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La gloria traspasada

En 1° Samuel 4, se nos narra el momento en que los filisteos roban el arca del pacto, y la noticia llega al campamento de Israel. Le dan noticia, además, a Elí, sumo sacerdote, de que sus hijos murieron; pero cuando le dicen que el arca de Dios había sido tomada, entonces Elí cae, se desnuca y muere. Para Elí, lo peor que podía pasar, era que el arca no estuviera allí. Muchas veces, pensamos que hacemos lo correcto, protegiendo incluso a ciertas personas en nuestros hogares, sin darnos cuenta que, sin el arca del pacto, tu familia realmente no es nada. No es que no se le dedique tiempo a la familia, pero sin presencia de Dios no hay familia. No hay estudios que tú le puedas dar a tus hijos, ni dinero, ni nada que puedas hacer por ellos, que sea más grande que llevarles a tener una consciencia de que lo más importante es la presencia de Dios. Esto hace la diferencia en tu vida y la de tus hijos. Elí sabía que, aun si sus hijos hubiesen regresado con vida, si el arca no estaba, de nada servía. En los versos siguientes, se nos narra el momento en que a su nuera se le adelanta el parto, da a luz, y antes de morir, llama a su hijo Icabod, diciendo: «¡Traspasada es la gloria de Israel!». Y dicen las Escrituras que dijo esto por haber sido tomada el arca de Dios, y por la muerte de su suegro y de su marido. Aquella familia había cometido grandes errores. Los hijos de Elí se convirtieron en unos bandidos, menospreciando la presencia de Dios. El pueblo de Israel cometió muchos errores; se olvidó de que, el que hacía la diferencia en sus vidas, era Dios. Pero esta mujer hizo dos declaraciones muy importantes. Una de ellas es: ¡Traspasada es la gloria de Israel! Ella estaba consciente que lo que le daba gloria al pueblo de Israel era la presencia de Dios. Lo que trae gloria a tu vida, delante de tus enemigos, es la gloria de Dios. ¿Por qué Jericó cayó tan fácil delante del pueblo? Porque la Biblia dice que las noticias de lo que Dios había hecho habían llegado a Jericó. El mundo sabía que Dios estaba con el pueblo de Israel. De la misma manera, la gloria de Dios es la que hace la diferencia en tu vida. Aquella mujer, dando a luz, dice la Palabra que ni se dio por entendida. Las que le asistían en su parto, le decían: Tienes esperanza, porque tienes un hijo. Pero, para ella, no tenía esperanza, porque la gloria de Dios se había ido. En aquellos tiempos, cuando una mujer quedaba viuda, y tenía un hijo varón, por la tradición, ese hijo heredaba todo; ese hijo era su esperanza, naturalmente hablando. Por eso las mujeres le decían que no tenía que temer. Pero ella no podía ver esperanza en aquel hijo, porque la gloria de Dios no estaba presente. Entonces, llama a su hijo Icabod, que significa la presencia de Dios se fue, no está aquí, nos abandonó.  Aquella mujer, teniendo esperanza naturalmente, no la podía ver porque la presencia de Dios no estaba en su vida. Quizás, hoy, tú tienes más esperanzas de lo que piensas.  Hay hijos que te están naciendo, en medio de la crisis; empresas, oportunidades, victorias. Pero tu vida se ha llenado de malas noticias, de gente que se ha ido, de cosas que te han quitado; y no has podido ver lo nuevo de Dios para tu vida. El problema es que tú puedes tener los hijos que quieras, pero si no tienes consciencia de la presencia de Dios, nada de lo que tú des a luz te va a dar esperanza. Quizás, hoy, tú estás desesperanzado. Dios te está dando hijos; una promoción, una puerta abierta; pero, al igual que aquella mujer, no te has dado por entendido. Dios puede obrar en tu vida, pero si no estás consciente de la presencia de Dios en tu vida, no vas a ver nada de lo que Dios está haciendo. La depresión no se va porque salgas de un momento difícil, sino cuando en medio de la crisis, tú puedas ver que a pesar de lo que hayas perdido, Dios está obrando en tu vida, hay esperanza, Dios está contigo, Él es tu ayuda. ¿Quieres vivir con esperanza y disfrutar de todo lo que Dios tiene para ti? Tienes que saber que, en medio de las crisis, Dios siempre va a darte un hijo; una oportunidad, una nueva esperanza, nuevas cosas. Lo importante es que, en medio de todo, reconozcas la presencia de Dios en tu vida.  No esperes que las cosas cambien, para cambiar tu estado de ánimo; aun en medio de lo que estés viviendo, pero no hay filisteo que te pueda quitar aquello que tú cargas dentro de ti. Pueden hablar mal de ti, pueden perseguirte, pero nadie podrá traspasar la gloria que hay dentro de tu vida, que es el Dios Todopoderoso.

Otoniel Font
Pastor

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