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¿Por qué vale la pena mirar el 2021 con esperanza?, Fernando Altare

Más allá de que la vacuna termine con la pandemia o no, decidas alegrarte y fortalecerte en ese Dios que siempre te salva

/ Freepik

Está claro que muchos desearían borrar el 2020 del calendario y de la historia.  Nunca se había dado ninguna situación similar que pusiera al mundo entero en modo “pausa” o hasta incluso en modo “stop”. Por eso es oportuna la pregunta: ¿tendremos que dar gracias por un año así?
Te aconsejo que al revisar el 2020, dejes para otro momento (o para otras personas) el análisis sociológico e histórico del fenómeno Covid en la humanidad y descubras a Dios en cada uno de los momentos que te tocó vivir. Seguramente al igual que todos, transitaste situaciones buenas y malas, agradables y complicadas, disfrutables y de las que hacen doler. Tienes que saber que en todas ellas Dios estuvo a tu lado.

EL MEDIO VASO LLENO…

Al mirar el “medio vaso lleno” y recordar las cosas positivas, no olvides que todo regalo perfecto viene de arriba (Santiago 1:17). Y al mirar el “medio vaso vacío” rememorando los momentos difíciles, no dejes que el dolor y el enojo te nublen la vista para ver que en el medio de todo lo duro que tuviste que vivir, estaba Dios acompañándote en silencio, abrazándote y dándote fuerzas para continuar.
Dios es más que un padre bueno, es un Padre perfecto. Se alegra más que nosotros con cada bendición que nos da y siente que se le parte el corazón cuando nos ve sufrir. No siempre nos da lo que queremos o esperamos porque nos ama y sabe lo que es mejor para nosotros. Cuando revises el año que se está yendo, no dudes ni por un instante de que Dios nunca se fue de tu lado, y siempre quiso, quiere y querrá lo mejor para tu vida. Por eso quizás lo más sabio no sea buscar a Dios solo en una parte del “vaso” sino en su totalidad. Encuéntralo en cada cosa que te pasó durante este 2020 tan particular.

AGRADECER TE HACE FELIZ

Debes saber además que está súper comprobado que agradecer te hace feliz y sano por dentro. La persona que valora lo que ha recibido, lo aprecia, lo dimensiona y por lo tanto lo disfruta trayendo alegría a su existencia. Si tu ánimo no es el mejor llegando al ocaso de este año, te animo a que separes un tiempo quieto y hagas un listado de cosas por las cuales agradecer.
En principio te parecerá que no hay mucho para enumerar, pero si lo haces a conciencia y le das lugar al Espíritu Santo para que ilumine tu mente y tu corazón, te aseguro que te sorprenderás con la cantidad y la calidad de las bendiciones recibidas. La consecuencia es lógica: la expresión de tu rostro será otra, aparecerá una sonrisa, tu corazón sentirá paz por ser tan dichoso y la gratitud modificará tu mirada y actitud ante la vida.

“LA GRAN HABACUC”

Las inmortales palabras que pronunció el profeta Habacuc (Habacuc 3:17-19) no solo nos dan cátedra acerca de lo que es tener un corazón agradecido, es también una verdadera fórmula para asegurarnos el bienestar interior de cara al año entrante:
“Aunque las higueras no florezcan y no haya uvas en las vides, aunque se pierda la cosecha de oliva y los campos queden vacíos y no den fruto, aunque los rebaños mueran en los campos y los establos estén vacíos, ¡aun así me alegraré en el Señor! ¡Me gozaré en el Dios de mi salvación! ¡El Señor Soberano es mi fuerza! Él me da pie firme como al venado, capaz de pisar sobre las alturas”.
La mayoría de la población terrestre depende de las circunstancias, por eso casi nadie podría decirte hoy cómo se sentirá dentro de seis meses, por ejemplo. Habacuc en cambio, era capaz de anticipar su estado espiritual y anímico porque había decidido en quién apoyarse, de quién recibir fuerzas y de qué condiciones no depender. Al terminar un año impredecible por donde se lo mire y a punto de entrar en otro absolutamente incierto, te invito a que hagas “la gran Habacuc” y que más allá de que tu trabajo prospere o no, más allá de que la economía de tu país salga adelante o no, más allá de que la vacuna termine con la pandemia o no, decidas alegrarte y fortalecerte en ese Dios que siempre te salva. ¡Que tu firmeza dependa solo de Él!
Por supuesto que hay que agradecer por el 2020 que se va, ¿cómo no hacerlo si Dios estuvo siempre a nuestro lado y nos sostuvo más allá del color de cada momento? Por supuesto que hay que mirar el 2021 con esperanza, ¿cómo no hacerlo si nos apoyaremos en Dios más allá de las circunstancias?
Parados sobre la frontera que divide un año que ya a pasa a ser viejo de otro que llamamos “año nuevo”, la paz reinará en los corazones de aquellos que miran para atrás agradeciendo y miran para adelante confiando. Que tu rostro se ilumine y despidas al 2020 como pocos lo harán, con la sonrisa en los labios y el brillo en los ojos de alguien que sabe en quién ha creído.

www.e625.com

Fernando Altare
Pastor, conferencista y escritor

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