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Pasión y muerte… de Venezuela

@GeorgesDoumat

Siguiendo con la onda de la analogía entre las Sagradas Escrituras y la actualidad nacional, en el presente artículo haremos referencia al estado terminal en el que se halla la presente Venezuela, su inminente muerte y la segura resurrección que experimentará.

El evangelio según el Dr. Lucas, reseña la predicación profética de nuestro Señor Jesucristo en torno al fin de su rol mesiánico, como lo es su pasión, muerte y resurrección, como asunto central no solo de su ministerio terrenal, sino el evento más importante en toda la historia de la humanidad; de hecho, fue Él quien partió la Historia en dos: antes y después de Cristo. Escribe Lucas:
«Es necesario que el Hijo del Hombre padezca muchas cosas, y sea desechado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y que sea muerto, y resucite al tercer día… Cuando se cumplió el tiempo en que él había de ser recibido arriba, afirmó su rostro para ir a Jerusalén» (9:22,51).
En el mismo contexto, el apóstol Juan escribe en su evangelio las poderosas palabras de Jesús acerca del por qué debía sufrir y morir, al afirmar: «De cierto, de cierto les digo que, si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, se queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto» (12:24). El sufrimiento (pasión) y muerte de Cristo tuvo la bendita finalidad de que a través de ellos Él tomó nuestro lugar como pecadores y por medio de tan cruenta adversidad se convirtió en el «Cordero de Dios que quita el pecado del mundo».
Él «cayó a tierra» por causa de todas las aflicciones de su pasión, para luego «morir» por nuestros pecados de manera que en Él, y solo en Él, tenemos «perdón de pecados y entrada al cielo». «Él mismo llevó en su cuerpo nuestros pecados al madero, para que nosotros, muertos ya al pecado, vivamos para la justicia. Por sus heridas fueron ustedes sanados» (1ª Pedro 2:24).
Actualmente Venezuela se encuentra en un proceso similar. Dios ha revelado que los sufrimientos como los dolores de parto de la madre, van a dar a luz a una hermosa criatura; solo que en el caso de nuestro país, ha dicho el Señor que la embarazada es la vieja Venezuela que no tiene fuerzas para dar a luz y que durante su alumbramiento morirá, no así la hermosa criatura que viene en su débil vientre, la misma nacerá fuerte y llena de vida y su nombre será: ¡La Nueva Venezuela!
Nuestro país está viviendo su pasión, el levantamiento de su pueblo que ya no soporta más hambre, injusticia, delincuencia, corrupción, falta de libertad porque también ha sido «desechado por los principales gobernantes»; así como Jesús fue afligido y muerto para que hoy tuviéramos sanidad, perdón y salvación, de igual manera hoy el país vive sus últimos días de sufrimiento hasta morir irremediablemente, así como lo tenemos actualmente. Esta vieja y moribunda Venezuela acabará para que nazca así la Nueva Venezuela.
En la misma porción de su primera carta, el apóstol Pedro escribe también: «El soportar sufrimientos injustos es digno de elogio, si quien los soporta lo hace por motivos de conciencia delante de Dios. Porque ¿qué mérito hay en soportar malos tratos por hacer algo malo? Pero cuando se sufre por hacer el bien y se aguanta el castigo, entonces sí es meritorio ante Dios. Y ustedes fueron llamados para esto. Porque también Cristo sufrió por nosotros, con lo que nos dio un ejemplo para que sigamos sus pasos… Cuando lo maldecían, no respondía con maldición; cuando sufría, no amenazaba, sino que remitía su causa al que juzga con justicia» (2:19-23).
En la Venezuela actual estamos enfrentando una «guerra asimétrica», sufriendo para traer a luz a una nueva nación, siempre hemos sido un país de libertadores, quien se oponga a la libertad contra el propio Dios lucha. Los sufrimientos de hoy son la victoria, la libertad y el avivamiento de mañana. «Esta es la palabra del Señor a Zorobabel, que le dice: “Yo no actúo por medio de un ejército, ni por la fuerza, sino por medio de mi Espíritu”» (Zacarías 4:6). Suya es la guerra y suya la victoria en favor de la Nueva Venezuela…
Después del duelo de tres días… ¡Venezuela resucitará en gloria!, en el nombre de Jesucristo.

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-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 LLEGÓ EL TIEMPO DE COSECHA PARA VENEZUELA. Como bien dice la Biblia que «todo lo que sembramos eso cosecharemos», pues Venezuela está entrando a ese tiempo extraordinario de ver el fruto de lo sembrado. Para quienes sembraron el mal, la injusticia, la violencia y la muerte, eso mismo cosecharán irremediablemente; pero para quienes con lágrimas, amor y mucho clamor a Dios sembraron, van a cosechar las bendiciones, la justicia y la restitución que se disfrutará dentro de no muchos días en la Nueva Venezuela. Para unos será tiempo de regocijo, para otros de justicia y dolor. ¿Cómo sembró usted?
2 Presidente de Honduras: solo Dios puede quitar la vida. El presidente hondureño, Juan Orlando Hernández, expresó su rechazo a la despenalización del aborto argumentando que solo Dios da la vida “y solo Él la puede quitar”; esto lo dijo ante la pretensión del Parlamento, que ha presentado un proyecto de ley, que despenaliza el aborto mediante una reforma al Código Penal. Mientras en Venezuela gobernantes ofrecen niños en rituales a deidades satánicas… y luego preguntan por qué estamos como estamos.
3 LO DIJO Plácido Córcega: «Cuando mueren los apegos, nace la libertad».
Y la Biblia DICE: “Así que, primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan… El que fija la mirada en la ley perfecta, que es la ley de la libertad, y no se aparta de ella ni se contenta solo con oírla y olvidarla, sino que la practica, será dichoso en todo lo que haga” (Mateo 6:33; Santiago 1:25. PDT/RVC).

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