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Si regresas, Él te transforma

(Néstor A. Blanco S. – Pastor y escritor).-

Hola  Amigos: Nadie me mandó a decirles esto; al hacerlo, respondo sólo a Dios y a mi corazón.
¿Saben?, a fuerza de sufrir, he aprendido a ser cuidadoso y hasta algo escéptico con los eventos evangélicos. Suelo  inquirir con sumo cuidado cuál es la real motivación que los mueve. Me cansé de ser borrego.
Cuando comencé a escuchar de ONETHING, me cautivó su razón de ser: «Una cosa he demandado al Señor, ésta buscaré; que esté yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor y para inquirir en su templo» (Salmo 27:4). Se parece mucho a los que Jesús le dijo a Marta cuando «ocupada» por atender lo que era bueno, cometió el error de desechar lo «mejor»: «…sólo una cosa es necesaria…» (Lucas 10:42).
He estado en las dos ediciones anteriores de  ONETHING, y eso de potenciar «La presencia de Dios» me gusta, porque en nuestras congregaciones hemos dejado de hablar de eso.  Al igual que Dios lo reclamó al profeta Isaías (Isaías 1:10-20), nuestros cultos languidecen tras una liturgia esclerosada que requiere con urgencia un cateterismo moral.
Necesitamos un avivamiento. «Un avivamiento -decía Charles Finney- es sólo un regreso a la obediencia a Dios». La inundación carismática que experimentó este hombre del siglo XIX la retrató así para la historia: «El Espíritu Santo descendió sobre mí con tal fuerza que parecía que me traspasaba el cuerpo y el alma. La impresión fue como de una ola de electricidad que me traspasó enteramente. Parecía venir sobre mí en olas de amor, pues no lo pudiera expresar de otra manera. Parecía como el aliento mismo de Dios. Puedo recordar expresamente que parecía abanicarme, como inmensas alas. No tengo palabras para expresar el maravilloso amor que fue derramado en mi corazón».
Colegas ministros, pastores, líderes en general, hermanos: Salgamos de nuestra zona de confort: Por favor, ¡Oigamos al Espíritu Santo! En un ejercicio de humildad tomémonos un tiempo para preguntarle a los centenares de jóvenes que asistieron a Onething 2013, y que volverán este año por qué acudieron a la cita y qué fue lo que recibieron. Bajémonos de nuestras cúpulas eclesiásticas para que podamos oír en el latido de esos corazones noveles que nos van a sustituir, la voz de Dios que ha querido descender para hablarnos. ¡Van a pedirnos cuentas!
Gracias y bendiciones.
blanconestor47@gmail.com

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