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La escasez en tu mente, Otoniel Font

La escasez trabaja en tu mente, limitando tu fe en las soluciones que Dios quiere traer para darte la salida de tus problemas. Aun los gobiernos buscan balancear sus presupuestos, únicamente con la intención de tener acceso a los mercados para tomar más dinero prestado. Si lo que trae problemas es tomar prestado, ¿cómo, el arreglar la deuda para tomar más deuda, trae solución al problema? Así es el sistema del mundo. Lo que parece ser tu solución, en realidad es tu problema; y, cuando sales del problema, eventualmente, caes nuevamente en él. De la misma manera, a ti se te dificulta creer que Dios te puede dar una casa, sin que el banco te la apruebe. Buscas soluciones en los lugares incorrectos, que son los que luego te oprimen y te traen situaciones, atando tu mente por tus propias decisiones. El miedo a la escasez provoca que tú no puedas creer en las soluciones divinas.
Lo interesante es que Dios siempre trae a hombres comunes para solucionar el problema. Dios llamó a Moisés, un gago; pero con un gago y un palo, libertó al pueblo de Israel de Egipto. Todo lo que hace falta es un gago con un palo, pero que le crea a Dios; que crea que un gago con un palo y Dios es más grande que faraón. Pero no creemos que el gago y el palo, con Dios, sea más grande que faraón, quien, a nuestros ojos, tiene todo el poder. Cuántas cosas tratas de buscar con tus propias fuerzas, tratando de solucionar tus problemas, cuando estos pudieran ser solucionados de una forma sobrenatural y milagrosa, si tan solo te atrevieras a creer que el Dios al que tú le sirves quiere sacarte de tu situación.
La razón por la que Dios quiere sacarte de donde estás, es para llevarte a un pacto. Él quiere que tú tengas un pacto con Él. Mientras estés atado al sistema, no podrás tener una relación de pacto con Dios, no podrás andar por el camino necesario para llegar a tener esa conexión divina, donde el Dios al que tú le sirves sea quien dirija tus pasos, quien provea, quien te lleve al lugar que Él te ha prometido.
Hasta que tú no entiendas que la forma de llegar a esa relación es a través de lo sobrenatural que Dios puede hacer, y más real se haga faraón en tu vida, entonces estarás siempre limitando el poder de Dios, y lo que Él puede hacer a través de ti. Dios siempre va a usar gente común, sencilla, para llevar las grandes soluciones a su pueblo. Eso que estás viviendo, que parece tan grande, lo único que hace falta es una solución divina; y esa solución divina va a venir envuelta de personas comunes que van a darte la clave, que van a abrirte la puerta. Lo único que hace falta es creer.
Tú no puedes buscar las mismas soluciones del mundo para tus problemas. El Dios al que tú le sirves es capaz de traer abundancia de todas las formas, desde cualquier lugar; de la misma manera que lo hizo con el pueblo de Israel, lo puede hacer contigo. Esa es la gracia providente de Dios.  Dios comienza a mostrarle su gracia al pueblo, a mostrarles que Él lo podía hacer. Pero nuestra mente está tan atada que no podemos creerle a Dios por un milagro. Estás esperando que sea el gobierno quien aumente tu salario, sin darte cuenta que Dios te puede dar favor y gracia y hacerte más producto, de manera que, no importe el salario que diga el gobierno.  Si Dios pone su favor y su gracia sobre tu vida, Él te posiciona en lugares donde van a reconocer, no tus manos ni tu talento, pero sí el favor y la gracia de Dios, que va a poner en tus manos lo que no pone en ningún otro lugar. El gobierno no determina lo que tú te vas a ganar; el que determina lo que tú te ganas es el Dios Todopoderoso a quien tú le sirves; su favor está sobre tu vida, y tú no tienes límites por lo que el mundo pueda hacer.
No puedes permitirte ser gobernado por pensamientos de escasez. En Génesis, cuando faraón tiene aquellos sueños que José interpreta, es la primera vez en la Biblia que se introduce la escasez. Y el gobierno comienza a controlar todo, por miedo a que no van a tener qué comer. Cuando el hombre es gobernado por la escasez y llega esa ansiedad a la vida del hombre, el corazón generoso comienza a cerrarse.  Y, para romper con esto y sacar al pueblo de Israel de Egipto, Dios manda al pueblo a sentarse a la mesa. Nuestra ansiedad por las finanzas, por la necesidad, por lo que no tenemos, interrumpe nuestros horarios con nuestra familia. Entonces, hay quien se siente oprimido y le echa la culpa a Dios, dejan de ir a la iglesia para trabajar más, sin darse cuenta de que no estarían tan oprimidos si tuviesen su fe mejor cimentada y no vivieran bajo el sistema del mundo.  Cambiamos el sentarnos a la mesa por entretenimiento para calmar nuestra mente; pero no es el entretenimiento y el descanso del sistema del mundo lo que saca tu familia, sino el sentarte a la mesa del Señor y creer que es Él quien te va a sacar en familia y te va a dar la victoria.
No es el cine el que te saca del problema; te entretiene por una hora, pero sigues teniendo el mismo problema.  Pero, si Dios hace un milagro, si cambia tu manera de pensar, de ver las cosas, y su poder interviene en tu vida, la cambia para siempre.
El tiempo de calidad con tu familia no es en el parque, en la playa.  No hay nada malo con ir a estos lugares; pero, para que tu familia sea libre del sistema del mundo, tu tiempo de calidad en familia es en la casa del Señor, en la mesa comiendo el mismo Cordero, la misma Palabra, sabiendo que, en tu casa, creen que el Dios al que le sirven es quien les abre puertas en el camino, quien les da las soluciones y la victoria.
Otoniel Font
Pastor y escritor

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