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Pastores al borde del colapso, Ulises Oyarzun

En el templo de Israel y el tabernáculo, dos de las tres partes estaba dedicada a los sacerdotes y sus oficios sagrados. Una parte estaba dedicada a la gente en general. Usa esa ecuación si eres pastor

/ Freepik

Un amigo fue al doctor por problemas intestinales. El colon estaba irritado, además de pruritos bombardeando sus manos.
El doctor le preguntó qué hacía.
“Soy pastor”.
¡Eso es! Le dijo el médico.
Ahí le explicó el profesional, que, junto a los médicos de urgencia, profesionales de la salud mental y docentes, el ser ministro religioso conlleva muchas veces el derivar en colapsos emocionales que revientan con depresión y ansiedad.
Ayer escribí apuntando a un sector del pastorado. Pero hoy es justo hablar de su contraparte. El otro rostro de esta vocación.
La iglesia luterana en Alemania no permite que sus ministros superen los 30 años de servicio.
Otras denominaciones cada cierto tiempo obligan a sus pastores a tomar años sabáticos. Pues el desgaste de trabajar con las personas es gigante.
Solo con respecto a nuestra labor de preparar un buen mensaje todas las semanas.
Siempre he dicho que ser conferencista es maravilloso, siempre en la luna de miel con la gente.
Llevas dos o tres charlas que son tu mensaje durante meses o años. Siempre que pisas un auditorio “sacas la bola del estadio”.
Pero ser pastor de una comunidad, significa sacarla del estadio todos los domingos con un mensaje tan bueno y profundo como el anterior.
¿Cuánto gana un conferencista?
Algunos ganan mucho dinero, sobre todo si son expertos en el tema.
¿Cuánto vale entonces el trabajo de un pastor que se ha quemado las pestañas estudiando teología, y que cada domingo intenta trazar las Escrituras para desembocar en el corazón de la gente?
Es invaluable.
Además de sortear con problemas y dinámicas humanas muy complejas.
Acompañar a moribundos, gestionar el avance de los diferentes grupos de la iglesia con sus liderazgos respectivos.
Qué decir de los pastores bi vocacionales, que además de cumplir horarios de trabajo, en su tiempo libre se abocan a sus tareas ministeriales.
Un pastor de edad me dijo hace poco.
La gente no busca en ti un amigo, no busca los domingos que les hables de sus profesiones ni del tiempo.
Así como Moisés bajó de la Montaña con las tablas, eso quieren ver. Tener la seguridad que eres el hombre que baja de la montaña, con la Palabra que encenderá sus corazones para la semana.
Pero ser ese hombre, significa la soledad, el saber que la semilla como en la parábola, solo tendrá fruto en un 25 % del terreno.
Saber que, si cometes un error, casi nadie estará para levantarte y todos te recordarán por la falla y no por los años de buen testimonio.
Y estar preparado a siempre estar medido, cuestionado y puesto en la vara más alta de las expectativas de los demás.
Por eso, si eres pastor.
No abuses de tus fuerzas, no subestimes tus tiempos de descanso, no te quedes un año sin tomar vacaciones, considera no quedarte solo en tu tarea pastoral, comparte el peso con otros pastores que lleguen a tu iglesia o surjan de tu iglesia.
No sacrifiques a tu familia por una comunidad… Si te va mal en una iglesia puedes comenzar en otra, pero no así con la familia. Hay muchas iglesias, familia una.
No hagas todo tú solo.
Una vez un amigo en una clase de pastoral recordó con romanticismo a su pastor que visitaba a todos y que era el último siempre en cerrar el templo y el primero en abrir.
El profesor, que tenía años de experiencia le respondió: – Entonces es muy mal ejemplo el que le dio su pastor. Eso pasa cuando no eres buen líder y nadie en verdad te sigue. Terminas siendo el enfermero de todos y al final dejas lo más importante de tu labor para andar en las corridas.
En el templo de Israel y el tabernáculo, dos de las tres partes estaba dedicada a los sacerdotes y sus oficios sagrados.
Una parte estaba dedicada a la gente en general.
Usa esa ecuación si eres pastor.
Es invaluable estar con la gente. Pero que no te quite el que dos tercios de tu tiempo estés empapado en la lectura, en la meditación de las Escrituras y la oración.
Zambúllete en su Palabra.
Porque el Domingo, no querrán escuchar lo que conversaste con Juanito ni Pedrito, querrán ver al hombre que baja de la Montaña.
Abrazos y feliz semana.

Ulises Oyarzun
Pastor y escritor

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