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No siento afecto ni cariño de mi cónyuge, Luis y Hannia Fernández

El afecto y el cariño son decisiones fundamentales para tener un matrimonio saludable.
El afecto es una necesidad básica de todo ser humano. Unos más que otros y dependiendo de su temperamento; pero todos necesitamos recibir muestras de afecto y cariño. El afecto nos genera seguridad, confianza y estabilidad emocional.
El afecto es una manifestación de amor que se expresa con caricias, palabras cariñosas y una actitud de servicio. El afecto se manifiesta generalmente por medio de abrazos, tiernos besos, cálidas caricias no necesariamente sexuales y palabras cariñosas. También se puede expresar por medio de un suave masaje a los pies o en la espalda. El afecto cariñoso expresado con toques de ternura genera la producción de endorfinas que es una hormona que produce una sensación de bienestar en el cuerpo del que toca y es tocado.
Tanto el hombre como la mujer necesitan afecto cariñoso, sin embargo generalmente el hombre es más inclinado a esta necesidad. No obstante, en todo matrimonio después de pasado el tiempo del enamoramiento y cuando comienza la etapa del amor por decisión, es indispensable que ambos cónyuges ejerciten el afecto y el cariño especialmente cuando sienten que se están distanciando.
1ª Tesalonicenses 2:7-8; «Antes bien, nos portamos con ternura entre vosotros, como cuida una madre con amor a sus propios hijos. Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas, porque habéis llegado a sernos muy queridos».
Ejercitar el afecto y el cariño en la relación va a mantener el gozo en el matrimonio y puede restaurar una relación herida. Si eres una persona casada y sientes que el amor se apagó, intenta ejercitar el afecto y el cariño con mansedumbre y paciencia y muy probablemente la llama del amor se encenderá de nuevo.
Intenten practicar el afecto tomándose de las manos, conversando tiernamente; acaríciense suavemente abrácense con ternura y permanezcan así unos minutos. Ese tiempo pueden ser unos pocos minutos pero si lo repiten con frecuencia, poco a poco irán sintiendo que se conectan nuevamente y que el amor comienza a renacer o a fortalecerse.
Si alguno de los dos se siente muy frío en el afecto, es probable que se deba a que no recibió afecto en su niñez. Debe perdonar a sus padres por no haber recibido el afecto que necesitó, orar por esto y decidir comenzar a ejercitar el afecto cariñoso poco a poco, unos minutos cada día y poco a poco procurar aumentar ese tiempo conforme lo van disfrutando.
No importa cuántos años tengas de matrimonio, practica el afecto cariñoso con frecuencia.
¡Tu matrimonio y tu familia es el regalo más preciado que Dios te ha dado. Cuídalos!

Luis y Hannia Fernández
Pastores y consejeros
luisyhannia@libresparaamar.org

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