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Un seguro para la eternidad…

(Fernando Alexis Jiménez – Pastor).-

Leonardo murió en la mejor época de su carrera profesional. Tenía 25 años y unas enormes ganas de vivir. Respiraba optimismo por todos los poros. Su sonrisa demostraba el íntimo anhelo de abrir los ojos cada nuevo amanecer para disfrutar la creación de Dios y valorar cada segundo. Pero la vida no le alcanzó. Falleció tras enfrentar una penosa enfermedad. Fueron tres años en los que convivió con la muerte, aquella que muchos temen y otros ignoran, como si jamás fuera a tocar a sus puertas.
Dejó huellas. Como actor y como presentador de televisión en Colombia, Leonardo Ramírez, marcó con entusiasmo a una nueva generación. Legó en ellos las marcas imborrables de la superación personal y la decisión indeclinable de no permitir que las adversidades le ganaran la batalla. Eso fue lo que le llevó a luchar a brazo partido por conservar el aliento en su ser.
Días antes de morir lo compartió con un círculo reducido de amigos: «Quiero que la imagen que recuerden de mi, es de la época en la que me encontraba bien». Por eso se encerró en su habitación. No volvió a salir. Se guardó en si mismo. Tan sólo tenía tiempo para Dios. Hasta el momento en que llegó la hora de partir para siempre.
Con él se fueron las esperanzas pero también los fines de semana en los que -vestido como payaso- iba hasta los hospitales donde recluían a los niños enfermos. Los hacía reír. Compartía sus sueños. Era una forma de ayudarles a superar el dolor, el mismo que le tornó insoportables las noches cuando su propio mal fue ganando terreno…

¿Dónde iremos tras la muerte?
Para quienes no tienen fe, la vida termina cuando mueren. Pero para quienes creen en Jesucristo, la partida es el comienzo de una nueva forma de existencia en la dimensión celestial.
El Señor Jesús lo prometió: «El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él» (Juan 3:36).
Basta tener fe. No olvidar que -por encima de lo que opinen quienes nos rodean- hay una oportunidad. Es pasar por siempre en la presencia de Dios. ¿Qué se necesita? Que le abra su corazón al Hijo de Dios y le acepte como su único y suficiente Salvador. ¡Tome ahora mismo ese seguro por la eternidad…!
fernando@adorador.com

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