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Pornografía: Sucia esclavitud

(Samir Yasigi – CIUDAD GUAYANA).-

Algunos pliegues de vinil comienzan a ser pegados en el lateral del tercer edificio de Residencias Los Olivos -Puerto Ordaz, edo. Bolívar-, y en el transitar de las horas, adherida a la estructura, estaba completa la primera valla, gigantesca, de este estilo en la ciudad: una mujer de busto prominente y figura escultural en traje de baño que representa a la compañía Polar, y que ahora es un punto de referencia en Guayana.
Los espacios publicitarios se convierten en un blanco para continuar el bombardeo mediático de la sensualidad que incita, tanto a hombres como mujeres, a procurar una imagen similar, explorar nuevos conceptos sexuales e inclusive sucumbir ante la pornografía y masturbación.
Tal como lo plantea el pastor y médico ocupacional, Ubardo Pinto, «los contenidos sensuales te pueden inducir a consumir material sexualmente inmoral e incorrecto ante Dios, porque son estímulos que viajan directamente al cerebro».
En el blog electrónico de Dante19 se expone que «la adicción a la pornografía es conocida como un ‘proceso’ de adicción, en el que el sentimiento eufórico -o estimulante- proviene de químicos liberados en el cerebro, en lugar de fuentes externas como drogas o alcohol», provocando la misma sensación de estar bajo los efectos de alguno de estos vicios.
De acuerdo con el ciberespacio Jornada.uman.mx «para muchas personas sus primeros referentes eróticos fueron alguna revista Playboy consultada a escondidas con los compañeros de escuela, una película «tres equis» o una de las tantas imágenes soft porn -pornografía suave- que pueden verse, furtivas, en los comerciales», aunque en la actualidad abundan los contenidos inmorales por Internet que ya pueden ser visualizados por los teléfonos inteligentes y tabletas electrónicas.

Sin control
La ministra de Acción Juvenil de la Iglesia de Jesucristo, Alba Albarrán, enfatiza que la sexualidad «es un don de Dios, y eso no es más que un regalo», por lo que la pureza y santidad deben adornarle.
Con base en el espacio cibernético de Jornada, el término «pornografía» viene del griego «pornográphos» y se acuñaba para denominar a la prostitución. Por eso, Albarrán advierte que está «práctica pecaminosa» en primer lugar tiene un efecto espiritualmente «catastrófico», porque encadena al que lo consume y lo aleja de Dios, «de hecho hace que lo aborrezcas».
Para la ministra, el contenido sexual ilícito e inmoral cautiva el corazón del que se hace partícipe, apresa su mente e inclusive sus manos, «pues pierde la voluntad de sí», convirtiéndose en una persona que se deja llevar fácilmente.
Por su parte, el coordinador general de la Iglesia de Jesucristo, Arturo Rojas, condena a la pornografía por «deformar el modelo sexual que Dios estableció para el hombre y la mujer». Y por lo general no viene sola, le acompañan «la lujuria, masturbación y altos niveles de concupiscencia».
Físicamente también se presentan consecuencias negativas, pues al materializarse lo observado a través de la masturbación, «que se hace compulsiva», se ocasionan rupturas en su miembro y «daños consecuentes en la próstata, que paulatinamente se llena de aire y pudiese convertirse en un cáncer con el pasar del tiempo», explica.

Viciosa adicción
El sitio electrónico de neeerd.com esboza algunas premisas asociadas a la sexualidad, entre ellas: «Un varón considera a menudo, y temprana edad, que debe probarse a sí mismo sexualmente», como un entrenamiento previo para la actividad sexual. Con el cambio hormonal y los primeros vistazos a contenidos pornográficos, las personas forman una concepción equívoca, de acuerdo con los ministros, de la relación sexual, obviando el modelo divino.
«Yo recuerdo siempre el salmo 16 en el verso 7, que reza de la siguiente manera: ‘Bendeciré a Jehová que me aconseja; aun en las noches me enseña mi conciencia’, porque cuando duermo el Espíritu Santo también puede ministrarme, pero eso no pasará si en el día lleno mi mente de sensualidad y pornografía», explica Albarrán, para quien es de vital importancia combatir esta adicción con una alta dosis de oración, ayuno, vigilia y lectura de la Biblia.
Lejos de los paradigmas machistas, actualmente la sociedad se conforma de hombres y mujeres asiduos a contenidos sexuales, y aunque a veces no sea directo, Rojas explica que en obediencia a la falta de principios y valores, los medios de comunicación incorporan de manera implícita en su programación el bombardeo sexual, «llámese promiscuidad, homosexualidad o libertinaje».
De la misma manera, declara que una persona que es adicta a contenido pornográfico desde su juventud no solucionará el problema casándose, porque el matrimonio no es la cura para la masturbación ni la pornografía. «Conozco personas que están casadas, y que tienen crisis matrimoniales porque precisamente esta adicción hace mella en sus vidas».
La razón por la que el Coordinador asevera que una unión conyugal no resuelve tal situación es «porque se trata de un problema espiritual que solamente puede y debe ser resuelto en el mismo ámbito». Y en esto, coincide con Albarrán, que invita a todos aquellos que luchan contra esta práctica a esforzarse y tener fe en Cristo «porque él sí es suficiente para romper toda atadura».

Iluminados consejos
Una vez en el matrimonio, las parejas deberían mantener el equilibrio entre afecto, sexualidad y responsabilidades, sin embargo, la ministra de Acción Juvenil recomienda que las esposas no desvirtúen el orden del matrimonio, aplicando «dietas sexuales» a sus esposos que pudiesen obligarlos a sucumbir ante tal vicio, aunque asegura que «no hay excusa para tomarse la licencia de hacer semejante cosa».
El primer paso hacia la libertad, según Albarrán, es reconocer que solo Dios es suficiente para romper con esa atadura; segundo, las personas deben reconocerlo, hablarlo con alguien, «porque te libera. Si debes confesárselo a tu esposa, padres, líderes y pastores, ¡hazlo! Rompe con eso», en tercer lugar debe alejar de sí todo lo que le incita a consumir nuevamente material pornográfico, en lo que comulga con Rojas: «Si tu problema es la computadora, sácala del cuarto a un lugar público; si es el televisor, elimínalo de tu cuarto».
En otros casos, las medidas pueden ser más extremas, pero como dice la Ministra de jóvenes, «A un problema radical debes aplicarle soluciones radicales; si estás consumiendo material pornográfico con tu Blackberry, u otro celular inteligente, elimínalo de tu vida», no obstante, reconoce que sólo una persona que haya tenido la conciencia espiritual de su pecado, y realmente desee ser libre de ello aplicará tales medidas.
«Lo peor de la pornografía es que cuando quieres librarte imprime una fuerza que hasta cuando estás orando se vienen imágenes a tu cabeza, y esas son consecuencias que cada quien debe afrontar, pero lo bueno es que el poder de Dios trasciende cualquier barrera, y sí puede devolver la inocencia, borrar esas escenas de tu mente», comenta Rojas.
La mente podrá ser el campo de batalla en la que nadie excepto el que lo piensa sabe de qué magnitud es su problema, pero tan cierto como ello, los ministros de la Iglesia de Jesucristo admiten que «no hay nada, absolutamente nada, imposible para Dios», en Cristo -de acuerdo a su parecer- está la salida para esta prisión.

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