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Sabiduría de los dichos de Salomón: No. 5: ¿Integridad o perversión?

«Su integridad guiará a los rectos, pero la perversidad  [falsedad, deshonestidad, hipocresía] arruinará a los traicioneros [falsos]» (Proverbios 11:3).

Los hombres se proyectan y edifican o se destruyen y degradan basados en su propio carácter. Ahora, el carácter se construye con las decisiones y elecciones que hacemos: en integridad o en falsedad.
La integridad es un componente esencial de nuestro carácter. La integridad es esencial para lo construcción en positivo (bienestar, prosperidad, relaciones saludables, contribución). Nuestras decisiones y elecciones (por omisión o por comisión) construyen o erosionan nuestra integridad. En todo caso, andar en integridad o en perversidad, es una decisión personal. Esa decisión construye carácter en uno u otro sentido: carácter recto (integro) o carácter traicionero (falso). Nos convertimos en lo que hacemos; no en lo que decimos que somos o queremos ser.
En este contexto la integridad está asociada al sentido ético, a la honestidad, a la rectitud; pero fundamentalmente significa ser completo (totalidad), no dividido. La integridad es también la característica de ser maduro y realizado; y es precisamente esa condición la que brinda seguridad al recto, y le guía por caminos de rectitud. «El que camina en integridad anda confiado…» (Proverbios 10:9). El asumir un comportamiento basado en la integridad inyecta un estado confianza y tranquilidad, como consecuencia de sentir que se anda en rectitud, justicia, honestidad y sentido ético, lo que permite construir relaciones más transparentes, sinceras y predecibles, lo cual elimina la ambigüedad, la incertidumbre y la tensión en las relaciones. Pero, además, la integridad, provee también un sentido de congruencia y madurez que se traduce en enfoque y efectividad.

Andar en integridad vs andar en perversidad
Una persona íntegra vive correctamente, no está dividida, ni es una persona diferente en circunstancias diferentes. Una persona de integridad es la misma persona en privado que lo que es en público. La coherencia y congruencia son las características que identifican sus comportamientos. Andar en integridad significa también que nuestras palabras y nuestras acciones están de acuerdo. No basta decir que se hará algo, si no lo lleva a cabo y no se comporta según esas palabras.
La integridad se traduce en un comportamiento recto, justo y alineado a la verdad. La perversidad se traduce en desviación del camino recto y justo. Una persona de integridad tendrá buenas credenciales y, como consecuencia, no tendrá temor de ser expuesta o descubierta. La integridad brinda un camino seguro a través de la vida.
La perversidad está ligada a la deshonestidad, la mentira, el engaño, la corrupción y la injusticia. En su acepción original connota desviar, distorsionar o torcer. Esta manera de accionar, tarde o temprano, traerá ruina y desdicha al perverso: opacará sus relaciones, erosionará su imagen y traerá confusión a su vida. El sentido de las palabras del Rey Salomón es bien revelador: «El que camina en integridad anda confiado, pero el que pervierte sus caminos será descubierto [puesto de manifiesto]» (Proverbios 10:9). La persona con una vida falsa y deshonesta -carente de integridad- termina por destruir su reputación. Al ser descubierto estará expuesto a la vergüenza y el castigo público.
La reputación es un activo fundamental para la vida familiar, laboral, empresarial y comunitaria. Por eso: «De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas, y la buena fama más que la plata y el oro» (Proverbios 22:1). La reputación o falta de ella forma parte de la marca personal de un individuo. Es su identidad pública: su credencial para hacer negocios, obtener apoyo (financiero, humano, etc.), lograr alianzas estratégicas, entre otros.

Beneficios de la integridad, según el rey Salomón:
Dirección segura. «La integridad de los rectos los encaminará» (Proverbios 11:3). Eso es así porque la persona íntegra posee un núcleo firme, vale decir, principios y valores de los que ha tomado posesión, y que le permiten guiarse con seguridad y confianza en sus decisiones y elecciones. Eso le permite una referencia para andar por la vida, con la conciencia de que conviene hacer y que no conviene hacer.
Alineamiento con lo que es recto y justo. «La justicia del perfecto enderezará su camino» (Proverbios 11:5). La integridad es como una brújula que permite el realineamiento con lo que es recto y justo, y evita los atajos y desviaciones que no convienen.
Liberación de peligros y consecuencias negativas. «La justicia de los rectos los librará» (Proverbios 11:6). La integridad genera una red de seguridad en tiempos de dificultades.

Enseñanzas para el liderazgo:
• El mejor indicador de la integridad es la confiabilidad. La confiabilidad del líder es indispensable para poder influir sobre el entorno de la organización. Si un líder no es digno de confianza, la gente no seguirá su visión, ni cooperara con entusiasmo para alcanzar las metas organizacionales, ni se comprometerá con la organización.
• La confiabilidad no surge gracias a una decisión eventual o a una actuación episódica, sino producto de un largo camino en el que el líder se conduce con integridad, sentido ético, congruencia personal y competencia.
• «Si la integridad disminuye, disminuye la capacidad de trabajo, y así como la capacidad de trabajo se reduce, el valor o la oportunidad de ejecutarlo, disminuye»; Michael Jensen.
• La integridad o falta de ella, afecta favorable o negativamente la reputación de la organización, lo cual es un factor esencial para el posicionamiento en el mercado. La falta de integridad, hace también que se instale la corrupción, que igualmente se traduce en un alto impuesto que todos terminan pagando.
• Cuando una organización o persona actúa con integridad, entonces, hace lo que dice y se compromete. La falta de cumplimiento de plazos, condiciones y compromisos contraídos se convierte en un pasivo muy difícil de provisionar.  El incumplimiento tendrá necesariamente un costo, ya sea monetario o de pérdida de imagen y confianza. Los costos por incumplimientos pueden ser muy altos (pérdida de clientes, pérdida de confianza del mercado o de los trabajadores, acciones punitivas y legales en contra de la organización) y generar consecuencias muy graves para una organización.

Pensamiento: Adoptar la integridad como disciplina y principio de actuación en una organización (y en la vida de las personas) puede resultar en mayor eficiencia, rendimiento y eficacia organizacional.

Arnoldo Arana
Pastor, psicoterapeuta y escritor
arnoldoarana@hotmail.com

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