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La percepción de escasez

[quote]El Dios que te suplió hoy, mañana también te va a dar, para que tú no tengas que depender de Faraón. Tú eres libre de Faraón, libre para vivir en la abundancia de Dios[/quote] Hay diferentes tipos de escasez, y todos ellos provocan que la gente viva vidas erróneas.
Está la percepción de escasez. Esta es de las peores que hay. Es la que usa el mundo para manipularnos. Esta es la que se usa en grandes ofertas especiales navideñas, por ejemplo, para hacerte ir de compras de madrugada, porque “solo son diez televisores a $100”, y tú tienes que tener uno. La gente hace fila por la “escasez de productos”. El mundo se gobierna sobre la base de esto. El precio del petróleo, por ejemplo, sube y baja, basado en la “escasez”. La pregunta es, ¿cómo es que hoy no hay, pero dos meses después hay de más? Es la percepción de escasez lo que hace que estés dispuesto a pagar más por un artículo. La percepción de escasez te provoca a hacer cosas que no tendrías que hacer.
Otro tipo de escasez, es la mental. Esta es provocada por nuestras vivencias, por nuestras experiencias, por la falta de nuestra fe, por nuestros acondicionamientos mentales del pasado. Es cuando nuestras experiencias pasadas marcan nuestra consciencia.

4-perspectiva-de-la-escasez-jpgwebEn Génesis 47, se introduce el concepto de escasez, cuando Faraón comienza a esconder toda la comida. En ese momento, la gente comenzó a venderlo todo, por comer. Entonces, se metió en sus mentes que había un hombre en la tierra que controlaba toda la comida, pretendiendo quitarle el poder a Dios de prosperarlos. Escasez es cuando tú piensas que tu vida es controlada por un Faraón, y no por el Dios Todopoderoso. Dice la palabra que vendieron sus tierras, sus animales, y sus hijos. La gente se hizo esclava de Egipto para comer, y ahora su Dios era Faraón. La escasez llega a tu vida, cuando tú piensas que hay un Faraón que controla tu tierra, tus recursos, y el futuro de tus hijos.
Quita tu enfoque de los Faraones de esta tierra. Que en tu mente, en tus pensamientos, haya un solo Dios, al cual esta tierra le pertenece. Solo Él es dueño de todas las cosas, y te las ha entregado a ti. Tú no tienes que vender tus recursos, para que Faraón te prospere; no tienes que vender el futuro de tus hijos, pensando que tienen que irse a Egipto, a comer la comida de Egipto. Cuando piensas que el que te va a dar de comer es aquel que está en autoridad aquí en la tierra, acabas de hacerlo un Faraón. ¿Te echaron del trabajo? Entiende que, más que tu exjefe, hay uno que es el que te prospera y te bendice. No pierdas el sueño. No le sirvas a ningún Faraón. Tú dependes del Dios Todopoderoso.
Abraham no tuvo que vivir del Faraón; Isaac tampoco; y el problema de Jacob comenzó cuando sus hijos vendieron a José, metiéndolo en Egipto. Es un error meter a tu familia en Egipto, decirles que es Faraón quien controla lo que comemos. No te dejes llevar por el miedo. El pobre se empobrece más, no por el gobierno, pero sí por su consciencia. El sistema del mundo te empobrece. Pero Jesús dice que, el que viene a Él, halla pastos, halla provisión, sustento, y halla abundancia.
La escasez llega cuando Faraón comienza a decirte que es él quien controla tu cheque, quien decide si te paga o no. Entiende que algo Dios va a hacer. El Dios al que tú le sirves no te va a abandonar, no te va a dejar. No te vendas a lo que el mundo diga. Deja de vivir con miedo. Tú le sirves a un Dios Todopoderoso, que es capaz de prosperarte en medio del desierto. Tus hijos no tienen que ser esclavos de la deuda, de la corrupción, de la maldición de este mundo, porque tú le sirves al Dios Todopoderoso, quien prospera tu alma y tu vida.
Lo peor de todo es que, sin darnos cuenta, nos acondicionamos a vivir sin Dios. Hay quienes tienen dinero, pero son esclavos de Faraón. En Éxodo 16, Dios introduce un nuevo sistema de creencias. El pueblo de Israel salió de Egipto. Ya no estaban bajo el control de Faraón, pero se comportaban como si él los estuviera gobernando. Dios comienza a darles maná, pero el maná se podría, si guardaban de más. Su mente de escasez les llevó a pensar que, quizás, al otro día no caería maná, y que debían guardar de más, contrario a lo que Dios les había dicho. No es que sea malo ahorrar, pero tenemos que hacerlo por las razones correctas. De hecho, sí tenían que guardar, pero solo el día sexto, para poder observar el día de reposo. Y ese maná que guardaban el sexto día para el día séptimo, no se dañaba. Con todo esto, Dios buscaba romper la mentalidad de escasez del pueblo. Mientras se mantuvieran guardando los días que no debían, lo que sobrara, se dañaría. Ahora, si entendían que podían descansar en Dios, aunque fuera un día, lo que ahorraran para poder descansar ese día, lo podrían disfrutar. No es malo ahorrar; el problema es ahorrar por miedo, en vez de hacerlo para poder reposar y adorar a Dios.
La mentalidad de escasez te hace pensar que tienes que trabajar veinticuatro horas al día, los siete días de la semana. Pero tú tienes que entender que la Palabra de Dios dice que las riquezas de los impíos están guardadas para los justos. Dios tiene gente trabajando para ti. A ti, Dios te va a prosperar, te va a bendecir.
Rompe los patrones de escasez. Tú no dependes de Faraón; no es él quien pone comida en tu mesa. Tú le sirves al Dios Todopoderoso y, todo lo que hagas con esta consciencia, no lo vas a perder. El Dios que te suplió hoy, mañana también te va a dar, para que tú no tengas que depender de Faraón. Tú eres libre de Faraón, libre para vivir en la abundancia de Dios.

Otoniel Font
Pastor

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