Home / Palabras del Director / La amnistía y la Biblia

La amnistía y la Biblia

El tema de la amnistía ha cobrado una gran relevancia en Venezuela debido a las decenas de «presos de conciencia» que hoy están privados de libertad, muchos de ellos sin juicio, por retardo procesal o, según los abogados de derechos humanos, por juicios incorrectos. No nos mueve la diatriba política, sino el sentido eminentemente espiritual y bíblico que es lo que prima por sobre cualquier decisión humana, pues a fin de cuentas será en el gran juicio donde todos compareceremos para rendir cuentas ante el Señor de todo lo que pensamos, hacemos, decimos o dejamos de hacer. Que quede claro eso.

Según el Diccionario Jurídico Cabanellas (DJC), amnistía “se considera una medida legislativa por la cual se suprimen los efectos y la sanción de ciertos delitos, principalmente los cometidos contra el Estado e Instituciones Públicas. La amnistía no es ni debe ser personal. No puede estar dirigida a una persona en particular porque, por tratarse de un acto sancionado como Ley, aprovecha a todos los que se encuentren en las situaciones previstas en la Ley de Amnistía. Como toda Ley tiene efectos generales.
Amnistía proviene de «amnesia» o «pérdida de la memoria», a través del vocablo griego «olvido» (‘amnestia’). Ha sido definida como «…un acto del poder soberano que cubre con el velo del olvido las infracciones de cierta clase, aboliendo los procesos comenzados o que se deban comenzar, o bien las condenas pronunciadas para tales delitos…»”.
¿Acaso no es eso lo que hace el Señor con aquel que viene a Él arrepentido y clama por perdón? Dios dice: «Yo, y nadie más, soy el que borra tus rebeliones, porque así soy yo, y no volveré a acordarme de tus pecados» (Isaías 43:25). La divina es la más grande amnistía que se puede conceder al ser humano, pues podemos ser «amnistiados», indultados o sobreseídos jurídicamente, pero eso nada tiene que ver con el perdón eterno que ofrece Cristo. «Si confesamos nuestros pecados, Él [Jesucristo] es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad» (1ª Juan 1:9. Énfasis añadido).
Jesús nos enseñó una aleccionadora parábola (Los dos deudores) donde al final de ella, el mayor deudor perdonado no quiso hacer lo propio con su consiervo, quien le debía mucho menos de lo que el rey le perdonó a él: «Entonces el rey le ordenó presentarse ante él, y le dijo: ‘Siervo malvado, yo te perdoné toda aquella gran deuda, porque me rogaste. ¿No debías tú tener misericordia de tu consiervo, como yo la tuve de ti?’. Y muy enojado, el rey lo entregó a los verdugos hasta que pagara todo lo que le debía. Así también mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan de todo corazón a sus hermanos» (Mateo 18:32-35).
Basado en ello los cristianos venezolanos nos preguntamos: ¿cómo es posible que los golpistas del 4F de 1992, culpables de muchos delitos y hasta de vidas cegadas, fueron beneficiados (perdonados) por el presidente Rafael Caldera con un sobreseimiento (figura jurídica del proceso penal mediante la cual se le pone fin a éste, se termina toda averiguación penal y si hubiere detenidos son puestos en libertad -DJC) que le permitió luego a Hugo Chávez ser presidente y ahora que siguen en gobierno no quieren aceptar la Ley de Amnistía que está por aprobar la Asamblea Nacional, la cual beneficiará a todos los «presos de conciencia», tal y como sucedió en su tiempo con los del 4F?
El Señor es bien claro en la Biblia, al asegurar que si no perdonamos Él tampoco podrá perdonarnos. Si los militares del 4F fueron perdonados y hoy se resisten a perdonar (amnistía) cuando comparezcan ante el tribunal de Dios en el juicio final tampoco serán perdonados aunque terrenalmente hayan disfrutado del sobreseimiento (llegando a ser gobierno durante 17 años). Jesús nos enseñó en el Padre Nuestro lo siguiente: «Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» (Mateo 6:12); eso implica una condicionalidad, si no perdonamos a nuestro semejante jamás Dios nos perdonará a nosotros.
¿Pensamos acaso que Cristo estaba bromeando cuando sentenció: «No juzguen, y no serán juzgados. No condenen, y no serán condenados. Perdonen, y serán perdonados»? (Lucas 6:37). Alguien que disfrutó de un sobreseimiento a juicio no puede hoy negarle a nadie una amnistía, pues sería el ser más desdichado, hipócrita e inmoral del mundo; y los cristianos esperamos que nuestros políticos y gobernantes no lo sean, pues de largo está dada la sentencia condenatoria de Dios: «Así también mi Padre celestial hará con ustedes, si no perdonan de todo corazón a sus hermanos» (Mateo 18:35).
¡Que Dios los guarde de tamaño error…! De corazón se los decimos. Amigos, el Señor es bien serio con lo que declara.

director@verdadyvida.org
@GeorgesDoumat

About redaccion

Check Also

Cambio de sexo, ¿jugando a ser Dios?

La industria médica y farmacológica vinculada al pecado está cada día más incipiente. Ya no …

One comment

  1. Interesante lo de la amnistia con la biblia

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *