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¿Quién manda en nuestro hogar?

El liderazgo es necesario para que haya orden en el hogar.                                           El liderazgo es el conjunto de capacidades que una persona tiene para influir en un conjunto de personas, haciendo que este equipo trabaje con entusiasmo en el logro de metas y objetivos. También se entiende como la capacidad de tomar la iniciativa, gestionar, convocar, promover, incentivar, motivar y evaluar a un grupo o equipo.
El liderazgo cristiano es anti-jerárquico. Esto significa que operamos bajo el concepto de respeto mutuo e igualdad, no por rangos. En la vida cristiana, un líder no es un jefe, es más bien uno que guía, enseña, apoya, sirve, ama, da, no es egoísta, reconoce sus errores, pide perdón y perdona.
En el hogar, no debe haber estructuras de mando, Dios no nos instruye a que nos mandemos unos a otros, Dios nos instruye a que «nos amemos», «que nos soportemos», «que nos apoyemos unos a otros». Sin embargo, para evitar una anarquía en el hogar, Dios determinó que debe haber un líder en el hogar y designó esa función al esposo como cabeza y sacerdote del hogar.
Génesis 1:26-28: Dios le asignó al hombre la autoridad y la responsabilidad de gobernar sobre las cosas de la tierra. 1ª Corintios 11:7: «…el hombre es la imagen y la gloria de Dios y la mujer es la gloria del hombre».
Entendemos que Dios, nuestro Padre Celestial, creador y diseñador de la raza humana, determinó dentro de su plan para la humanidad, que el hombre sería el encargado y responsable de ser el líder de su familia y a través de ese modelo de liderazgo, desarrollar el crecimiento de la raza humana en la tierra.
Al hombre le fue designado reflejar la imagen y la gloria de Dios, o sea reflejar el amor, la misericordia, la bondad de Dios a su esposa y a sus hijos. El liderazgo del hombre en el hogar no es para dar órdenes a su esposa y tratarla como su empleada, sino más bien para tratarla con amor, ternura y paciencia, mostrándole el amor de Dios y sirviéndole en todo lo posible e incondicionalmente. Dios espera que el hombre como líder designado, sea el que alimenta a su familia espiritualmente, el que le da estabilidad emocional a la familia.
Génesis 2:18: La mujer fue diseñada por Dios para ser la ayuda idónea de su esposo. Efesios 5:22-24: «Las casadas sujétense a sus propios maridos como al Señor». Efesios 5:33: «…y la mujer respete a su marido».
La mujer no fue diseñada ni llamada a ser la líder de su familia. La mujer fue diseñada para ser la mejor ayuda idónea para su esposo, con el propósito de cumplir el propósito de Dios para la familia. Si el esposo no ha asumido el liderazgo, la mujer sabia debe ayudar y motivar a su esposo a asumir el liderazgo del hogar pero sin forzarlo ni tratar de mandarlo, sino más bien con una actitud amorosa y dulce (1ª Pedro 3:1-4). Quizás en algunos casos no sea muy fácil, pero a eso las llama el Señor como mujeres virtuosas y sabias que edifican su hogar.
Cuando un hombre asume su función de líder a la manera de Dios, su esposa funcionará como una ayuda idónea excelente y lograrán el propósito de Dios de ser una familia donde reine el amor, la paz y el gozo, y que sabrán afrontar las dificultades de la vida con sabiduría.
Si quieren tener un hogar saludable, tomen la decisión de cumplir sus responsabilidades asignadas por Dios en obediencia a su Palabra. La obediencia le traerá grandes bendiciones a su familia.
¡Tu matrimonio y tu familia son el tesoro más valioso que Dios te ha dado. CUÍDALOS!

Luis y Hannia Fernández
Pastores y consejeros
luisyhannia@libresparaamar.org

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