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¡Gracias Dios, por los reformadores…!

Desde que el emperador Constantino paganizó el cristianismo al declararlo «religión oficial del Imperio Romano» hasta el siglo XIV cuando Wycliffe, Huss; y luego Lutero, Zwinglio, Knox y Calvino en los siglos XV y XVI, se levantaron valientemente en contra de lo que consideraron anti-escritural dentro de la estructura católico romana, había pasado ya más de 1.100 años de hegemónico abuso esgrimiendo ser la religión depositaria y única administradora del poder salvador de Jesucristo.
De entre los reformadores, a juzgar por sus obras, tal vez sean John Wycliffe y Martín Lutero quienes tuvieron un papel preponderante en cuanto a la denuncia pública, Biblia en mano, de los abusos religiosos del papado; una institución que antaño como hoy es el portaestandarte de la politiquería religiosa, el ecumenismo y la herética interpretación de las Sagradas Escrituras.
Wycliffe tradujo la Biblia al inglés y con sus tratados teológicos confrontó los postulados religiosos anti-bíblicos y la corrupción del papado. De igual manera, pero con mucha más osadía, el monje agustino Martín Lutero levantó su voz y clavando sus 95 tesis, exhibió públicamente el gran engaño religioso del Vaticano; desde aquel 31 de octubre de 1517 hace ya 500 años, pero la Reforma continúa indetenible, porque eternamente indetenible es el Dios que la inspiró y la sostiene «hasta que sus enemigos sean puestos por estrado de sus pies».
Temas como la salvación por la fe en Cristo, la justificación, el señorío de Jesús y no de los hombres, la Biblia como única autoridad de fe y conducta, fueron los principales argumentos contra la venta de indulgencias, la corrupción religiosa de Roma, el control pleno de la vida monárquica europea, el celibato y la inmoralidad sexual del clero, la deificación de la jerarquía vaticana, fueron resumidos y públicamente protestados en cinco grandes postulados que dan fundamento a la Reforma de la religión católica: La sola gracia, la sola fe, solo Cristo, la sola Escritura y solo a Dios sea la gloria.
Ni la contrarreforma, ni la creación de la Compañía de Jesús, ni la persecución del tribunal de la Inquisición romana, todos apoyados por los papas de turno, pudieron frenar a la gloriosa y verdadera Iglesia de Jesucristo. Lo que inició el Señor dentro del catolicismo a través de Wycliffe fue consolidado y esparcido por toda Europa y el mundo a través de Lutero; una vez más se cumplía -y de qué manera- la promesa de Jesús: «sobre esta roca edificaré mi iglesia, y las puertas del Hades no podrán vencerla» (Mateo 16:18b).
Dios prometió que «la gloria postrera de su casa sería mayor que la primera», por eso todo en su Reino va «de gloria en gloria», y asociándolo a lo realizado por medio de los reformadores medievales no nos deja duda alguna que el inicio del gran avivamiento de la Iglesia de Cristo fue a través de estos hombres escogidos por Dios para traer su revelación a Europa y de allí a África y América.
Pero la Reforma, conocida como «Protestante» (mejor sería llamarla ‘Reforma y vuelta a la Biblia’), todavía no ha terminado; acabará con el arrebatamiento de la Iglesia, mientras tanto estemos velando para que los líderes de hoy que una vez fueron reformados no apostaten de la fe y no preconicen una contrarreforma pero a la inversa. Sigamos predicando las cinco «solas» de la Reforma sin olvidar lo que dice el Señor: «…“Ustedes, los de mi pueblo, salgan de esa ciudad [Babilonia la ramera] para que no participen de sus pecados ni reciban parte de sus plagas”» (Apocalipsis 18:4b. Énfasis añadido).
Dios, te damos gracias por los reformadores, los de antes, los de ahora… los de siempre. Ellos nos enseñan que solo Cristo tiene el Copyright del Padre y el de la entrada a la eternidad, y no hombre alguno, cualquiera sea su jerarquía. ¡Que seamos nosotros dignos imitadores de la fe y la gallardía de ellos, te lo pedimos en el nombre de Jesucristo tu Hijo. Amén y amén!

@GeorgesDoumat

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-o-o-o- 1, 2, y 3 -o-o-o-

1 Niño de 14 años se arrepiente por haber cambiado de sexo. El niño australiano Patrick Mitchell dice estar arrepentido de haber iniciado el proceso para cambiar de sexo y convertirse en una niña, dijo que lo siente, dos años después de haber sido sometido al proceso de transformación (que incluye los tratamientos hormonales y podría convertirse en una cirugía definitiva). Tanto los médicos como «los expertos» le aconsejaron a la madre hacer el cambio dado que el niño presentaba una «distrofia de género».- A pesar de todo nació varón y con los órganos masculinos, qué error el de los padres consultar a todos menos a Dios, ahora el niño está arrepentido, lo cual es obvio, y el proceso de revertir lo iniciado será probablemente más traumático; ojalá busquen de Cristo, es el único que puede sanarle física, emocional y espiritualmente.
2 SOBRE MARTÍN LUTERO. El destacado teólogo, pastor y fundador de la Fraternidad Latinoamericana de Estudios Teológicos (FLET) y los Ministerios Logoi (en español e inglés), Les Thompson, dijo acerca del reformador Martín Lutero: “Estudiar la vida de Lutero es descubrir a un hombre plenamente convencido de que «la Palabra de Dios, toda la Palabra de Dios y nada, sino la Palabra de Dios, es la única autoridad»”.
3 LO DIJO Jorge AO: “Odiar los pecados de los demás cuando estás bien a gusto con los tuyos, no te hace más reformado ni más santo. Solo revela tu hipocresía”.
Y la Biblia DICE: “¿Por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no miras la viga que está en tu propio ojo? ¿Cómo dirás a tu hermano: «Déjame sacar la paja de tu ojo», cuando tienes una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:3-5). RVC).

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