Home / Opinion / “¡Quiero venganza!”, Harold Paredes Olivo

“¡Quiero venganza!”, Harold Paredes Olivo

Pidamos en el nombre de CRISTO hasta que veamos cómo el enemigo huye y es apresado. Imitemos a la viuda valiente que no le importó ser inoportuna, ser vista como un fastidio…

/ Freepik

“El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?” (Salmo 94:9. RVR60).
El rey David en la introducción del Salmo 94 clama por venganza, y la versión Reina Valera del 60, titula el capítulo 94 como “Oración clamando por venganza”. El apóstol Pablo en la Epístola a los Romanos exhorta diciendo: “No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).
¿Un auténtico cristiano que predica el evangelio está en la obligación de pedir venganza a DIOS, debería interceder la Iglesia por una justicia inmediata?
El verbo hebreo naqam denota vengar, venganza, castigo; además, al conjugarlo podríamos decir, DIOS VÉNGAME. Este verbo también refiere vindicación; es decir, acción y efecto de vindicar. En otras palabras, vindicar en el derecho es el acto o el efecto de recuperar algo que le pertenece; como LA LIBERTAD PARA VIVIR EN PAZ. Es oportuno conocer que esta palabra deriva del latín vindicatio que ya era conceptualizado por el derecho Romano como la reclamación de un derecho o cosa. Entonces, el rey David estuvo muy claro cada vez que clamó por venganza al Eterno. Por cierto, el Salmo 94 inicia así:
“Jehová, Dios de las venganzas, Dios de las venganzas, muéstrate. Engrandécete, oh Juez de la tierra; Da el pago a los soberbios. ¿Hasta cuándo los impíos, hasta cuándo, oh Jehová, se gozarán los impíos? ¿Hasta cuándo pronunciarán, hablarán cosas duras, Y se vanagloriarán todos los que hacen iniquidad? A tu pueblo, oh Jehová, quebrantan, Y a tu heredad afligen. A la viuda y al extranjero matan, Y a los huérfanos quitan la vida. Y dijeron: No verá JAH, Ni entenderá el Dios de Jacob. Entended, necios del pueblo; Y vosotros, fatuos, ¿cuándo seréis sabios? El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá? El que castiga a las naciones, ¿no reprenderá? ¿No sabrá el que enseña al hombre la ciencia?” (vv.1-9). En sí, el rey David dijo, “¡Quiero venganza, mi DIOS!”.
Bien, ¿qué pasaría si el Cuerpo de CRISTO imita el clamor del rey David?, otra vez lo digo, no faltará quien diga, “eso es Antiguo Testamento”. Bien, en el Nuevo Testamento nuestro SEÑOR JESUCRISTO habló de una mujer que realizó un clamor de fuego, ya la Gracia y la Verdad estaba en la tierra. Recordemos un poco:
“También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que, viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”.
En síntesis, la viuda solicitó vindicatio. Esta mujer desolada y humillada representa un pueblo, a una Iglesia muy bien acoyuntada (no de eventos para elevar el ego). Y sin imaginarnos nada, sino asumiendo responsabilidades, es la Iglesia de hoy. La Iglesia sabe que siguen maltratando al pueblo, está observando cómo cientos y miles caminan y mueren como valientes en las carreteras de otras naciones, y como ñapa, la ridícula y vil xenofobia de pueblos que en el pasado recibimos con los brazos abiertos. Diría el llanero, “¡No jombre!”. Familias enteras que, buscando el bienestar, un gozo que el opresor ofreció en sus mítines y no cumplió; están a la merced de ladrones o ratas que no valoran al ser humano; es cierto, los candidatos de turno y todos esos políticos “mesías” son un desastre todos los días.
Por último, el apóstol Pablo imitando al SEÑOR JESUCRISTO enseñó: “Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran. Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión. No paguéis a nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres. No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal” (Romanos 12:14-21).
Esta porción de La Biblia se ha interpretado con cierto error; aquí, el apóstol no está prohibiendo interceder POR VINDICACIÓN O JUSTICIA, solo está dejando claro que nosotros no tomemos un arma letal para hacer daño a otro ser humano. Por con siguiente nos toca ir a la presencia de DIOS, EL JUEZ JUSTO, y no cansarnos de clamar por un castigo real a los Faraones que han asesinado, arruinado y separado a las familias de la nación más hermosa del mundo, “tú país, mi país”, lo canta María Teresa Chacín.
Pidamos en el nombre de CRISTO hasta que veamos cómo el enemigo huye y es apresado. Imitemos a la viuda valiente que no le importó ser inoportuna, ser vista como un fastidio… que los comentarios no importen; sino, que nos interese lo que se diga desde el Trono de la Gloria, como, por ejemplo: “he encontrado FE EN EL PUEBLO DE VENEZUELA”. Nunca olvidemos lo que dijo el rey David cuando clamó por venganza: “El que hizo el oído, ¿no oirá? El que formó el ojo, ¿no verá?”.
Somos el pueblo que desde hoy no dejará de clamar de esta manera: “¡Hazme justicia de mi adversario, MI DIOS AMADO!”.

Harold Paredes Olivo
Pastor, comunicador y autor
labibliavivela@gmail.com

About Verdad y Vida

Check Also

El misterio de los triángulos, Jonathan Cahn

“Dos Pascuas, dos corderos, dos patrones triangulares de sangre, separados por más de mil años …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *