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La ofensa

Billy Joe Daugherty, pastor del Centro Cristiano Victoria, una iglesia de 14.000 miembros en Tulsa, Oklahoma. Él compartió la historia de cuando estaba hablando con T.L. Osborn, uno de los pioneros de las cruzadas de sanidad masiva. Osborn tenía varios años en el ministerio, así que aprovechó la oportunidad de hacerle una pregunta respecto al ministerio. «Hermano Osborn, ¿qué es lo más importante que puede decirme para ser exitoso en el ministerio?». Sin dudar, T.L. respondió: «si no guardas amargura, serás exitoso en el ministerio». Es interesante que a través de todos los años de ministrar para el Señor en todo el mundo, T.L. Osborn diera el mejor consejo que podía dar, es decir, no guardar amargura. Esto nos muestra que la ofensa es una influencia negativa muy grande en la vida de los cristianos.
Según el Diccionario Completo de las Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento, de Vine, la palabra ofensa se deriva de una palabra griega, “skandalon”, que originalmente se refería a la parte de una trampa que tenía la carnada, y así llegó a representar la trampa misma o el anzuelo. Era la parte de la trampa que atraía al animal y lo capturaba.

La definición de ofensa

La ofensa se define como:
• Algo que en principio desafía tu código de conducta moral o social.
• En segundo lugar, te insulta o te indigna.
• Finalmente, algo que hace que tropieces.
No importa dónde usted se esconda, a dónde vaya, las ofensas siempre lo van a alcanzar. Los problemas no se arreglan huyendo, sino aprendiendo a lidiar con ellos.
Cuando nos ofendemos, generalmente estamos caminando por una senda que va progresando. Comienza simplemente notando que algo nos molesta, hasta que se transforma en algo que provoca ira contra otra persona.
La ofensa es un tipo de cáncer en el cuerpo de un cristiano porque destruye a la persona que la tiene, más que a la persona con a que se ha ofendido.

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