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“Lavarse las manos”, Douglas Colina

¿Política, Social, Sanitaria y Religiosamente es justo hacerlo?

El hecho de “lavarse las manos” también se ha convertido en un símbolo tradicional de la vileza y de la sumisión a los bajos intereses de la política

Si algo nos ha recordado hasta la saciedad este año 2020 es aquella famosa insistencia de nuestros padres y seres queridos, cuando éramos niños, de “MANTENER SIEMPRE LIMPIAS NUESTRAS MANOS. EN ESPECIAL LAVARLAS ANTES DE COMER”. Casi dos mil años antes de Cristo ya fue expresado en la TORAH, libro sagrado de los judíos y el Antiguo Testamento de la Biblia, la recomendación de lavarse las manos como medida sanitaria, entre otras normas ya conocidas por ustedes, para evitar contagiarnos de alguna persona enferma.
En el primer siglo de la era Cristiana, hace 2.000 años, ocurrió otro episodio registrado por la historia en el que un hábil, sagaz, astuto político y gobernador de un territorio, que además se le atribuían funciones de comandante militar y de juez, realizó el más famoso “LAVADO DE MANOS” de la humanidad con implicaciones políticas, sociales, morales y religiosas que nos dejaron varias e importantes enseñanzas que desde mi punto de vista les deseo compartir.
Como el simple, sano y beneficioso acto de lavarse las manos se ha convertido en simbología de lo malo, de tristeza, de dolor y de muerte. El gobernador, jefe militar y a la vez juez ya mencionado, estaba sentado en el tribunal, ante la multitud se pronunció claramente sobre el acusado que le presentaron después de escuchar a las partes y atendiendo a los ruegos de su esposa que sabiamente le pidió hiciera justicia a ese hombre justo. Él sentenció exclamando: “Ningún delito hallo en este hombre”, el gobernador y juez estaba plenamente convencido de la inocencia del acusado, y así lo declaró públicamente no solo una vez, sino en tres ocasiones diferentes. Su conclusión estaba ajustada a derecho a pesar de los falsos testimonios y evidencias presentadas y de todas las irregularidades en el proceso. Es importante resaltar que las acciones de gobierno ejercidas por ese político-militar y juez se caracterizaba por su “corruptibilidad, robos, crueldad, violencias, ofensas, desprecio por los locales, brutalidades, condenas continuas sin proceso previo, y una crueldad sin límites”. ¡Todo esto me parece que aún sigue en pleno desarrollo…!
Peeero… esta vez su correcta decisión provocó la ira de influyentes líderes Sociales y Religiosos que instigaban a la multitud oponerse a tal dictamen, porque no era acorde a sus particulares intereses. Como hábil, acomodaticio, vacilante político y para evitar problemas con sus superiores, (cuidando su puestico) el gobernador se aprovechó de una de las tradiciones, fiestas y costumbres que se celebraban en esa ocasión para intentar calmar a la turba: indultar al acusado. El pueblo se opuso. A cambio solicitaron liberar a un reconocido preso, guerrillero, ladrón, sedicioso y homicida; finalmente cedió a las exigencias de la multitud siempre dirigida por los líderes Sociales-Religiosos a pesar de estar convencido de la inocencia del reo, escogiendo así unos años más de poder en lugar del camino de la verdad y la justicia que él mismo percibía con toda claridad. Luego procedió a “LAVARSE LAS MANOS” públicamente ante la multitud como símbolo de purificación, liberación de toda culpa.
Ese político vio su propia seguridad en peligro y decidió entregar al inocente acusado, a pesar de que sabía estaba cometiendo una injusticia. De este modo, el hecho de “LAVARSE LAS MANOS” también se ha convertido en un símbolo tradicional de la vileza y de la sumisión a los bajos intereses de la política.  Pero… ojo, esto no hubiese ocurrido sin la participación y contundente influencia e instigación de los líderes Sociales y Religiosos de aquel entonces que, como en el tiempo presente, sigue sucediendo por dondequiera que observemos con atención, la diferencia es que esta vez no escarnece a un solo  inocente reo, sino a pueblos completos, naciones enteras, millones de personas atestadas de sufrimiento, dolor, hambre, huyendo de la miseria, desesperación y muerte, solo porque muchos de sus líderes Políticos, Religiosos y Sociales han escogido seguir el mal y triste ejemplo del gobernador-militar y juez, ya descrito, de “LAVARSE LAS MANOS”.
¿Cada vez que usted se “LAVA LAS MANOS” lo hace para limpiar la mugre en sus dedos o para intentar eliminar los Bichos que al Alma y al Espíritu atormentan…?
Ricas bendiciones para todos ustedes, sus familias y nuestro país.
Con fraternal consideración y estima.

Douglas Colina
Médico

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