bien a alguien, no ajustes las palabras para que no se ofendan. Di, en amor, lo que dice la Palabra del Señor porque es preferible desagradar a la gente y agradar a Dios. Pero la presión siempre es por agradar a los hombres. Y Pablo dice que él oraba para que la iglesia no cayera en esa tentación, sino que siempre buscaran agradar a Dios en todo lo que hicieran.
Pablo añade: cuando oro, pido para que lleven fruto en toda buena obra. Pablo oraba para que todo lo que hicieran tuviera resultado, para que se movieran en las buenas obras. Y sigue diciendo: para que sigan creciendo en el conocimiento de Dios; esto, para que sean fortalecidos, para que tengan paciencia, para que tengan longanimidad, gozo y puedan disfrutar de la herencia de los santos. La pregunta es cuál es la herencia de los santos, y de qué santos está hablando.
Los santos son todos aquellos que resistieron hasta el final con sus convicciones firmes y se mantuvieron hasta lo último, a pesar de todas las presiones que recibieron.
Hay gente que disfrutará de la salvación y del cielo, pero no de la herencia de los santos porque la herencia de los santos es un testimonio de que, en medio de las dificultades, crecieron en el conocimiento de Dios, le agradaron a Él en todo, llevaron buen fruto, se fortalecieron y tuvieron paciencia en medio de sus dificultades; es tener longanimidad, que no es más que saber que el juego es a largo plazo y que hay que resistir a largo plazo, hasta lo último, hasta que veas lo que Dios tiene para ti. Y no solo vas a tener paciencia y longanimidad, sino que lo vas a tener con gozo. Pudieras tener paciencia amargado, frustrado, con coraje; pero se trata de tener paciencia, soportar con gozo, agradando a Dios en todo. Es el complemento completo. Muchos matrimonios se rompen luego de años, y dicen que soportaron mucho, pero es que no era suficiente soportar; había que soportar con gozo.  No es soportar lo que te da el premio. Soportar por soportar te da resentimiento, coraje.
Por eso Pablo dice: oro para que tú seas fortalecido. Pero esta no es la oración que la gente quiere que uno haga por ellos. Para la gente, el ministro fiel es el que les predica lo que quieren oír, lo que les agrada, el que no les habla de la responsabilidad que como cristianos tienen que tener en este tiempo. Y Pablo dice que ese no era Epafras.

Otoniel Font
Pastor, escritor y conferencista

About Verdad y Vida

Check Also

El misterio de los triángulos, Jonathan Cahn

“Dos Pascuas, dos corderos, dos patrones triangulares de sangre, separados por más de mil años …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *