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Iglesia y violencia, una miradita basta

No sólo el país, sino el mundo entero está conmocionado con lo que está ocurriendo en Venezuela. Nadie lo cree. Para muchos parece una pesadilla: Pero no, es la purita realidad. Estamos cosechando -«justos por pecadores»- lo que se sembró en nuestra amada nación durante décadas; no es el problema de un gobierno, es la actitud de un pueblo desinteresado por Dios, malagradecido de sus bondades e idólatra.
Sobre nuestra nación están operando poderosos espíritus infernales promovidos por el ocultismo e idolatría y que traen confusión, adormecimiento, división, violencia y muerte. Esa es la realidad, pero no la verdad. La verdad radica en Jesucristo y nosotros somos su pueblo, redimido y equipado por el Espíritu Santo para levantarnos en favor de Venezuela.
Es la Venezuela natural la que está devastada, no la espiritual. La Venezuela terrenal, no la que Dios tiene en su corazón y que está a punto de manifestar de manera poderosa y gloriosa. El cristiano pertenece a la Venezuela que desciende del trono del Padre, no a la que hoy ven sus ojos y de la cual dan parte los diferentes noticieros.
En muchas ediciones hemos desglosado, o presentado entrevistados y calificadas opiniones que dan cuenta de que hoy somos el resultadlo de lo que sembramos ayer. Pero lo peor no es eso, lo lamentable es que hay quienes no conocen la verdad y culpan a cualquiera por, supuestamente, no hacer nada al respecto.
Tal es el caso del ministro del Interior y Justicia, Miguel Rodríguez, quien el pasado 22 de mayo dijo que «las iglesias católica y evangélica del país son renuentes a aceptar los pedidos del Gobierno para colaborar en la lucha contra la inseguridad ciudadana». ¿Sabrá este alto funcionario lo que dijo?
Para empezar, ¿de cuándo acá los cristianos venezolanos somos «Iglesia»?, si jamás han querido aprobar la ley de religión y culto que nos equipare en derechos con la romana; hasta ahora somos considerados clubes (léase asociaciones civiles). En segundo lugar, peca de ignorante el ministro Rodríguez al afirmar semejante barbaridad. Le diremos resumidamente dónde está la acción de la Iglesia de Jesucristo en Venezuela:
– Tenemos años ayudando a los privados de libertad a ser restaurados y reinsertados en la sociedad una vez son libres, sin apoyo oficial y sorteando medidas injustas como la de no darnos acceso más que en días de visita para hacer nuestra labor espiritual.
– Pregúntenle a los consejos comunales quiénes son los que han restaurado a antisociales y gente violenta en las barriadas y convertido en agentes de paz, y le responderán: «las iglesias evangélicas y sus fundaciones».
– Averigüe quién da de comer a los niños y desvalidos. Quién cubre, recoge y restaura de los efectos del alcohol y las drogas a hombres y mujeres en las barriadas venezolanas.
– Vea quién dirige las casas-cunas, orfelinatos, guarderías, emisoras alternativas que imparten un mensaje de paz y transformación, etc.
Y todo eso, ministro Rodríguez, sin o con poco apoyo del Estado, y muchas veces con restricciones de espacio físico, dinero, amén de que nos quitan las señales radiales injustamente.
Valdría la pena preguntar: ¿Cuándo ha recibido reconocimiento y apoyo la ingente labor silenciosa pero efectiva que por años ha llevado a cabo la Iglesia Evangélica que usted tanto critica, ministro Rodríguez? Le aseguro que muy pocos gobernantes en cualquiera de las Repúblicas han tendido su mano de apoyo; a Dios gracias que su poder y respaldo es tan grande que con el Señor nos ha bastado para transformar a millones de venezolanos.
No sé a qué se refiere el ministro Miguel Rodríguez con: «Ciertas instituciones que pudiesen ayudar se alejan del tema, lo evaden o se hacen los locos (los distraídos). Ejemplo: la iglesia católica y evangélica». Los católicos tienen boca. Por nosotros, los cristianos, hablan miles en Venezuela; como bien dice nuestro Señor Jesucristo: «Por sus frutos los conocerán». Vea nuestro fruto Sr. ministro, nosotros hacemos  pero «nunca sabe nuestra mano izquierda lo que hace nuestra mano derecha»; es decir, no nos damos bomba, porque toda la gloria y la honra es de Dios y no nuestra…
Le reiteramos a usted y al Gobierno Nacional nuestra disposición a colaborar en todo lo que signifique tenderle la mano al prójimo necesitado, pero sin obligaciones ni compromisos secundarios; si se nos va a politizar nuestra labor entonces jamás contará con la Iglesia de Jesucristo. No se equivoque mi amigo.

director@verdadyvida.org

@georgesdoumat

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3 comments

  1. ESO ESTA BIEN DICHO ASI ES QUIZAS DEBIERAMOS PEDIR UNA AUDIENCIA CON EL MINISTRO PARA HABLAR CON EL FELICITACIONES POR ESA RESPUESTA

  2. Apoyo totalmente sus palabras y totalmente de acuerdo que nuestra labor es sin obligaciones ni compromisos secundarios; si se nos va a politizar nuestra labor entonces jamás contará con la Iglesia de Jesucristo.

  3. Felicitaciones amado hermano, me parece muy acertada su opinion, respecto al comentario del ministro Rodriguez sobre la iglesia evangelica y su «supuesta» vista gorda a los planes de seguridad del gobierno.apoyamos esa expectacular respuesta. cuenta con nuestro apoyo, confraternidad de ministros de carabobo «conframinca» El Señor te continue bendiciendo.

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