miércoles , noviembre 14 2018
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La familia y la vida siguen ganando

Parece mentira, es absurdo, que a 6.000 años de la creación del ser humano, cuando el mundo se ufana de su modernismo y avance tecnológico se ponga en tela de juicio la institución más antigua establecida por Dios: la familia.
«El hombre dejará a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán un solo ser [una sola carne]. Y aunque Adán y su mujer andaban desnudos, no se avergonzaban de andar así» (Génesis 2:24-25). Desde que estas palabras se pronunciaron en el inicio de todo, ni aun los más pervertidos sexuales en toda la historia osaban contravenirla; ninguna de las diferentes estructuras legales de los imperios y naciones contemplaban una unión diferente a la de un hombre con una mujer para, al ser una sola carne, concebir vida y perpetuar la raza humana, tal y como el Señor lo estableció.
Siempre hubo gente con el sentido sexual y moral extraviado (léase LGTB-I, la ‘I’ de ‘indefinido’ es otro perverso modernismo), practicaban sus pecados (como lo llama quien nos creó) en privado; ni el más perverso rey, faraón, emperador o César, muchos de ellos practicantes de perversiones sexuales, intentó nunca establecer legalmente la unión de gente del mismo sexo o presionar para que aquellos que vivían su «amorío no aceptado por el Señor», pudieran hacerlo “legalmente” como lo pretenden algunos de una década para acá.
Aunque las prácticas LGTB siempre han sido, era algo sujeto al libre albedrío de cada quien, pero no algo que debía establecerse en las constituciones, códigos civiles o leyes. Hoy no se conforman con eso, muchos de los políticos amantes de «esos amoríos» quieren no solo reformar las leyes de sus naciones para permitir que la enfermedad sexual espiritual sea legalizada y hasta se atreven a intentar legalizar la pederastia y la adopción por parte de parejas homosexuales. Con el cuento de que «estamos en tiempos modernos» quieren hacer pública y legal lo que a todas luces es contra-natura y condenado por Dios, quien nos creó para que vivamos de acuerdo a su voluntad pero con la libertad que Él mismo nos dio para hacer el bien o el mal; no significa por eso que al final no juzgue y condene la vida depravada.
La pregunta obligada es: ¿acepta la sociedad las intenciones de una minoría que va en contra de todo por una pasión carnal que están empeñados en imponernos a todos? Los resultados de los recientes procesos electorales llevados a cabo en América Latina y el mundo, dan cuenta de que los candidatos vencedores y quienes puntean en las preferencias de los procesos por venir durante el resto de 2018 son aquellos que defienden la familia original tal y como Dios la estableció, así como la vida (se oponen al aborto; porque el mandamiento «no matarás» -Éxodo 20:13- no acepta reformas legales ni alegatos científicos baratos).
La mayoría de la gente no está dispuesta a avalar el aborto aunque la ONU, la CIDH y cualquier otro organismo lo intente. ¿Qué derecho tiene una minoría política de reformar lo que Dios de largo dijo que es pecado y que condenaría a quien lo intente? ¿Quién les dijo a los diputados y senadores que la moral y la Palabra de Dios son debatibles en los parlamentos? ¿Cómo es eso de que ahora las criaturas le van a enseñar al Creador cómo debe ser la familia y la concepción?
Aquellos políticos y candidatos que tengan la defensa de la familia original y la vida en su agenda electoral tendrán la aprobación de la mayoría, y los recientes resultados así lo demuestran. Necesitamos más parlamentarios comprometidos con la familia y la vida, porque a fin de cuentas son ellos los que inclinan la balanza legal en estas materias, aunque bíblicamente no les compete, pues Dios es el único que norma -apoya o castiga- lo que a lo moral se refiere.
Llegó la hora de que los verdaderos discípulos de Cristo asuman la política como lo que es, una disciplina al servicio del prójimo, levantando las banderas de la familia y la vida como nuestro Padre celestial lo estableció y no como líderes inmorales y caprichosos lo desean; pues aunque los jueces y políticos no sean homosexuales al apoyar legalmente esta conducta, se convierten en cómplices de ella o peor, en «homosexuales por conciencia».

@GeorgesDoumat

-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 EN LA RECTA FINAL ELECTORAL. Este domingo 20 se celebrarán las elecciones «que no eligen», según opina la mayoría. Maduro, Bertucci y Falcón se disputan la presidencia ante la indiferencia de la población. Cuando la gente no sabe si votar o no, significa que las cosas no están bien y quien gane no gozará tal vez ni del 25 % del apoyo del pueblo, ¿quién y cómo puede gobernar así?
2 INCLUYEN LA BIBLIA EN LIBROS QUE NADIE DEBERÍA VENDER. Con la colaboración de varios novelistas, la revista estadounidense Gentlemen’s Quarterly (GQ) publicó una lista de los 20 libros que, basados en la premisa de que no todos los ‘best sellers’ son obras magníficas y que nadie debería leer. En la lista colocan a la Biblia porque según ellos «muchos de ellos en realidad nunca la han leído. Quienes lo han hecho, saben que es repetitiva, se contradice, es sentenciosa, tonta, e incluso a veces malintencionada», comenta el poeta Jesse Ball. Ni Ball ni el resto del jurado tienen la remota idea que la Biblia es el libro de Dios para que conocerle y alcanzar la salvación; si la gente no la lee ni la entiende no debería calificarla como repetitiva, contradictoria, sentenciosa, tonta y jamás sentenciosa; porque realmente quien nos sentencia es nuestro propio pecado, más bien las Escrituras nos llevan al único que puede perdonarnos y salvarnos: Cristo. Pero esto se recibe solo por fe y revelación, jamás por medio del razonamiento humano.
3 LO DIJO Thomas Mann: “La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.
Y la Biblia DICE: “No participen en las obras inútiles de la maldad y la oscuridad; al contrario, denúncienlas… No dejen que el mal los venza, más bien venzan el mal haciendo el bien” (Efesios 5:11; Romanos 12:21. NTV).

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