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Paz verdadera

En estos días tan convulsionados en Venezuela el clamor general es por la paz, ese «producto» que hace años escasea en nuestra patria. Cuando hablamos de paz es casi obligatorio recordar las palabras del Príncipe de Paz (Jesucristo) para poder entender no sólo la dimensión física de ésta, sino también la espiritual.
Jesús dice: «La paz les dejo, mi paz les doy; yo no la doy como el mundo la da. No dejen que su corazón se turbe y tenga miedo» (Juan 14:27); obvio que se refiere a la paz que Él da a quien le abre su corazón y le acepta como su Señor y Salvador, lo cual contrasta con la otra paz, la que quieren los pueblos, la paz social. El mundo sólo puede dar «paz» social, pero esa paz es efímera, perecedera, frágil y responde sólo a los intereses de los «pacificadores».
El mundo tiene su propio concepto de paz, la paz de los hombres, pero si no está sustentada en el Príncipe de paz, Jesucristo, es una paz efímera, sin base ni sustento sólido. Mientras que la paz del Señor es sólida como una roca y contiene sus atributos divinos, por lo tanto es real y eterna.
Más allá de lo que muchos piensan, Paz (del hebreo ‘Shalom’), significa: Bienestar, salud, prosperidad, dichoso, salvo, victorioso. Otro significado para paz es ‘Shalam’: Restitución, dar el pago, devolver, consumir, vengar, retribuir. Si a sus significados originales nos remitimos, sabremos a qué se refería Jesucristo al afirmar que «su paz no es como la que el mundo da».
Se habla hoy de establecer la paz en Venezuela, el gobierno da su versión y la oposición la suya… pero, ¿realmente tendrá paz nuestro país si sólo terminan los enfrentamientos y las manifestaciones en la calle? ¿Es acaso paz sólo vivir en tranquilidad? Realmente ese es un vago concepto de paz.
Paz, tal y como lo asegura Dios, que es el verdadero dador de paz, es mucho más que lo poquito que aspiran los venezolanos en la calle, es vivir en «bienestar, salud, prosperidad, dichoso, salvo, victorioso». ¿De qué sirve tranquilizar las calles -que lo deseamos de corazón-, si los demás beneficios que trae la paz consigo no están en Venezuela?; sencillamente es una falsa o frágil paz, que dejará de ser paz una vez el pueblo se percate de que todavía carece de lo elemental para vivir dignamente en una patria que Dios ha bendecido con las reservas petroleras más grandes del planeta, pero que ha tenido un liderazgo que ha carecido de temor a Dios en sus ejecutorias, y de esa manera tanto la tercera, cuarta, quinta y las Repúblicas que vengan no podrán sacar a Venezuela adelante.
La paz necesita de gente permanentemente pacificadora, no que haga «las paces» por interés y de manera sesgada, Dios abomina eso. Nos vanagloriamos de ser una nación «cristiana», pero se nos olvida lo que Cristo dice: «Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9). En Venezuela urge un pueblo y liderazgo con temor de Dios, verdaderamente cristiano para poder así tener paz, amor, respeto y consideración hacia el prójimo, sea éste del color político que sea. Somos una misma nación que sufre por igual de los mismos problemas, y estos problemas no preguntan de qué parcialidad somos, nos azotan, hieren y matan a todos por igual.
Por tener la mayoría una religión alejada de Dios, es que en Venezuela muchos no pueden decir: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado» (Salmo 4:8). No busquemos sólo la paz social y política, porque si no tenemos la paz espiritual, la de Cristo, de poco vale. Únicamente la paz del Señor puede guardar nuestro corazón del odio, resentimiento y sed de venganza que hoy impera en Venezuela.
La Iglesia de Cristo tiene hoy una gran responsabilidad con Venezuela, sólo nuestra intercesión y mensaje de paz y amor presentes en el evangelio podrán hacer la diferencia. Oigamos al gran apóstol Pablo: «No se preocupen por nada. Que sus peticiones sean conocidas delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, Y que la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guarde sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús» (Filipenses 4:6-7).
Venezuela, ¡Jesucristo es tu verdadera paz!, entrégale tu corazón para que su paz «que sobrepasa todo entendimiento», te guarde y guarde a los tuyos plenamente… Esa es «#la salida».

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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