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¿Realmente debo ser un ejemplo para otros?, Miguel Gill

Una de las cosas más difíciles para un adolescente es presentarse como un modelo para los demás. Resulta mucho más fácil observar el comportamiento de otros, y opinar si son correctos o si dan un mal ejemplo.
La Biblia dice en 1ª Timoteo 4:12: “Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza”. Esto lo dijo el apóstol Pablo al joven Timoteo, y puso sobre sus hombros “la presión de ser un muchacho ejemplar”. Muchos podrían opinar que el apóstol fue demasiado exigente, y que la juventud es para equivocarse y aprender.

ALGUNAS PREGUNTAS

Cuando se pide a los jóvenes que sean ejemplos para otros, se está demandando asumir una responsabilidad pública y caminar en la sociedad en contramano con los gustos, costumbres y pensamientos pecaminosos.
Surgen algunas preguntas, tales como:

  1. ¿No es demasiada responsabilidad para un muchacho joven?
  2. ¿Es realista exigir a un joven ser un buen ejemplo para otros?
  3. ¿Es pecado no ser un buen ejemplo?

QUÉ DICE LA BIBLIA

Responderemos con la Biblia a las tres preguntas:

  1. Las responsabilidades se enseñan desde la niñez y van acorde a la edad —a mayor edad, mayores responsabilidades. Para un adolescente cristiano, el ser un buen ejemplo es un compromiso con Dios, su familia, su iglesia y consigo mismo. Así que es Dios mismo por medio de su palabra quien pone esta responsabilidad, y de esta manera Él quiere glorificarse. “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo” (Mateo 5:16).
  2. La realidad del evangelio nos muestra que no hay cristianismo de palabra sino de frutos. Pensar en predicar y no demostrar lo predicado nos volvería hipócritas. Todo joven está obligado a sostener su fe con hechos, y así su testimonio de vida es un mensaje: “Para que vivan de manera digna del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra, crecer en el conocimiento de Dios” (Colosenses 1:10).
  3. Es pecado no ser un buen ejemplo para los demás. Cada uno fue llamado a una vida con propósitos, ¿realmente debo ser un ejemplo para otros? La presión de ser un “joven ejemplar” y uno de ellos es guiar a otros a la verdad. Al ignorar este propósito, estamos ignorando al que llamó —Dios— y desobedeciendo el mandamiento de ser ejemplo para los demás. “Así que comete pecado todo el que sabe hacer el bien y no lo hace” (Santiago 4:17).

¿ES REALMENTE POSIBLE?

La presión de ser un muchacho ejemplar no significa que no habrá errores y fallas por el camino, sino tener la convicción de ser un buen ejemplo y trabajar por el vocabulario, las costumbres, comportamientos, y presentar un estilo de vida sano y atractivo. Así cada vez que haya errores o fallas, serán involuntarios y fuera de lo normal en tu vida diaria.
La juventud necesita de buenos ejemplos, y los jóvenes que quieran ser los modelos deberán afrontar la presión y saber que al hacerlo están predicando con sus vidas. No hay cristianismo sin compromiso ni testimonio sin frutos.
revistalafuente.com

Miguel Gill
Pastor, teólogo y docente
pstormiguel@gmail.com

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