Home / Entrevistas / Jesús Murguey: “Hay que confrontar a los jóvenes con Cristo”

Jesús Murguey: “Hay que confrontar a los jóvenes con Cristo”

(Verdad y Vida – REDACCIÓN).-

La sociedad en general se ve afectada por las familias de la época actual. En esta era moderna y de la tecnología, muchos han sido los padres que han dejado a sus hijos al cuidado del internet y las redes sociales, así como de terceros que no están calificados para edificar y formar a los niños, que son el futuro de todo país.
La violencia infantil se observa ahora en todas partes. Hace algunos años no se vivía tal grado de violencia en la sociedad, y es que se evidencia en el aumento de la inseguridad en el país y en el mundo. Lo que se encuentra en el corazón de los niños y jóvenes es lo que se transmite hacia la sociedad y es, básicamente, lo que rige el curso de la misma. La Palabra de Dios establece que «de la abundancia del corazón habla la boca», y eso es exactamente lo que sucede en esta sociedad.
En tal sentido, y procurando dar una solución a esta problemática, Verdad y Vida, realizó una entrevista al licenciado Jesús Murguey, psicólogo clínico, quien además desempeña labores en más de 10 escuelas en tres diferentes municipios en el estado Nueva Esparta.

¿Qué pudiera decirnos sobre la violencia hacia los niños, sobre lo que usted ha venido viendo?
– Bueno, la violencia en nuestro país viene a ser ya un problema de salud pública que a muchos, tanto los medios de comunicación -como el ministerio de educación que es donde trabajo directamente-, y otros entes, están observando detenidamente porque la preocupación es a nivel de gobierno. En las escuelas lo vemos desde temprana edad. En los preescolares observamos esa problemática que evidentemente tiene una base familiar. Hay que comenzar a educar desde el entorno familiar hacia afuera, de lo micro a lo macro.

Ahora que toca el tema de la familia, ¿a qué le atribuye esta conducta, por qué los niños manifiestan conductas violentas?
– En verdad eso es algo multifactorial, porque la familia es el órgano que le da identidad a ese niño, calor de hogar, una serie de valores, principios de vida que acostumbran a predicarlo con las acciones, no tanto con las palabras. Un discurso, la mayoría de las veces, no va acompañado del ejemplo, si no va acompañado el discurso del ejemplo entonces tu lenguaje e incluso el no verbal: Ademanes, expresiones del rostro, movimiento de las manos y una serie de actitudes no verbales; ya están dando un mensaje de violencia.
Continuó explicando que si los niños crecen en un ambiente de violencia, con gritos y maltratos entre adultos y de los adultos hacia los niños, e incluso de violencia psicológica, se genera un clima negativo en ese  hogar y por ende, se está creando o educando a un niño para que sea violento en su entorno general.
De acuerdo al licenciado Murguey, han sido más los casos de violencia psicológica y verbal que la misma física, de los que él ha sido testigo, e indica que un ejemplo muy común es ver a un padre, que aunque esté en la calle, le dice groserías a su niño; o una madre que le dice «te quiero» a su hijo, pero en su rostro hay un gesto de molestia porque no le gusta lo que el niño está haciendo. «Debe haber aceptación de los padres hacia los hijos, el amor tiene que venir con aceptación de los hijos, aunque sea un niño hiperactivo, inquieto e incluso con ciertas actitudes negativas -que de por sí son copiadas-, tiene que demostrarse amor y respeto hacia los niños, cosa que no se está viendo en muchos hogares», acotó.

