lunes , noviembre 19 2018
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Para qué la crisis

Hemos abordado de diferentes maneras el tema de la crisis venezolana, desde su origen, desarrollo y la salida a la misma que proféticamente Dios ha dicho muchos años antes de que la misma comenzara -porque Él conoce la historia antes de que sea escrita-. Ahora pretendemos analizar el para qué de nuestra crisis.
Las Sagradas Escrituras nos enseñan que en Dios todo tiene un para qué, cada acto y evento personal o colectivo es una pieza en el gran rompecabezas que Él viene armando con su creación; eso que los cristianos conocemos como propósito divino. Entendamos que Dios no es un ser tan severo que solo está esperando que nos equivoquemos para castigarnos, al contrario, «…es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento» (2ª Pedro 3:9).
Desde que nuestros primeros padres pecaron en el Edén y trastocaron el plan de Dios, Él tuvo que hacer cambios para enmendar esta situación, y aunque desde el mismo inicio anunció su plan salvador para la ahora caída humanidad (Génesis 3:15), tuvo que emplear la disciplina para quienes somos «a su imagen y semejanza»; «porque el Señor disciplina al que ama, y azota a todo el que recibe como hijo» (Hebreos 12:6).
Debemos saber que Dios no es el culpable de la maldad, injusticia, perversión y demás manifestaciones de las tinieblas en el mundo, somos nosotros, quienes le desobedecemos y damos cabida a las maldiciones en vez de sus bendiciones. Esa desobediencia personal y colectiva es la que origina la crisis; mientras que «de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él» (Juan 3:16-17).
Entonces, ¿para qué la crisis?, Dios la permite para a través de ella tratar con el hombre, de manera que entienda que fue creado para tener comunión con el Señor y que cuando rechaza su desinteresado amor se pierde por la eternidad, «y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, pero los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas» (Juan 3:19). Desde la gran crisis originada por el diablo en el jardín del Edén, todas las demás crisis, incluyendo la venezolana, son consecuencia de aquella primera, porque «el que practica el pecado es del diablo, porque el diablo peca desde el principio. Para esto se ha manifestado el Hijo de Dios: para deshacer las obras del diablo» (1ª Juan 3:8).
Cada conflicto personal o colectivo, cada guerra, cada división, cada manifestación de injusticia, inmoralidad, odio, ira, venganza, etc., es la manifestación pública de una crisis; es la mejor manera de vernos y ver a la sociedad que nos circunda, y entender que sin Dios es imposible que las cosas nos salgan bien, es imposible ser buenos y regenerarnos sin la ayuda del Señor, sin Él es muy difícil perdonar y resolver nuestros conflictos, y finalmente, es imposible alcanzar la vida eterna sin el perdón que Cristo conquistó en la cruz para quien le ame y reciba en su corazón.
¿Para qué su crisis personal? ¿Para qué la crisis nacional? ¿Para qué la crisis mundial? Para que nos volvamos a Dios en arrepentimiento… «Busquen al Señor mientras pueda ser hallado; llámenlo mientras se encuentre cerca. ¡Que dejen los impíos su camino, y los malvados sus malos pensamientos! ¡Que se vuelvan al Señor, nuestro Dios, y él tendrá misericordia de ellos, pues él sabe perdonar con generosidad» (Isaías 55:6-7). Para eso Dios permite nuestras crisis, si no las aprovechamos para volvernos a Él de corazón, habremos sufrido en vano.
Venezuela es el cúmulo de crisis producidas por el pecado de cada quien desde hace siglos a la fecha. «Ahora bien, sabemos que Dios dispone todas las cosas para el bien de los que lo aman, es decir, de los que él ha llamado de acuerdo a su propósito» (Romanos 8:28); Si lo entiende así, entonces continúe, significa que el Señor tiene un gran propósito con usted como lo tiene con Venezuela…

@GeorgesDoumat

-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 ¡600 EDICIONES YA! Con la presente edición sumamos ya 600, un número considerable si hacemos un recuento de lo que ha significado mantener este quincenario en circulación ininterrumpida. Agradecemos a Dios por estos 600 milagros, pues desde la propia fundación el 15 de julio de 1992, año bien complejo y duro hasta el 1° de noviembre de 2018 la crisis de Venezuela no ha amainado, todo lo contrario, ha ido en crecimiento, más para el sector gráfico; pero ahí es donde vemos la fidelidad del Señor al proveer para su periódico lo necesario para continuar cuando otros hace rato salieron de circulación. ¡Para Dios sea la honra y la alabanza…!
2 ¿EUTANASIA INFANTIL SIN APROBACIÓN DE LOS PADRES? Los médicos de un hospital infantil de Toronto publicaron recientemente políticas sobre el suicidio asistido por un médico para niños, revelando que, en algunos casos, los padres no serán notificados hasta después de que el niño haya muerto. La provincia de Ontario no requiere que los padres participen en la decisión de un menor “capaz” de rechazar un tratamiento adicional, y por lo tanto, “no hay razón legal para exigir la participación de los padres en una muerte asistida”. Si pensábamos que habíamos visto u oído todo, ahora sale esta nueva aberración. ¿Hasta dónde piensa llegar la humanidad en su desafío a la voluntad de Dios?
3 LO DIJO Corri Ten Boom: “No te preocupes por lo que no entiendas de la Biblia. Preocúpate por aquello que entiendes y no aplicas en tu vida”.
Y la Biblia DICE: “Pero pongan en práctica la palabra, y no se limiten solo a oírla, pues se estarán engañando ustedes mismos… el que fija la mirada en la ley perfecta, que es la ley de la libertad, y no se aparta de ella ni se contenta sólo con oírla y olvidarla, sino que la practica, será dichoso en todo lo que haga” (Santiago 1:22-25. RVC).

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