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La naturaleza de Cristo

(Otoniel Font – Pastor).-

Uno de los pueblos que habitaba la tierra prometida era el heteo. Los heteos eran gente que, donde ellos habitaban, no había paz. La Biblia nos relata que Esaú se casó con dos mujeres heteas y vivió con amargura de espíritu. Los heteos te hacen pagar caro por tu descanso. Vemos cómo Abraham compró a un heteo el pedazo de tierra donde iba a descansar su esposa Sara y éste le cobró de más. El rey David, se acostó con una mujer hetea y, desde ese día, hubo discordia, división y problemas en su vida y la de su familia.
Teológicamente, los heteos son asociados con el terror.  El terror te hace vivir paralizado, no puedes moverte hacia adelante, sino que te hace huir, retroceder.  Los heteos vienen de la tribu “Heth”, que significa, aquello que desbarata, que provoca resistencia.
En la Biblia, podemos ver a Pedro que, cuando vio a Cristo se atrevió a salir de la barca y comenzó a caminar sobre las aguas, pero, cuando se vio en medio de las aguas tempestuosas, se fijó en el problema, le entró el terror y comenzó a hundirse.

¿Cuándo llega el terror a la vida de una persona impidiéndole entrar a la tierra prometida? 
El temor es infundido por la religión. El legalismo, la tradición ha causado que el pueblo se detenga ante las promesas de Dios a sus vidas. En Colosenses 2:8, en adelante, Pablo dice que no quiere que estemos atados a filosofías huecas que te hacen sentir que no estés completo en Cristo. El legalismo te dice que nunca estás completo en Cristo, que te hace falta algo porque nunca es suficiente lo que haces.
En estos versos, Pablo nos habla de 3 pensamientos que nos hacen conscientes de la naturaleza humana más que la naturaleza de Cristo:
No hagas – Siempre han enseñado a no hacer, pero no ensenan qué se debe hacer. No hacer dinero, porque la raíz de todos los males es el amor al dinero. Pero, no enseñan qué hacer con el dinero que recibes, porque la realidad es que no se puede vivir sin dinero.
Misticismo – La religión te lleva solamente a lo místico. Gente que, hasta para orar hay que estar en trance, todo es guerra espiritual para lograr entrar a la presencia de Dios.  Muchos se paralizan porque no han recibido estas experiencias místicas.
Ascetismo – Es la conciencia de que, para vivir bien para Dios, para ser un buen cristiano, hay que sufrir. No es tu sufrimiento lo que te hace más espiritual, sino el sufrimiento de Cristo. Cuando entiendes que Él sufrió por nosotros, eso te hace libre. Muchos no poseen y no prosperan por el miedo a no saber si es la voluntad de Dios que vivan en una buena casa, que tengan un buen carro. Tu sufrimiento no le trae gloria a Dios, solo el de su Hijo unigénito en la cruz el Calvario, sufrimiento que fue un espectáculo contra el enemigo.
Lo que sí le trae gloria a Dios, es cómo te mueves en medio de ese sufrimiento.

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