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La historia más grande jamás contada, y cómo empezó

Jesucristo nació en el día 1 del mes de tishri, en la fiesta de Rosh HaShaná, el año nuevo, que corresponde a nuestro 13 de septiembre del año 3 aC

Sobre el nacimiento de Jesucristo, nos hemos centrado más bien en el aspecto astronómico e histórico del relato de Mateo y sobre todo en la cuestión de la identidad de los magi, los visitantes venidos de Oriente. No obstante, para facilitar el entendimiento de la historia del nacimiento de Jesucristo, me gustaría resumir los datos más importantes.
En verano del año 3 aC, el emperador romano César Augusto ordena un censo relacionado con la reclamación de propiedades. Es precisamente el sumo cuidado que manda la Ley de Moisés en cuanto a propiedades y herencias lo que iba a jugar un papel fundamental en este contexto. A veces para el lector bíblico, ese tipo de regulaciones levanta poco entusiasmo. Pero gracias a la ley de Moisés el tema de propiedades y parcelas se cuidaba mucho entre los judíos. Y ahora nos damos cuenta que todo esto providencialmente estaba relacionado con el nacimiento del Mesías. Gracias a las estipulaciones de la Ley mosaica, José y María se desplazan a Belén. Y gracias también a la Ley de Moisés y sus regulaciones “aburridas” de herencias familiares, Jesucristo nace en el territorio de Judá, en Belén. Y es como mínimo otro dato interesante que a menos de un kilómetro del lugar de nacimiento, recorre la antigua frontera que separa la tribu de Benjamín de la tribu de Judá. Por eso es Belén Efrata, de Judá, el lugar de nacimiento tal y como el profeta Miqueas (5:2) lo había anunciado con suma precisión.
Por cierto, en el momento de su viaje, María y José ya estaban legalmente casados ya que la madre de Jesucristo es llamada “esposa” de José (Lucas 2:5).
Obviamente, María y José intentan quedarse en lo que era su propiedad. Precisamente con esta intención se desplazan a Belén. Según el evangelio de Mateo los magi llegan precisamente a esta casa. Al estar la parte superior de la casa ocupada, ellos se ven forzados a quedarse en la parte de abajo. Este lugar que quedaba normalmente reservado para los animales. Los pormenores de esta historia y la posible mala traducción de la palabra katalyma como “albergue” nos llevarían seguramente a otro estudio.
Allí, en la casa, Jesucristo nació en el día 1 del mes de tishri, en la fiesta de Rosh HaShaná, el año nuevo, que corresponde a nuestro 13 de septiembre del año 3 aC. En la misma noche, los ángeles anunciaron a los pastores que el Mesías había nacido y ellos vinieron a visitarle, encontrando al recién nacido en un pesebre. Era septiembre, aún verano, y por esta razón los pastores estaban con sus rebaños al aire libre durante la noche.
Es curioso que fueron precisamente unos pastores los primeros en rendirle culto al recién nacido. Pertenecían a una clase social muy baja, pero al mismo tiempo estaban en la tradición de los patriarcas de Israel, que eran precisamente pastores, al igual que el rey más importante de la nación, el gran David – por cierto, también oriundo de Belén.
En el octavo día después de su nacimiento, alrededor del 20 de septiembre, Jesús fue circuncidado en el templo (Lucas 2:21) y 33 días más tarde presentado de nuevo en el templo para la purificación de su madre, exigida por la Ley de Moisés (Levítico 12:2-6 y Lucas 2:22-38). Todo esto indica que Jesucristo y sus padres se quedaron en la misma casa, ahora en condiciones más favorables al haber pasado la época de las fiestas otoñales – y por lo tanto había más espacio en casa. 15 meses más tarde, en la época de la fiesta de la dedicación del templo (Hanukká) llega la caravana de los magi. Ellos previamente habían llegado a Jerusalén, convencidos por el mensaje que Dios había puesto en el cielo. A finales de diciembre, entre el 25 y el 30 de diciembre del año 2 aC, el planeta Júpiter, tsedeq (Justicia) en hebreo y que además era conocido como el planeta real, se había parado alto en los cielos de la madrugada justo en el sur oeste, encima de la pequeña población de Belén. En el momento de la llegada de los magi, el niño ya tenía 15 meses. El mensaje de las estrellas que según Génesis 1 indican los modim -los tiempos establecidos- habían proclamado el mensaje según el salmo 19: “Los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos”.
