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Los 4 jinetes del Apocalipsis (endógenos)

[quote]«Entonces vi que el Cordero rompió uno de los sellos, y oí que uno de los cuatro seres vivientes me decía con voz de trueno: “¡Ven!”. Yo miré, y vi un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió para vencer y seguir venciendo.
Abrió entonces el segundo sello, y oí al segundo ser viviente decirme: “¡Ven!”. Salió entonces otro caballo, éste de color rojo, y al que lo montaba se le dio una gran espada, junto con el poder de adueñarse de la paz de la tierra y de hacer que los hombres se mataran unos a otros.
El Cordero rompió el tercer sello, y entonces oí que el tercer ser viviente me decía: “¡Ven!”. Vi entonces aparecer un caballo negro, y el que lo montaba llevaba en la mano una balanza. En medio de los cuatro seres vivientes, oí una voz que decía: “¡Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día! ¡Pero no seas injusto con el aceite ni con el vino!”.
Al abrir el Cordero el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que me decía: “¡Ven!”. Yo miré, y vi aparecer un caballo descolorido, y el que lo montaba se llamaba Muerte. Tras él venía el Infierno. Recibió poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con guerras, hambre y mortandad, y con las fieras de la tierra» (Apocalipsis 6:1-8).[/quote] Aunque la porción bíblica pertenece al futuro -no muy lejano- cuando sobrevendrán a la humanidad los juicios divinos profetizados desde el Antiguo Testamento, pero declarados abiertamente en el libro de Apocalipsis desde el capítulo 6 en adelante; y por supuesto, salvando la distancia temporal y exegética a la realidad venezolana, conocida también como «endógena», presentaremos un análisis que colige con nuestra crisis nacional actual.
Analizaremos cada uno de los jinetes apocalípticos, a la luz de la Escrituras y su aplicación endógena, la cual no dista mucho de lo que vendrá sobre el mundo en poco tiempo, reiteramos, salvando las distancias. Cada caballo y su jinete representan un diferente juicio de Dios sobre el pecado y la rebelión humana.

El primer jinete
«Entonces vi que el Cordero rompió uno de los sellos, y oí que uno de los cuatro seres vivientes me decía con voz de trueno: “¡Ven!”. Yo miré, y vi un caballo blanco. El que lo montaba tenía un arco, y le fue dada una corona, y salió para vencer y seguir venciendo» (vss. 1-2).
Mucha gente tiende a confundir este jinete con Jesucristo en su segunda venida a la tierra, pero Apocalipsis señala que con este jinete más bien se inician los juicios y muestra que al final de los juicios de los sellos, trompetas y copas es que Cristo regresa a la tierra a poner orden; orden que inicia con la derrota de este jinete, quien a todas luces es el Anticristo.
Será el Anticristo el primer jinete y el gobernante final [le fue dada corona (reino o gobierno)] que subyugará a los habitantes de la tierra imponiendo su religión, economía y artilugios militares con saña y perversidad, oponiéndose totalmente a los cristianos y judíos. Tenía un arco pero sin flechas, traerá una intención de paz que será totalmente falsa lo cual encenderá el mundo llevándolo a su destrucción casi total.
Blanco: Pureza y santidad (en este caso es una falsa pureza por cuanto se refiere al Anticristo, el hijo del diablo).

El segundo jinete
«Abrió entonces el segundo sello, y oí al segundo ser viviente decirme: “¡Ven!”. Salió entonces otro caballo, éste de color rojo, y al que lo montaba se le dio una gran espada, junto con el poder de adueñarse de la paz de la tierra y de hacer que los hombres se mataran unos a otros» (vss. 3-4).
El particular color del caballo y la gran espada que porta el segundo jinete en su mano nos muestra que será uno que quita la paz pero incitando a los mismos hombres para que se maten entre sí por diversas situaciones que generará; dividirá a los habitantes por causa de la escasez, el credo y su ideal que no acepta contradicción. Tendrá gente entre los pobladores a favor que luchen por su causa y otros en contra que tendrá que defenderse como sea; de ahí que se matarán unos a otros.
Rojo: Guerra y derramamiento de sangre.

