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“Las apariencias engañan”

Cuando Colón llegó al continente americano, hace poco más de 500 años, vino acompañado por sujetos de mala fama que profesaban la religión católico romana a su manera; posteriormente comenzó la llegada de clérigos como Madariaga y compañía, por un lado, y por otro comenzó la importación de esclavos del África; todos ellos, los europeos malos católicos o ateos, más los clérigos romanos, sumado a los africanos y los nativos primigenios americanos, formaron un sincretismo religioso que supo -bajo inspiración satánica- capitalizar la religión vaticana, obteniendo muy buenos réditos de ello, pero nada que agrade a Dios porque están diametralmente opuestos a su Santa Palabra contenida en la Biblia.
De 500 años a la fecha, muchos han ido y venido y esta suerte de religión sincrética en que se convirtió el catolicismo por su actitud tolerante hacia la superchería y las prácticas paganas existentes en América, sumado a las importadas de África, dio origen a prácticas ocultistas que antaño se hacían a escondidas, pero que hoy se hacen a plena luz del día y las deidades infernales antiguas asumieron los nombres de «santos y vírgenes» (imágenes idolátricas que el Señor abomina) de la religión católica; por ejemplo «Santa Bárbara».
Esta práctica ocultista que manifiestan abierta y públicamente, inclusive con apoyo de muchos altos gobernantes -quienes son parte de ella- han dado peso y personalidad a la santería y sus ramificaciones, así como otras prácticas africanas y primigenias de América. Hoy África se convierte a Jesucristo en cantidades asombrosas cada día abandonando sus prácticas religiosas paganas, mientras que en América -caso referente Venezuela- los afrodescendientes se han unido a otras prácticas presentes en nuestro continente para preparar un plato espiritualmente indigestante aderezado de contenido satánico.
En ese orden de ideas, los cristianos hemos visto con tristeza que mientras que nuestro Presidente vive uno de sus peores momentos por lo delicado de su salud, lo que lo ha llevado como él mismo lo ha dicho a «aferrarse a Cristo», brujos disfrazados de personalidades de la política nacional e internacional han desfilado e impartido sobre el presidente Chávez cualquier cantidad de maldiciones y superchería infernal, según ellos para sanarle.
Llegados de Cuba, Bolivia, Guatemala, México, África y otras naciones, estos personajes del ocultismo vienen asegurando desde hace meses a la fecha que el Presidente sanará -la cual deseamos todos y oramos al verdadero Dios del cielo, Padre del único sanador por excelencia de la humanidad, nuestro Señor Jesucristo- sea así. En sendos actos religiosos sincréticos y en sesiones ocultistas o de religiones primigenias, pero paganas y anti bíblicas, han tratado de lograr la sanidad de nuestro mandatario nacional.
Por el amor de Cristo, no sigan trayendo maldiciones ni sobre el presidente Chávez ni sobre nuestra nación, la familia Chávez Frías debe parar este tipo de eventos y encomendar al mandatario únicamente al Señor Jesucristo; porque a la verdad Dios es quien tiene la última palabra. Que nos perdone la señora Rigoberta Menchú -quien vino a Caracas junto a otros 20 «sabios» en un encuentro indígena por la salud del mandatario- pero ninguna «energía cósmica» le ayudará a vencer «grandes y pequeños obstáculos» de su enfermedad, sólo Jesucristo es el Sanador y Salvador dado por Dios a los hombres, quien no obra por ninguna ‘energía cósmica’ sino por el poder del Espíritu Santo, a través de la fe.
El profeta Isaías (53:3-5) escribió acerca de Cristo casi 750 años a.C.: «Será despreciado y desechado por la humanidad entera. Será el hombre más sufrido, el más experimentado en el sufrimiento. ¡Y nosotros no le daremos la cara! ¡Será menospreciado! ¡No lo apreciaremos! Con todo, él llevará sobre sí nuestros males, y sufrirá nuestros dolores, mientras nosotros creeremos que Dios lo ha azotado, lo ha herido y humillado. Pero él será herido por nuestros pecados; ¡molido por nuestras rebeliones! Sobre él vendrá el castigo de nuestra paz, y por su llaga seremos sanados».
Al permitir prácticas ocultistas que desagradan al Señor, en vez de ayudar al presidente Chávez lo están alejando de Dios, porque el Señor rechaza y abomina a quienes se encomiendan a ‘dioses falsos’ dándole la espalda a Él, que es el verdadero y eterno… ¡Por amor a Dios recapaciten ya y paren tanta abominación!

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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