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La Iglesia cristiana verdadera, Oscar Agüero

Pablo se esfuerza por enseñar que antes que Cristo regrese a buscar a su iglesia, la «apostasía» haría su aparición… describe el alejamiento de las verdades centrales que sustentan la vida del cristianismo… habrá congregaciones que enseñarán fábulas y en consecuencia, muchos se apartarán de la verdad

Unos años atrás expuse en una cumbre apostólica en Venezuela, acerca de cómo los altos dirigentes de las Naciones Unidas (en reuniones especiales sobre el tema), manifestaron que para ellos la Iglesia cristiana protestante representaba un problema. Estos líderes nos consideraban un impedimento a la hora de desarrollar sus planes en las naciones. Dentro de esa agenda se encontraba la legalización de los matrimonios homosexuales y el aborto antes del 8vo mes de gestación, entre muchos otros temas.
En una de esas reuniones, uno de esos dirigentes dijo: «Si tenemos dinero, debemos ofrecérselo a las iglesias para que no enseñen sus doctrinas, para que no hablen de sus dogmas y solo se limiten a hablar de las bendiciones y las promesas que Dios les entregó». Casi 200 naciones conforman la Organización de las Naciones Unidas. Sus embajadores deben pactar y aceptar todas las políticas que se diseñan, porque cada nación está obligada a hacer cumplir dichos acuerdos en sus territorios. Repentinamente comenzaron a florecer las «mega-iglesias» en distintas partes del mundo y en ellas solo se predica acerca de las bendiciones que podemos recibir de Dios, pero no se enseñan las doctrinas básicas que fundamentan al cristianismo.
En estos días conversaba con un pastor y me comentó acerca de un conflicto que está atravesando, porque una de estas iglesias mencionadas se instaló cerca de la suya. Los jóvenes, producto de su curiosidad natural, están siendo seducidos por esas enseñanzas teológicas superficiales, porque los líderes no les enseñan los peligros de la promiscuidad sexual o la importancia de alejarse de la homosexualidad. En sus enseñanzas todo vale. Muchos de estos jóvenes estaban considerando cambiar de congregación. No les importa ver que las personas que ministran la alabanza y la adoración, el día anterior asistieron a un concierto de rock pesado. Solo les importa que el servicio comience y finalice a la hora indicada, y las canciones los hagan sentirse cómodos durante un rato.
Ante esta realidad cabe preguntarnos: «¿Cómo identificar a una congregación cristiana verdadera?». Soy ministro del Señor desde hace muchos años y no encuentro en la Biblia pasajes que indiquen que en los postreros tiempos necesitaríamos hacer grandes cambios como los mencionados. Por el contrario, veo una serie de advertencias severas con relación a la apostasía. Pablo se esfuerza por enseñar que antes que Cristo regrese a buscar a su Iglesia, la «apostasía» haría su aparición. Básicamente, describe el alejamiento de las verdades centrales que sustentan la vida del cristianismo. El pasaje de 2ª Tesalonicenses 2:3, dice: «Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición…».
También enseña que habrá congregaciones que enseñarán fábulas (cuentos) en lugar de las verdaderas doctrinas y en consecuencia, muchos se apartarán de la verdad. 2ª Timoteo 4:3-4 dice: «Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas».
Jesús dijo: «Porque se levantarán falsos cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos» (Mateo 24:24).
Podríamos citar muchos más textos, pero creo que con estos dos ejemplos es suficiente para demostrar una verdad. Sin embargo, aunque nos cueste creerlo, está fluyendo dinero ahora mismo hacia aquellos que se dejan sobornar por el espíritu de este siglo. En consecuencia, dejaron de enseñar el Evangelio del Reino, limitándose a enseñar solo las promesas de Dios y la bendición que les prometió a los que creen. Lamentablemente, vemos muchas otras congregaciones que están siguiendo sus pasos. Detectar este deslizamiento no es complicado: «¿Predican en contra del aborto? ¿Predican en contra de la adoración a las imágenes y el culto idolátrico? ¿Predican que ninguno que practique la homosexualidad, la fornicación y el adúltero entrará en el Reino?».

Soy consciente que hay gente necesitada en el mundo que no conoce al Señor y debemos dedicar parte de nuestro tiempo a ministrar sus necesidades. Sin embargo, también entiendo que somos la sal de la tierra y debemos tener cuidado de no corrompernos. Jesús dijo: «Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres» (Mateo 5:13).
¿Por qué la sal humedecida ya no sirve para nada? Porque dejó de cumplir la misión para la cual fue creada. Los pensamientos de estos líderes desviados están lejos de Dios, porque sostienen que si predican el Evangelio del Reino, la gente no se convertirá y se irá de sus congregaciones. Para ellos el poder de Dios y la presencia del Espíritu Santo no tienen peso a la hora de determinar la vida de la congregación.
Nadie puede llamar a Jesús Señor si no es por el Espíritu Santo. En consecuencia, debemos volvernos a Dios, predicar la Palabra y confiar plenamente en nuestro Padre. Ninguna estrategia de moda, planes o diseños humanos nos pueden conectar con Jesucristo. El Espíritu Santo fue, es y será el único que nos puede revelar el corazón redentor del Padre para nuestras vidas.

Oscar Agüero
Apóstol
apostol@oscaraguero.com

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