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Red nacional de iglesias cristianas rechaza imposición de cobro del ISLR

(Verdad y Vida – REDACCIÓN).-

El cobro del Impuesto Sobre La Renta (ISLR) impuesto por el SENIAT para las iglesias cristianas evangélicas del país, continúa generando opiniones por parte de las distintas organizaciones y asociaciones que rechazan esta medida.
En un comunicado oficial, la Red Nacional de Iglesias y Comunidades Cristianas Evangélicas de Venezuela y el Parlamento Nacional de Pastores y Ministros Cristianos Evangélicos, expresaron su «enérgica propuesta y repudio contra una decisión que debería contar con fundamento constitucional y las leyes de la república», establecieron.
Tras citar el Artículo 19 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela que establece que «El Estado garantizará a toda persona, conforme al principio de progresividad y sin discriminación alguna, el goce y ejercicio irrenunciable, indivisible e independiente de los derechos humanos suscrito y ratificado por la República y con las leyes que los desarrolla»; así como el Artículo 21: «La ley garantizará las condiciones jurídicas y administrativas para que la igualdad ante la ley sea real y efectiva; adoptará medidas positivas a favor de personas o grupos que puedan ser discriminados, marginados o vulnerables; protegerá especialmente a aquellas personas que por alguna de las condiciones antes especificadas, se encuentren en circunstancias de debilidad manifiesta y sancionará los abusos o maltratos que contra ellas se someten»; establecieron que «cuando se ejerce un derecho o se impone una obligación, tiene que ser dentro del marco de la Constitución y las leyes, porque el derecho tiene su límite que es el derecho del otro, y la obligación tiene que ser en conformidad con la ley».
Continúa diciendo que «no existe ningún artículo en la Constitución venezolana que se refiera específicamente al pago del Impuesto Sobre la Renta a las Iglesias Cristianas Evangélicas, y si no existe, qué derecho constitucional habría que invocar y desarrollar si la Constitución venezolana establece que las leyes que se dicten deben ser para organizar los poderes públicos o para desarrollar los derechos constitucionales y las que sirvan de marco normativo a otras leyes (Artículo 203 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela)».
«El bloque de Pastores y Ministros Cristianos Evangélicos, en nuestra condición de ser fieles guardianes de los intereses del pueblo evangélico (más del 20% de la población venezolana), la fe, la ética y la moral que se traduce en un doble orden de valores, la justicia, paz, honestidad y la defensa de los derechos humanos… Conscientes y responsables de nuestro deber como ciudadanos venezolanos y con la finalidad y compromiso de contribuir con la consolidación y desarrollo de la Patria grande en la búsqueda de las transformaciones políticas, sociales y económicas que estamos necesitando hacemos el presente pronunciamiento:
Considerando que la Iglesia es una síntesis indivisible y trascendente, con propósitos propios que tiene que cumplir y con metas definidas que alcanzar… Que el decreto con rango, valor y fuerza de Ley de Impuesto Sobre la Renta, ni siquiera reconoce que hay asociaciones cuya naturaleza y razón de ser es la religión (es el caso de la iglesia evangélica). Generando una mayor radicalidad discriminatoria del estado venezolano sobre el no reconocimiento de la pluralidad de iglesias consagrada en la Constitución de la república Bolivariana de Venezuela y en el Código Civil venezolano. Permitiendo presumir conjura, perversa y diabólica, por parte de los asesores presidenciales que premeditadamente desaparecieron la situación de exención para las asociaciones dedicadas «exclusivamente a las actividades religiosas», de la derogada Ley de ISLR Artículo 14, literal 10. Que cuando Jesucristo dijo «Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios», se refería al impuesto que los ciudadanos judíos debían pagar en su condición de ciudadanos, no se refirió al pago de tributos de la religión judía; ni a ningún pago impositivo que debía realizar el templo. Por demás de sabido es que ni en los tiempos del imperio romano, la religión judía pagó impuestos. En evidente, que el ciudadano como tal posee de manera intrínseca la obligación del pago de tributos, como lo posee toda persona jurídica, cuya naturaleza es propiamente lucrativa y en donde por consiguiente se genera un margen de enriquecimiento. Esto es así, en razón de la existencia propia del Estado. Sin embargo, la Iglesia Cristiana Evangélica, siendo una de las tantas, en el contexto de la pluralidad eclesial que existe en el marco jurídico venezolano, no tipifica por su naturaleza existencial, para que se le coloque una imposición tributaria; ni el Estado, puede fungir como tirano discriminador e injusto para aplicarlo, en virtud de que sus fines y naturaleza Constitucional lo define como de Derecho de «…social Derecho y de Justicia, que propugna… la justicia, la igualdad… la preeminencia de los derechos humanos, la ética…» (CRBV, articulo 2)».
En ese sentido la propuesta es «No permitir y repudiar toda iniciativa, imposición de actos que promuevan la alteración a nuestros derechos y menoscabe la personalidad de la Iglesia Evangélica venezolana… por considerarlo nocivo para la salud pública, al respecto de los derechos de la libertad de religión y culto, y al atraso, desarrollo y progreso del proceso revolucionario que estamos viviendo los venezolanos. Acordamos en conclusión, que es justicia que se tome en consideración estas reflexiones con la finalidad de mantener nuestras buenas relaciones Iglesia-Estado con la finalidad de evitar malos entendidos, y aún más, diversidad de criterios por causa de un asunto que genere alteraciones que no serían convenientes ni para la nación ni para el desarrollo del proceso revolucionario. Tenemos el compromiso de contribuir con nuestras autoridades y gobierno nacional, así como el cumplimiento de nuestra misión como Iglesia de Cristo aquí en la tierra. No debemos permitir que la ignominia amenace la integridad moral de nuestras iglesias y de las futuras generaciones. ‘No existen coronas más hermosas que la justicia y la moral’, Simón Bolívar», concluye el comunicado.

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