La visita duraría poco tiempo. Herodes podría haber matado al niño y a sus padres enseguida, de no haber sido por unos acontecimientos imprevistos. Una amenaza de golpe de Estado desvía la atención de Herodes durante unas dos o tres semanas. Era tiempo suficiente para que los magi emprendieran camino a casa cruzando la frontera del Imperio Romano. Al mismo tiempo, José y María encuentran refugio en Egipto, muy probablemente en algún lugar del delta del Nilo oriental.
El 10 de enero del año 1 aC ocurre un eclipse lunar que menciona Flavio Josefo. Y menciona también que entre este eclipse y la fiesta de la pascua1 muere Herodes. En su obra Antigüedades (libro XIV, 6,4-5) escribe:
“A este Matías es a quien hizo deponer Herodes; en cuanto al otro Matías, el autor de la sedición, y a algunos de sus compañeros, los hizo quemar vivos. Esa misma noche hubo Un eclipse de luna. La enfermedad de Herodes se agravaba día a día, castigándole Dios por los crímenes que había cometido. Una especie de fuego lo iba consumiendo lentamente, el cual no solo se manifestaba por su ardor al tacto, sino que le dolía en el interior. Sentía un vehemente deseo de tomar alimento, el cual era imposible concederle; agréguese la ulceración de los intestinos y especialmente un cólico que le ocasionaba terribles dolores; también en los pies estaba afectado por una inflamación con un humor trasparente y sufría un mal análogo en el abdomen; además una gangrena en las partes genitales que engendraba gusanos. Cuando estaba de pie se hacía desagradable por su respiración fétida. Finalmente en todos sus miembros experimentaba convulsiones espasmódicas de una violencia insoportable”.
Después de la muerte de Herodes, se hace Arquelao con el trono del reino de Judá, dando sepultura a su antecesor en Herodium a 12 kilómetros de Jerusalén y a unos 6 kilómetros de Belén. El emperador romano había decidido partir el reino de Judá en varias partes. De esta manera, Arquelao solo se quedaba con la mitad del territorio que tenía Herodes bajo su control. El gobierno de Arquelao comenzó mal. Seguían los levantamientos y durante la fiesta de la Pascua Arquelao dio órdenes de matar a 3.000 judíos dentro y en los alrededores del templo.
Es razonable pensar que Jesucristo y sus padres se quedaron en Egipto durante 6 a 12 meses, hasta que el general romano Publius Quinctilius Varus sofocaba el levantamiento judío definitivamente porque es improbable que José arriesgase la vida de su familia durante estos enfrentamientos. Tal vez en primavera del año 2 dC volvieran a Nazaret, seguramente optando por el camino más fácil a lo largo de la costa.
El gobierno de Arquelao terminó en el año 6 dC cuando César Augusto le sustituyó por su mala gestión. El reino de Judá fue disuelto y en su lugar mandaba un gobernador romano.
Entendidos de las Escrituras tomarían nota. Acaba de cumplirse la segunda de las cuatro profecías mesiánicas del Pentateuco, exactamente tal y como lo había profetizado el patriarca Jacobo en su lecho de muerte (Génesis 49:10). El cetro había salido de Judá. Habían comenzado los días de Shilo, el Dueño. El Mesías había llegado. Y dentro de poco comenzaría su ministerio público.

Nota:
(1) Flavio Josefo: AntigüedadesXVII,9,3
ProtestanteDigital

José Hutter
Pastor, teólogo e historiador

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