Home / Opinion / ¿Quién se merece a Jesús?, Richard Rodríguez

¿Quién se merece a Jesús?, Richard Rodríguez

Muchas veces queremos tener a Jesús en casa solo para nosotros, controlar quién se lo merece y quién no

A pesar de ver tantos ejemplos en la Biblia del gran amor de Jesús hacia aquellos que parecen más malos que otros, de ver cómo Él juzga y discierne las cosas, todavía no terminamos de entender el carácter redentor de nuestro Señor. Hemos colocados nuestros estándares más elevados que los de Jesús, ya que las leyes grabadas en nuestros corazones de piedra se niegan a dar paso al evangelio (las buenas nuevas), por lo tanto, no tenemos buenas noticias que dar a nuestro prójimo, ni queremos que regrese a casa el hijo pródigo, no aceptamos que este toque a Jesús y mucho menos que Jesús lo toque él, tanto así que seríamos capaces de cuestionar al mismo Jesús.
Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: “Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora” (Lucas 7:36-39).
Muchas veces queremos tener a Jesús en casa solo para nosotros, controlar quién se lo merece y quién no, de tal manera que Él puede sentarse a comer conmigo y ser mi amigo, incluso puedo gloriarme de ser tan importante que Jesús me viene a visitar; es tanto el espíritu de familiaridad que hasta dudo de la espiritualidad de Él si se deja tocar por aquel que yo no considero digno, veamos que piensa Jesús.
«Entonces respondiendo Jesús, le dijo: “Simón, una cosa tengo que decirte”. Y él le dijo: “Di, Maestro”. “Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?”. Respondiendo Simón, dijo: “Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado”. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: “¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas esta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama”. Y a ella le dijo: “Tus pecados te son perdonados”» (Lucas 7:40-48).
Déjame decirte que Jesús no desprecia un corazón contrito y humillado, Él nos ama y nunca hará acepción de personas, lo que Él no tolera es la auto justicia y aborrece la arrogancia; es por esto que hay momentos en los que Él nos deja caer del pedestal donde nos habíamos puesto nosotros mismos, “yo esto, yo aquello, yo para acá y para allá”, cuando el único que merece la gloria, todo el honor y que es justo en sí mismo es Él.
Dios te bendiga.

Richard Rodríguez
Apóstol y legislador

About Verdad y Vida

Check Also

Beneficios de la honestidad, Arnold Enns

honestidad es la calidad de ser sincero. El ser honesto no es algo que nace …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *