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Primera Nota: Cinco siglos después…

31 de julio de 1517, el monje disidente católico alemán, Martín Lutero, clavó su 95 tesis de protesta contra la corrupción de la Iglesia Católico Romana, dando inicio a la gran aventura de vuelta de la Biblia de todos los que atrapados en esa tradición religiosa hemos salido de ella de 500 años para acá. Los reformadores han sido el instrumento de Dios para abrirle los ojos a millones de católicos durante estos cinco siglos y el tiempo que reste hasta la venida de Jesucristo por su Iglesia.
En virtud de ese gran acontecimiento y de los 25 años que este medio impreso del Señor cumple este año llevando la luz del Evangelio a Venezuela y al mundo vía internet, les presentamos el presente Suplemento Aniversario. Tanto Lutero y el resto de los reformadores como Verdad y Vida, perseguimos el mismo fin: defender Solo la Gracia para ser salvos, Solo la Fe en el Señor es suficiente, Solo a Cristo como único Señor y Salvador, Solo la Escritura como única autoridad de fe y conducta y Solo a Dios damos la Gloria y a más nadie ni en la tierra ni en el cielo.
Sin duda alguna que la Reforma Protestante puede ser catalogada como el segundo evento en importancia en la historia después de Cristo, pues gracias al mismo Dios trajo no solo luz en medio de la ignorancia de la Biblia, sino que con ella inició el camino hacia un mundo más abierto, plural y democrático -porque hasta la democracia se debe en gran parte a la Reforma-; un mundo que se abrió a la Ciencia, la Educación y toda una gama de manifestaciones sociales, económicas y culturales que estaban prisioneras dentro de los claustros eclesiásticos romanos.
Cuando se le da apertura total a la Biblia, la Palabra de Dios trae cambios no solo al corazón humano que ilumina con la gracia del Señor, sino que hace que estos nuevos hombres y mujeres, transformados por el poder de Dios que viene a través de la fe que imparten las Sagradas Escrituras, transformen también su entorno y así sociedades y naciones enteras. Basta una pequeña miradita histórica a lo que era el mundo antes de la Reforma y en lo que se ha venido convirtiendo después de ella.
Cuando cada persona tiene acceso a la Palabra de Dios en su idioma, que fue el pilar principal de la lucha reformista, la luz emana de ella, que «es viva y eficaz» trae vida, transformación, progreso y prosperidad espiritual y material; porque la Biblia es medicina, fortaleza, aliento y brújula que nos lleva con seguridad a la vida eterna que es en Cristo Jesús como único «Camino, Verdad y la Vida que nos lleva al Padre celestial». Como el propio Jesús lo asegura: «Ustedes escudriñan las Escrituras, porque les parece que en ellas tienen la vida eterna; ¡y son ellas las que dan testimonio de mí!» (Juan 5:39).
Fue el Espíritu Santo, el mismo que inspiró las Escrituras, el que usó su Palabra escrita para hablarle a Lutero y al resto de los reformadores, quienes pudieron constatar y experimentar lo que el Señor dice: «De cierto, de cierto les digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no será condenado, sino que ha pasado de muerte a vida» (Juan 5:24). Esa experiencia transformadora es la que ellos defendieron con su vida al sacar de los seminarios y claustros eclesiásticos la Palabra de Dios y traducirla al lenguaje de cada nación y etnia. Eso fue lo que protestó Lutero públicamente aquel 31 de octubre de 1517: que sea la Biblia la única autoridad de fe y conducta de los cristianos.
En el Suplemento que tiene en sus manos usted encontrará un resumen histórico del acontecimiento reformista que encabezó Lutero, sus 95 tesis y la opinión de un calificado grupo de líderes cristianos que va entre comunicadores, teólogos, pastores y líderes luteranos, eruditos bíblicos y expertos en la historia de la Iglesia, que hacen que sea una publicación de colección.
¡Disfrute su lectura! ¡Conozca más el por qué hoy nosotros disfrutamos con libertad de las riquezas de las Sagradas Escrituras! Aprenda también a amar, predicar y hasta dar su vida por la Biblia que tiene en su propio idioma, pues a nuestros hermanos les costó persecuciones, torturas y muerte el traérnosla a nosotros… Y como solía escribir Martín Lutero: ¡Soli Deo gloria!

 

Georges Doumat B.
Director-Editor

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