El tercer jinete
«El Cordero rompió el tercer sello, y entonces oí que el tercer ser viviente me decía: “¡Ven!”. Vi entonces aparecer un caballo negro, y el que lo montaba llevaba en la mano una balanza. En medio de los cuatro seres vivientes, oí una voz que decía: “¡Un kilo de trigo, o tres kilos de cebada, por el salario de un día! ¡Pero no seas injusto con el aceite ni con el vino!”» (vss. 5-6).
El tercer jinete viene montado sobre un caballo negro, como negra será la situación en ese tiempo. Será tiempo de gran hambre donde el salario del pueblo alcanzará para muy poco, lo que traerá graves consecuencias, distorsiones y enfrentamientos por causa del alto costo de los alimentos y de la escasez.
Negro: Hambre (inflación, desempleo, contaminación ambiental, destrucción y confiscación de tierras productivas).

El cuarto jinete
«Al abrir el Cordero el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente, que me decía: “¡Ven!”. Yo miré, y vi aparecer un caballo descolorido [pálido y amarillento, dicen otras traducciones], y el que lo montaba se llamaba Muerte. Tras él venía el Infierno. Recibió poder sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con guerras, hambre y mortandad, y con las fieras de la tierra» (vss. 7-8).
El cuarto y último jinete del inicio de los juicios sobre la humanidad viene montado sobre un caballo pálido y amarillento, muy descolorido dada la letal encomienda que traerá; se le dio poder para matar a una cuarta parte de los habitantes por causa de las guerras, una gran hambruna, epidemias y enfermedades, ataque por animales feroces hambrientos y muertos en cantidades inimaginables que causará.
Él enviará a la eterna condenación a muchísima gente, que a pesar de estos juicios no se arrepentirán de vivir de espaldas a Dios y por la dureza de su corazón no recibirán a Cristo como su único Señor y Salvador, por eso el infierno irá tras él, pues este recogerá las almas que perezcan durante el tiempo que ese jinete entre en acción.
Amarillento: Muerte (enfrentamiento armado interno y externo, devastación, crisis alimentaria y mortandad).

Otros aspectos
Es propicio que veamos otros aspectos que tienen gran connotación y que muy bien reseñan gran parte de la crisis endógena que vive Venezuela.
La Biblia destaca: «y se les dio», «y le fue dada», como  expresiones que se repiten a lo largo del libro de Apocalipsis, significando con ello que alguien superior les da el poder y la autoridad para ejecutar los juicios. A veces es Satanás y otras es Dios quien les da este poder; pero lo que no cabe duda es que en ambos casos es el Señor quien lo permite.
¿La causa?, por la desobediencia de la humanidad hacia Dios. Es el Jesucristo mismo, «el Cordero», quien desata los sellos y da inicio a los juicios, porque es a Él a quien la mayoría del mundo rechazar como su único Señor y Salvador y fue solo Él quien pago un alto precio al morir por nosotros en la cruz del Calvario.
La relación entre el caballo rojo, el que monta el segundo jinete (guerra y derramamiento de sangre), con el caballo negro que monta el tercer jinete (hambre y sus derivados), rojo y negro, guardan mucha relación con la actual crisis nacional y los colores que la signan.
La cuarta parte de la población significa que en medio de los juicios todavía Dios tiene misericordia y desea el arrepentimiento y conversión de la gente antes que su muerte y perdición eterna. «El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan» (2ª Pedro 3:9. NVI).

El caso endógeno
Creemos que no es necesario dar una muy larga explicación respecto de la similitud de los juicios finales con lo que vive Venezuela actualmente. Las causas son las mismas. Al darle la espalda a Dios y rechazar a Jesucristo, el Señor por amor a muchos que le buscarán en medio de la crisis permite que estos cuatro entes espirituales operen para que de esta manera el pueblo abra sus ojos y abandonen su vana y pecaminosa manera de vivir.
La idolatría, santería, brujería, entre otras; que en definitiva significa poner los ojos en ídolos religiosos muertos y desechar al Dios vivo y verdadero manifestado como Padre, Hijo y Espíritu Santo, es lo que quita la paz y trae escasez, hambre, miseria, enfrentamiento y guerra entre hermanos; y como resultado una gran mortandad.
Salvando las distancias y los tiempos, eso es exactamente lo que está operando en Venezuela en la actualidad; de manera que no debemos sorprendernos, sino más bien reflexionar, arrepentirnos personal y colectivamente y buscar el perdón y la salvación que solo Cristo nos puede dar. Todavía hay tiempo de evitar que «el cuarto jinete» arrase con muchísima gente en nuestro país, pero la decisión es totalmente personal…

Juan Bautista Guerra
Comunicador

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