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“Por sus frutos los conoceréis”

(Oscar Agüero – Apóstol).-

Sé que mientras escribo, existen tantas personas lamentando el haber confiado en personas, que luego comprendieron no eran dignas, de haber depositado en ellas confianza.
La confianza nos llevó a creer, tomar decisiones basadas en fe, en aceptar las palabras o actitudes de esas personas que luego nos defraudaron, mintieron e hirieron el corazón y lo más terrible, es que algunos ya no confían más en nada, ni en nadie, entonces es cuando algo muere adentro, en el alma, dejamos de ser lo que fuimos, algo dentro deja de funcionar, de acuerdo a lo que Dios nos creó, cambiamos para mal.
He escuchado decir a mujeres decepcionadas: Los hombres son todos iguales, y de la misma manera escuché a hombres hablar las mismas palabras con relación a las mujeres. Por lo tanto han decidido no enamorarse nunca más. Personas que fueron engañadas por un socio que los defraudó, y decidieron nunca más entrar en sociedad con nadie.
También dentro del reino, hay personas que ya no quieren confiar, pastores que han visto como una división ha destruido el esfuerzo de años, por confiar en una persona al que se le confió liderazgo y esta influencia fue usada para mal y no para bien. Otros que han confiado en un pastor que en realidad no lo era.
Jesús, nuestro Señor, habló sobre la importancia de no ser defraudados y la Biblia nos recuerda que no debemos ignorar los dones del Espíritu entre ellos el don de discernimiento. Y dejarnos guiar por el Espíritu Santo (esta es la característica de los verdaderos hijos de Dios) y nunca fracasaremos, y el fracasar no es que nadie te haya engañado, sino que no quedas postrado diciendo «ya no confiaré en nadie»; porque eso quiere decir que la maldad te ganó, y el amor se ha enfriado.
Jesús dijo: «Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis» (Mateo 7:15-20).
El hogar de una persona, su matrimonio habla de frutos, sus hijos hablan de los frutos, incluso es el principio de un ministerio (1ª Timoteo 3:4-5).
Muchas veces olvidamos el consejo de Dios y nos dejamos llevar por nuestro corazón, y confiamos en él, en lo que dice nuestra alma; no recordamos que engañoso es el corazón y abrimos el mismo, para lamentar luego.
ES QUE NO ESTAMOS DISPUESTOS A PASAR LA SITUACIÓN POR EL FILTRO DEL TIEMPO, QUEREMOS LAS COSAS RÁPIDAS Y A NUESTRA MANERA. JESÚS habló de fruto, y los frutos no se consiguen en un mes, ni dos. La semilla es sembrada, necesita la lluvia temprana y la tardía, insectos tratan de comerse las primeras hojas, las hormigas etc. Luego se abre camino, y llega a ser una planta, muchas otras dejaron de ser en el proceso y ella llega a dar flores en una primavera para dar frutos en el verano.
Luego el fruto, no se lo come ella «es para dar», para que otro lo disfrute.
Así es la familia, donde aportamos para que otros lo disfruten, las capacidades y dones son para el bien familiar, esto hace de una familia un hogar, la descendencia.
Dios dijo a David: «Y será afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente» (2 Samuel 7:16). Esto hace al Reino de Dios, no es para comerte tú el fruto de lo que produces, sino por amor es dada en beneficio para otros, para ser un instrumento en las manos de Dios, de la iglesia que formas parte.
Entonces ¿Estoy dispuesto a ver los frutos que produce una persona antes de confiar en ella? Esto necesita tiempo, no me dejaré llevar por emociones. ¿Quiero realizar un bien, aunque la persona me pague mal? Jesús hizo esto con millones que son desagradecidos y no fue Él el que falló, es el hombre, Él lo hizo por amor.
¿Has quedado en el camino, ocultando el talento y no queriendo seguir siento parte del cuerpo, sin pastor, y sin servir? Recuerdas lo de la higuera, Él no vino a buscar madera ni hojas, el vino a buscar frutos, y usted sabe el resto.
Los que ya no quieren servir porque fueron defraudados, no lo hicieron para el Señor, lo hicieron por ellos mismos y al no recoger lo que esperaban se defraudaron, si eres sincero LEVÁNTATE, EL PREMIO ESTÁ ASEGURADO no seas un despojo humano con la mitad de los recursos muertos porque ya no eres el mismo que en el comienzo.
Hay que perdonar y salir. En lo personal, a través del ministerio apostólico, que Dios me ha dado, formé a pastores, invertí tiempo, dinero, esfuerzo, para que se realicen, algunos salieron buenos y otros no tanto.
La gente cambia cuando tiene intereses creados y la concupiscencia brota para darle lugar a la codicia, olvidan que somos sólo parte de un Reino, y que recibimos autoridad delegada por un tiempo, sólo esto debe ser nuestro interés. A causa de ello hoy pudiera decir no, no más, pero sigo trabajando para formar personas para el ministerio. TENGO LA MIRADA EN LOS QUE SALDRÁN BIEN, NO EN LOS QUE NO.
Hago mi trabajo, porque si dejo de hacerlo YA NO VIVO POR FE, y el que deja de vivir por fe, ya no puede ser parte del Reino de Dios. Por lo tanto amado(a) perdona y sigue, pon la mirada, no atrás pensando en los que te fallaron, sino adelante, en el futuro. Encontrarás que es mejor lo que viene, que lo que dejas, que es más grande lo venidero que lo que pasó, SIMPLEMENTE PORQUE LA FE TE LLEVA A PENSAR DE ESTA MANERA. RECUERDA LOS DE FE SIEMPRE LO VUELVEN A INTENTAR.

apostol@oscaraguero.com

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