¿Algún problema en común que manifiestan los niños que evidencien el maltrato de sus padres?
– Bueno en las aulas de clases vemos niños que irrespetan a sus compañeros, no hay tolerancia en muchos de los casos. A las mismas maestras, figura de autoridad, pareciera que a medida que pase el tiempo menos respeto le tienen, al igual que a la directora o director del plantel, a los mismos padres no los respetan. Conocí un caso de un niño de segundo grado que le ofrecía golpes a la mamá y a pesar de mi llamado de atención, el niño mantenía su actitud retadora. Esta actitud la conocemos en psicología como, «oposicionista desafiante», que se manifiesta antes de convertirse en un antisocial, que no sólo es rebelde, sino que roba, mata y demás.
Agregó el psicólogo que los niños se vuelven violentos porque ven esas conductas en los padres y porque son víctima de ella y si desde temprana edad no se corrige, llegará a acarrear grandes consecuencias. Para evitar estos problemas, se busca también conversar y trabajar con los padres para que ayuden en el proceso de cambio de los niños.
Informó que como cristiano, siempre hace énfasis en el área espiritual de la persona, pues el amor de Dios es el que puede restaurar los corazones de los padres y niños que viven en situaciones hostiles dentro de sus propios hogares. «Estoy convencido, como dice la misma Palabra de Dios, que el problema es espiritual y que si no se resuelve lo espiritual por mucha psicología, mucha teoría y mucha maestría en la parte clínica o técnica, va a continuar el problema», dijo Murguey.
También acotó que «la verdadera solución para la familia está en Jesucristo, comenzando con los padres, ellos deben tener una relación sana con Dios, reconociendo que con él y apegados a él es que podemos tener los parámetros necesarios para poder criar a nuestros hijos».

¿Maneja alguna estadística en cuanto a la violencia hacia los niños, los jóvenes o adolecentes por lo menos en Nueva Esparta o en el sitio donde trabaja?
– Si, mira ha aumentado, aunque no te puedo hablar de cifras a nivel regional o nacional porque no las tengo aquí a la mano, si te puedo hablar de mis cifras personales, sobre todo en el ámbito público que es donde me desenvuelvo. Yo trabajo en un centro comunitario que atiende niños y jóvenes desde grado inicial hasta quinto año y trabajo con 19 escuelas de tres municipios. De ese universo de casos te puedo hablar de que un 60% son problemas de violencia, en su mayoría de violencia con déficit de atención o hiperactividad.

¿Cómo afecta la violencia en una familia conforme al corazón de Dios?
– Lo más básico e importante es ver el ejemplo que estamos dando con nuestra conducta, con lo que decimos, es decir, si lo que yo digo está divorciado de lo que yo hago, entonces para nada estamos hablando de un modelo efectivo de lo que no es violencia, de lo que queremos hacer, que es una convivencia sana, en paz en nuestra familia.

¿Qué recomendaciones finales puede dar para que una familia se mantenga unida?
– Ahorita uno de los mayores problemas que vemos entre las familias, incluso cristianas, es la comunicación o la poca comunicación, nos metemos tanto en la rutina que nos olvidamos de lo importante que es nutrir a nuestros hijos y a nuestro cónyuge con una comunicación efectiva, donde cada quien da su punto de vista, habla, piensa y tiene el respeto para poder conversar de cualquier tema y abrir esa tribuna y ese espacio en la casa. Si no existe ese espacio en casa, el niño o joven va a ir a llenar ese vacío a la calle y puede terminar incorporándose en alguna tribu urbana, grupo o pandilla porque ahí si es tomado en cuenta y aceptado, aunque tenga que hacer cosas malas y hasta ilegales.
Desde el punto de vista cristiano, Jesús Murguey insta a que se le enseñe a los niños y adolescentes a tener una relación personal con Dios, «tenemos que verlo de esa manera y confrontarlos a ellos con Cristo, Él siempre predicó un mensaje muy claro: “Yo soy la luz verdadera, soy el pan de vida”, siempre fue muy claro, no hay medias tintas, me aceptas o me rechazas, eres frío o eres caliente, pero no hay medias tintas».
También para los padres, buscar una respuesta en las Sagradas Escrituras es el mejor instrumento. «La Biblia es ese manual práctico, nada más en el libro de Proverbios vemos una multitud de pasajes bíblicos que hablan sobre como criar a nuestros hijos, la comunicación y una serie de consejos, ahí tenemos el sustento, bien nutritivo, de cómo criar a nuestros hijos de una forma más efectiva», concluyó.

About redaccion

Check Also

Fundación Patriarcas: Proyecto político en la Nueva Venezuela bajo la dirección de El Altísimo

“La primera carencia que detecté en nuestras filas, fue la de una ideología política clara, …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *