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Philip Yancey: «Somos nosotros los que sufrimos cuando no oramos»

[quote font_style=»italic» bcolor=»#8224e3″]»La oración es un gran regalo de Dios, es el canal que nos permite comunicarnos directamente con el Creador del universo»[/quote]

(Verdad y Vida – Redacción).-

Para el autor y comunicador cristiano Philip Yancey, la oración tiene un impacto en tres aspectos: “impacto en la persona que ora, en el mundo y en Dios”. Explicó que casi todo el mundo reconoce que la oración tiene un impacto decisivo en quien ora. “Los que somos cristianos seguimos el mandato de la Biblia de ‘orar continuamente’. Haciendo esto, reemplazamos nuestra mirada egoísta respecto al mundo con lo que yo llamo ‘los ojos de la gracia’, ver a aquellos a nuestro alrededor con los ojos de Dios en vez de verlos con los nuestros. En ese proceso, nos abrimos al Espíritu Santo para desarrollar el ‘fruto del Espíritu’”, agregó.
Para el autor la oración establece “una especie de asociación entre Dios y nosotros”. En oración se escucha tanto como se habla, tal vez más, “y le preguntamos al Señor qué podemos hacer para cumplir con Su voluntad. En oración, también nos hacemos disponibles a Dios para lo que Él quiere que alcancemos en este mundo”, dijo.
Comentó cómo mientras escribía su libro La oración, se convenció de que esta tiene un impacto en Dios también. “De acuerdo a la Biblia, el Señor no es un Dios distante e impersonal, sino más bien es un Padre amoroso que anhela tener una relación con nosotros. El Señor ha señalado que la oración es una de las maneras de hacer la voluntad de Dios en el mundo”.

¿Qué lo motivó a escribir el libro La oración?
– Mi deficiencia. Yo no escribo libros sobre temas en los que tengo algo de experiencia. Escribo libros sobre preguntas que me he hecho para las que no tengo respuestas. El subtítulo del libro es “¿Hace alguna diferencia?”. Para mí, esa es la pregunta más importante respecto a la oración. Nunca supe verdaderamente la respuesta hasta que comencé a escribir el libro, que incluyó bastante investigación y entrevistas a terceros. Aprendí muchísimo en el proceso, y espero que algo de lo que yo aprendí pueda ayudar a mis lectores.
Explicó Yancey que en algunas situaciones, la oración es una respuesta natural. “Cuando experimentamos algo hermoso, como las flores en tiempo de primavera o el nacimiento de un niño, brota un sentimiento de gratitud. Y cuando estamos en problemas y enfrentamos algo que no podemos manejar nosotros mismos, clamamos por ayuda”.
En su caso, “tengo que trabajar en la oración. Tengo que planificarla y hacerla mi prioridad. Gracias a Dios que la Biblia incluye muchos ejemplos de oraciones -150 solo en los Salmos-,como si Dios supiera que íbamos a tener problemas para orar. Tenemos muchos ejemplos en los cuales apoyarnos”, reconoció.

En una vida tan acelerada como la actual, donde cada persona tiene una familia, trabajo y agenda personal, ¿cómo se puede incluir la oración en ella?, ¿qué recomienda?
– Para mí es bastante importante planificar un tiempo durante el día, las mañanas son las que mejor se ajustan a mí y a mi ritmo de vida. He aprendido, que hay muchos “tiempos entre los tiempos” que son ideales para orar. Mientras estás atrapado en el tráfico, mientras esperas en el consultorio del doctor u otra cita, en la cola para pagar en una tienda, mientras te bañas, mientras se actualiza la computadora; todos esos minutos preciados de “tiempo perdido” ofrecen muy buenas oportunidades para orar. No siempre me acuerdo, pero cuando lo hago, cambia mi actitud respecto al tiempo. Por ejemplo, si llamo a una operadora de ayuda y me ponen en espera, me impaciento. Pero si veo eso como un regalo, un tiempo para orar, toda mi actitud cambia.

¿Qué puede decirnos de las dudas y las distracciones al orar, son ataques del enemigo o simplemente falta de concentración por parte del creyente?
– Quién puede saber de dónde vienen, pero considero que las distracciones son perfectamente normales, sin embargo, yo he encontrado una solución. Mantengo una libreta y un lápiz a mi lado mientras oro. Si algunos pensamientos aislados vienen a mi mente (y usualmente lo hacen), los anoto y después lidio con ellos. Muchas veces los incluyo en mis oraciones, frecuentemente pienso en amigos enfermos, entonces hago una oración intercesora.

¿Qué recomendación puede darle a un nuevo creyente para que ore tranquilamente?
– La oración requiere de disciplina, paciencia y bastante trabajo, como casi todo lo que es importante. Este proceso incluye preguntas, dudas y frustraciones. Aun así, la oración es un gran regalo de Dios, es el canal que nos permite comunicarnos directamente con el Creador del universo. Trabajamos duro en el deporte, para aprender a tocar instrumentos musicales y en nuestros trabajos; ¿no deberíamos invertir la misma atención y energía en tener una relación con Aquel que nos dio la vida?
Advirtió que al orar poco, sencillamente “nos olvidamos de Dios”. Recordó cómo los profetas hablaban de ello constantemente: “En la historia de Israel, las personas tendían a olvidarse de Dios cuando las cosas estaban bien. Cuando estamos desesperados, buscamos al Señor. Cuando todo va bien, nos olvidamos de Él. Si lees la historia de Israel, es allí cuando comienza el declive y la nación tambalea. Realmente somos nosotros los que sufrimos cuando no oramos. Eso que Dios desea, que se haga Su voluntad en la tierra así como se hace en el cielo, no ocurre”.
En su libro La oración, Yancey explica que después de examinar la práctica de Jesús de la oración, se da cuenta de que la oración es muy importante, pues si Él, el Hijo de Dios, sintió la necesidad contundente de orar, es porque esa era la única dirección a tomar. En su libro también dijo que “Jesús se aferró a la oración como una línea vital, porque le daba tanto dirección como energía para conocer y hacer la voluntad del Padre”.
“Sé que Venezuela ha estado pasando por tiempos de prueba. La oración es la única manera en que el cuerpo de Cristo puede comunicarse con otras partes del cuerpo. Un cuerpo sano es aquel que siente el dolor de la parte más débil. Deberían saber que muchos de nosotros aquí en los EE. UU y otras partes del mundo, compartimos su carga”, concluyó.

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Philip Yancey

Nació en Atlanta, Georgia, EE. UU, es comunicador y escritor. Ha cosechado una larga carrera: trabajó 10 años en la revista Life Magazine Campus. También fue periodista en varias revistas: Reader’s Digest, National Wildlife, Christian Century y The Reformed Journal. Por muchos años escribió una columna en la revista Christianity Today, donde aún trabaja como editor. Ha escrito más de 25 libros que le han hecho merecedor de algunos premios dentro de la literatura cristiana. Actualmente vive en Colorado con su esposa Janet.

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