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Ricardo Barrios: El corazón sana a través del perdón

(Verdad y Vida – REDACCIÓN).-

El Dr. Cardiólogo y electro fisiólogo cristiano Ricardo Barrios, ha estado estudiando editando durante el último año para demostrar cómo la ciencia cada día está más apegada a lo que Dios revela en la Biblia.
Durante este año de estudio e investigación ha visto material de otros médicos que revelan que «la ira es un factor de riesgo independiente de mortalidad cardiovascular». Esto significa que no sólo los factores de riesgo físicos, como la edad, sexo, dieta, hábitos de vida, fumar cigarrillos, hipertensión, antecedentes de la persona, entre otros, deben ser tomados en cuenta a la hora de evaluar a una persona, sino que se debe considerar también «las emociones negativas como la ira y sus acompañantes, entre ellos la depresión», explicó este médico.

¿Qué importancia tiene considerar las emociones dentro de la necesidad de mantener un corazón sano?
– Bueno, para mí es bastante importante y es lamentable que sean muy pocos los cardiólogos que se quieren involucrar en lo que es el estatus emocional, y mucho menos, espiritual de sus pacientes. Es tan importante, que durante mis investigaciones descubrí en un libro muy famoso de cardiología, que se llama «Tratado de cardiología», de hecho es un libro madre para todos nosotros los cardiólogos, un corto capítulo llamado «La espiritualidad de la cardiología», donde el autor señala que es necesario que el cardiólogo no tenga una filosofía espiritual, como llaman ellos, definida o religión, y que también es necesario que el cardiólogo conozca los aspectos espirituales y emocionales de sus pacientes.
Señala Barrios que aunque no se pueda comparar las cinco cortas páginas dedicadas a este tema de la espiritualidad con cualquier otra materia de la carrera, donde se le dedican tomos y volúmenes enteros, él por revelación directa del Espíritu Santo, ha podido entender y aplicar en sus consultas lo que la ira puede hacer al corazón de las personas.

¿Qué provoca la ira en el corazón de las personas y en su salud?
– Primero tenemos que establecer que el enojo como una respuesta ante una situación negativa, es algo bueno. El problema es cuando el enojo se convierte en algo egoísta, recurrente o con propósito de daño deliberado hacia otra persona. Eso se llama ira, y en mi consulta cardiológica lo veo a diario. Veo muchos pacientes que por el afán de su trabajo, el afán de conseguir dinero, de conseguir estatus, viven prácticamente airados, son unos ‘fosforitos’.
El cardiólogo aclara que para este tipo de personas el mínimo evento, que para cualquier otro ser humano sería algo gracioso, «desemboca una respuesta exagerada de rabia, de ira, que provoca daños sobre ellos mismos y sobre su entorno familiar».
Esto también provoca un daño directamente al corazón, lo endurece, afecta las arterias y agrava la salud de las personas.

¿Cuál ha sido su experiencia con algunos pacientes que ha estado tratando, les ha podido explicar esta situación de la ira y lo que causa en el corazón?
– En un principio cuando yo practicaba mi consulta cardiológica y me encontraba con este tipo de pacientes, siempre airados, y ya entraban a mi consultorio airados, pues por no aplicar lo que dice la Biblia de la blanda respuesta, lo que provocaba en ellos era una respuesta más fuerte. De hecho yo viví en carne propia cuando era residente de cardiología, un paciente que no se airó conmigo sino con otra colega, mi colega lo ofendió prácticamente y a ese paciente lo tuvimos que ingresar a la emergencia porque desencadenó un infarto.
Agregó que ahora ha aprendido en su nueva consulta a hablar con ellos suavemente pero con autoridad, y en el caso que lo amerite, reconocer algún error que haya podido ocurrir. «Algunos pacientes se han desarmado, algunos me han dicho que venían a insultarme pero que como he reconocido mi error, se quedan tranquilos. Les digo que se calmen, les hablo más de los efectos de la ira y cuando les tomo su presión arterial, está normal», acotó.

La ira, el corazón y el perdón
Barrios compartió brevemente un testimonio sobre lo que la ira hace al corazón y de cómo el perdón es la cura para esta condición: «Llegó a mi consulta una señora que no le hablaba a su hija, su única hija. Me tocó evaluarla porque tenía cáncer de mama, y debía hacerle la evaluación cardiológica para la quimioterapia. Tristemente su corazón estaba destrozado, estaba en insuficiencia cardíaca. No era una paciente infartada, no era hipertensa, no tenía los factores de riesgo normales para una cardiópata, pero su corazón estaba dilatado en insuficiencia cardíaca y podía morir en cualquier momento, y no a causa del cáncer. Comencé a hablarle de los asuntos espirituales, ella era una persona airada y de hecho me dijo: ‘Doctor yo he visto cinco cardiólogos, a tres los demandé, los llevé a tribunales. Me hablaron de usted y yo llegué peleando porque su secretaria me pasó de última, ¿y usted me habla del perdón? Bueno yo lo voy a tomar en consideración’. Esa señora se reconcilió con su hija meses después, volvió a mi consulta muy alegre y me dijo: ‘Doctor yo me siento muy bien, hágame el eco, la oncólogo me dijo que el cáncer se había detenido’. Cuando le hago el eco, su corazón se había restaurado y allí fue cuando le dije: ‘Sólo necesitas el perdón de Dios, acepta al Señor Jesús en tu corazón’. Ella se fue de viaje y no la vi más, tuve un contacto con ella recientemente y me dijo que quería que le siguiera explicando de los asuntos espirituales».
Es así como una persona puede ser sanada de una enfermedad mayor, por haber sanado su corazón a través del perdón que trae Jesucristo a la vida de quienes le abren su corazón.

¿Qué pudiera recomendarles a las personas que están airadas todo el tiempo, que viven en un estado de amargura, que se ven afectadas emocionalmente, que responden mal de inmediato y que no dan una blanda respuesta?
– He estado dando unas conferencias sobre este tema, y en la última conferencia me hicieron la misma pregunta. Cuando vivimos en situación de ira permanente debemos revisarnos a nosotros mismos pero sobre todas las cosas debemos reconocer que necesitamos ayuda. Y la ayuda no necesariamente se encuentra en nosotros los médicos psicólogos, psiquiatra, cardiólogo, internista, que muchas veces prescribimos un fármaco para controlar un aspecto físico. Tienes que reconocer tu necesidad espiritual. Yo reconocí a Jesús como mi Señor y Salvador, Él me cambió, y aunque sigo cometiendo errores porque vivo en este mundo, no soy ajeno a las influencias externas del país, soy testimonio viviente de haber sido una persona airada, a ser lo que soy ahora.
¿Y usted qué hará? Si padece de ira, siga el consejo del cardiólogo, si conoce a alguien con estas características, ayúdele a abrirle su corazón a Jesucristo, sólo el perdón del Señor y el nuestro para con el prójimo puede no sólo mantenernos saludables, sino que jamás padezcamos este tipo de patologías cardíacas o de otra índole. Pero suya es la decisión.

Dr. Barrios: “Yo reconocí a Jesús como mi Señor, Él me ha cambiado y soy testimonio viviente de ser una persona airada, a ser lo que soy ahora” / VyV
Dr. Barrios: “Yo reconocí a Jesús como mi Señor, Él me ha cambiado y soy testimonio viviente de ser una persona airada, a ser lo que soy ahora” / VyV

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