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Nuestros pensamientos nos definen, Arnoldo Arana

«Porque cual es su pensamiento en su corazón (como piensa dentro de sí), tal es él» (Proverbios 23:7).
Otro proverbio dice (Proverbios 27:19): «Como en el agua el rostro corresponde al rostro, así el corazón del hombre al hombre». El corazón en el pensamiento hebreo a menudo es sinónimo de la mente. Y en la mente es donde se incuban los pensamientos, las razones, las imaginaciones y los deseos que dan lugar a las acciones. En buena medida somos los que son nuestros pensamientos.
Nuestras actitudes, comportamientos y emociones están altamente influenciados por nuestra forma de pensar. Somos lo que pensamos. Acertadamente dice el autor de Proverbios: «Porque cual es su pensamiento en su corazón (mente), tal es él (ese hombre)». Eso es así porque nos comportamos en congruencia con la forma en que pensamos. Detrás de los comportamientos y actitudes está una creencia o paradigma. Los pensamientos también influencian cómo nos sentimos. De modo que si se quiere cambiar la conducta o la forma de sentir, se necesita cambiar la forma de pensar.
Cuando decimos que nuestra forma de pensar determina nuestras conductas, actitudes y emociones, no nos referimos a esos pensamientos pasajeros que pasan por nuestra mente, tales como, por ejemplo: «yo pensé que tú vendrías a visitarme hoy», o «yo pensaba que hoy haría un día soleado». Nos referimos más bien a nuestras creencias y convicciones, a nuestros mapas y paradigmas.
Dice el psicólogo David Solá: «Nuestra forma de pensar tiene su propio soporte que la sustenta y condiciona; lo conocemos como nuestro sistema de creencias. Las creencias son las convicciones que determinan y regulan las pautas de pensamiento. Son ideas que tenemos sobre nosotros mismos, nuestra vida y nuestro mundo, sobre el pasado y el futuro, sobre lo tangible y lo intangible. Estas ideas actúan creando suposiciones y prejuicios que determinan en muchas ocasiones la forma de sentir y pensar, condicionando las actitudes y las decisiones».

Nuestras creencias son nuestros filtros de la realidad

Nuestra forma de pensar afecta también nuestras percepciones: la forma como captamos la realidad. Nuestras percepciones, influenciadas por nuestras creencias, son los filtros mentales a través de los cuales reaccionamos ante los acontecimientos e interacciones que nos presenta el mundo. Estos filtros mentales se forman a través de nuestras experiencias y aprendizajes desde que nacemos, en nuestros contextos de vida: hogar, escuela, comunidad, cultura en general. Las creencias nos confieran una identidad: una forma de ser y estar en el mundo. Ahora, en muchos casos no somos conscientes de nuestras creencias, y éstas se constituyen en especies de programas que se ejecutan de forma automática.
Si queremos generar cambios en nuestra forma de gestionarnos: trabajar, relacionarnos con otros, tomar decisiones, aprender, asumir responsabilidad, etcétera, necesitamos revisar, ajustar, contextualizar nuestras creencias. Todo cambio de conducta –hábitos, actitudes, va precedido de un cambio en nuestras creencias, mapas y paradigmas.
Lo cierto es que las personas no pueden avanzar más allá de su forma de pensar: de su sistema de creencias. La manera en que pensamos hoy en día es parte del problema. Nuestras creencias actúan como guiones de vida. El cambio, entonces, en cualquier área de nuestra vida requiere un cambio en nuestros supuestos básicos, en nuestro marco de referencia, en nuestras creencias.
El verdadero cambio no está relacionado con los cambios de conductas y actitudes sino con los cambios en nuestras creencias, mapas – paradigmas, que son los que originan los comportamientos y las actitudes.

Nuestras creencias no son la realidad

Necesitamos revisar nuestra forma de pensar: mapas, creencias y opiniones propias, para evaluar si se ajustan a la realidad. En PNL hay un dicho que dice: «el mapa no es la realidad». Nuestras creencias y mapas de la realidad son los que dan significado a nuestras experiencias y los que determinan nuestro comportamiento. Por ende, no es la realidad en sí la que nos limita o nos faculta, sino más bien nuestro mapa de la realidad; nuestras creencias y convicciones. En ese sentido, podemos decir que ningún mapa / creencia refleja al mundo en una forma completa y exacta. Así es posible afirmar que el mundo perceptible es siempre más rico que el modelo que se tiene de él.
Korzybski dice: «Cada quien tiene su forma de ver el mundo, desde su propio marco de referencia». Ahora como dice el propio Korzybski: «el mapa no es el territorio». El mapa es una representación del territorio, una explicación de ciertos aspectos del territorio (la realidad), y como tal esa representación puede describir el territorio adecuadamente o erróneamente.

Nuestros pensamientos ejercen una gran influencia en la forma como experimentamos la vida

Nuestros pensamientos determinan lo que somos. De allí la importancia de lo que acuñamos como creencia. Si nuestras creencias son erróneas, generará desorden emocional y conductas inadecuadas. Las palabras que nos decimos  – monólogo interno: lo que nos decimos de las circunstancias, gente, experiencias –afecta profundamente la forma como enfrentamos la vida.
Nuestra forma de pensar tiene fuerte impacto en todas las esferas de nuestro ser: en nuestras conductas, en nuestras emociones, en nuestra condición física, en nuestra condición espiritual, en nuestras relaciones interpersonales, en nuestro trabajo; y en cualquier área de nuestro ser y hacer.
Enseñanzas para el liderazgo:
Nuestras creencias nos habilitan / empoderan o deshabilitan / desempoderan.
En el contexto organizacional la forma de alinear las creencias de la gente es a través de la definición de valores organizacionales. Los valores representan la médula de la cultura organizacional.
Nuestros pensamientos crean nuestras actitudes, nuestras actitudes producen nuestras acciones, nuestras acciones forman hábitos y lo que hacemos habitualmente es quienes somos. Una persona es resultado de sus pensamientos.
La reflexión es fundamental para clarificar nuestros pensamientos, entenderlos, resolver nuestros interrogantes y organizarnos para accionar con congruencia.
¿Cómo piensan los líderes? Piensan en forma estratégica, optimista y en forma integrada (ven el panorama completo)
Pensamiento: Las actitudes, los sentimientos y las conductas son determinados por la manera que pensamos.
Arnoldo Arana
Pastor, psicoterapeuta y escritor
arnoldoarana@hotmail.com

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