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Seis años de incertidumbre: el caso de las niñas de Chibok

Los padres de las niñas secuestradas esperan que sus hijas regresen, mientras que el Boko Haram continúa secuestrando más niñas y mujeres en Nigeria

Yana Ghana es la madre de una de las niñas de Chibok, en cautiverio por 6 años por Boko Haram / OD

(Puertas Abiertas).-

El 14 de abril, se cumplieron seis años desde que Boko Haram atacó una escuela secundaria para niñas en Chibok, una aldea en el estado nororiental de Borno, y secuestró a 275 niñas, la mayoría de ellas cristianas. De estos, 107 fueron liberados o escaparon de alguna manera. La mayoría de las niñas que han sido liberadas están estudiando en la New Foundation School, que es un programa de preparación para la educación superior en la Universidad Americana de Nigeria en Yola, en el estado de Adamawa. Allí viven en un régimen estrictamente controlado y continúan sus estudios. Además, son monitoreados para recuperarse del trauma. Otras diez niñas que lograron escapar durante o poco después del ataque fueron a estudiar a los Estados Unidos.
Actualmente, 112 permanecen en cautiverio. Aún no se sabe dónde se encuentran. A lo largo de los años Puertas Abiertas ha ofrecido apoyo emocional y práctico a varios sobrevivientes de los secuestros de Boko Haram, así como a los padres de niñas que aún están en cautiverio. Al igual que Yana Ghana, la madre de una de las niñas secuestradas, la mayoría de los padres dicen que esperan ver a sus hijas regresar a salvo. Seis años es mucho tiempo, pero para Yana, es como si hubiera visto a Rifkatu el día de ayer, por última vez.
Ella comparte: “Es una carga pesada de llevar. Cuando fue secuestrada, la risa se detuvo en mi casa. Todos estaban llenos de dolor, especialmente yo, su madre. Incluso después de diez años, nunca perderé la esperanza de que Rifkatu regrese, porque fue secuestrada viva. Si la matan y me muestran el cuerpo, dejaré de esperar a que regrese. Hasta entonces, esperaremos, no importa cuánto tiempo lleve. Creo que Dios realizará un milagro y las niñas serán liberadas. Debido a que esta batalla no es contra la carne, solo Dios puede pelearla. Solo Él puede hacer un camino donde no hay forma de que ella regrese”.

LA VIDA EN CAUTIVERIO

Conversamos con Patience (nombre cambiado por razones de seguridad), una colaboradora de Puertas Abiertas que trabaja con rehenes, víctimas y sobrevivientes de ataques del Boko Haram en Nigeria. Según su experiencia y las confesiones que escuchó de estas mujeres, dice que los campamentos donde se encuentran los rehenes son habitaciones llenas al máximo, sin ventanas ni ventilación. Es una verdadera prisión para aquellos que se niegan a convertirse al Islam. Algunos se ven obligados a trabajar como esclavos y, si se enferman, no reciben medicamentos.
Muchas de ellas permanecen allí durante años y viven con el temor constante de ser golpeadas, violadas o incluso asesinadas. Para aumentar la humillación, los captores a menudo las desvisten y abusan sexualmente en frente de otras rehenes. Debido a estas condiciones, muchos de ellos terminan cediendo y convirtiéndose al Islam, para tratar de obtener privilegios mínimos y así poder sobrevivir.

VIDA POST CAUTIVERIO

Cuando logran escapar, muchas de estas mujeres tienen que lidiar con el rechazo de la familia y la comunidad, ya que solo unas pocas las tratan con compasión. Simplemente no quieren escuchar lo que tienen que decir y, finalmente, se retiran y permanecen en silencio. Muchos consideran el suicidio. Como parte de la cultura, si algo doloroso le sucede a una persona, ella se vuelve una vergüenza. La vergüenza viene no solo por causa del secuestro, sino que se sienten avergonzadas por convertirse al Islam, ser abusadas sexualmente y por tener los bebés de sus secuestradores. Estos niños son la evidencia de lo que les sucedió.
Pacience nota que los padres quieren que sus niñas regresen, pero cuando ellas regresan, no son las mismas. Ellas se han convertido en mujeres, han crecido, se han convertido, muchas veces, en madres. “Es una persona completamente diferente a la que te quitaron un día”, explica un consejero. Ella explica que parte de su trabajo es hacer que las mujeres se sientan seguras y valoradas. “Necesitan experimentar el amor y el cuidado de Dios a través del trabajo que hacemos, incluso si el mundo no las ama ni se preocupa por ellas”, concluye.

CHIBOK NO ES EL ÚNICO CASO DE SECUESTRO

La historia de las chicas Chibok está lejos de ser única. Las adolescentes en el norte de Nigeria son secuestradas, forzadas a convertirse y casarse a la fuerza, según la Fundación Cristiana Hausa. La agencia dijo que pudo negociar la liberación de al menos 12 niñas entre septiembre de 2016 y julio de 2018.
Un informe publicado en 2014 sugiere que, para movimientos islámicos como Boko Haram, tiene sentido estratégico apuntar a mujeres y niñas, ya que se consideran fundamentales para transmitir valores y creencias a los niños.
Los ataques, secuestros y abusos no comenzaron ni terminaron con el incidente de Chibok. Continúan y aún esclavizan a innumerables víctimas.

AYUDA A CURAR TRAUMAS

A través de tus oraciones, tú tienes la oportunidad de ser un canal de Dios para ayudar a estas mujeres a sobrellevar el dolor del trauma que llevan. Además, tú contribución permite que una mujer que sobrevive a un ataque o secuestro reciba asistencia inmediata durante un mes. ¡Deja que el amor de Dios se desborde en ti y llegue a ellos!

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