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Lápiz del escritor: La falla del marxismo sobre el cristianismo

(Arnulfo López Jr. – Teólogo y escritor).-

¿Cuál es el contenido de las dos disciplinas teóricas del marxismo?
Por regla general existen dos: 1) el materialismo dialéctico; 2) y el materialismo histórico.
En primer lugar, el materialismo dialéctico, sobre todo en el marxismo específicamente, es de carácter filosófico y propiamente se debe al teórico Friedrich Engels, que por medio de este sistema pretende ofrecer una concepción de la realidad del mundo con base en la reflexión y cosmovisión, por cuanto se cree que la materia, la única siempre está en movimiento inteligentemente y evoluciona, por lo que fuera de esta naturaleza y de los hombres, nada existe, porque es independiente entre sí y esto es lo que se llama la dialéctica.
En segundo lugar, el materialismo histórico, propiamente dicha es de Karl Marx, cuyo carácter es científico, a través del argumento que viene del primero se «diagnostica» la realidad del problema social y se hace una crítica de la economía de una nación, de un pueblo o una comunidad, teniendo en cuenta todo el análisis del proceso sociohistórico.
De ahí pues, proviene el nombre de el materialismo dialéctico científico e histórico en la filosofía marxista.
Veamos en qué consiste la falla fundamental de la filosofía marxista en contraposición de la fe histórico-científica del cristianismo.
La Sagrada Escritura nos explica que Dios en la eternidad pasada creó (de la Biblia hebraica «bará»: fabricar) los cielos y la tierra y el Espíritu de Dios (del latín «elam»: vital, impulso vital) es el iniciador de la vida que pone en movimiento la materia y la naturaleza que observamos en este vasto universo de acuerdo con el libro de Génesis 1:1-3, al que Marx nunca lo reconoció como fueron sus antepasados de la descendencia judía y de tradición cristiana en Alemania.
Fuimos creados por Dios, dador de la vida en un principio, es decir, somos unívocas, provenientes de Él y equívocos a su vez, por cuanto no somos iguales a Él en cuanto a su poder y a los demás atributos: Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente; y por lo que dependemos de Él, aunque Él no depende de nosotros (Salmo 24:1-2), todo lo contrario a lo que dice el marxismo.
Además, cuando el Señor Jehová creó la primera pareja, Adán y Eva, no los hizo para que fuesen un ser contemplativo, sino al contrario, que ambos fuesen activos. En otras palabras, el Señor les otorgó un trabajo para que se ocupasen de ser administradores de esta gran empresa de la creación y al mismo tiempo que procreasen la familia de la que a posteriori surgió la sociedad y el Estado (Génesis 1:26-31).
En este sentido, comprendemos que toda la actividad humana es dinámica conforme con la Escritura, y por lo tanto, el cristianismo no es una alienación de la realidad social y aporta con la transformación del hombre y la mujer mediante el fermento del evangelio de Cristo sobre una estructura o coyuntura estática supeditada al mismo hombre con los vicios del pecado: depravación, cultura deformada sin darle gloria al Dios de la esperanza, sino a la misma naturaleza que la convierte en dios (panteísmo), y así entre otros.
«Del Señor es el mundo entero, con todo lo que en él hay, con todo lo que en él vive. Porque el Señor puso las bases de la tierra, y la afirmó sobre los mares y los ríos» (Salmo 24:1-2).

Facebook: Arnulfo Lopez Jr.
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