Warning: Use of undefined constant REQUEST_URI - assumed 'REQUEST_URI' (this will throw an Error in a future version of PHP) in /home/godvia32/public_html/verdadyvida.org/wp-content/themes/sahifa/functions.php on line 73
Gabe Salazar, del rechazo al amor de Dios – Verdad y Vida
Home / Testimonios / Gabe Salazar, del rechazo al amor de Dios

Gabe Salazar, del rechazo al amor de Dios

(IamSecond/ VyV – REDACCIÓN).-

Gabe Salazar nació sin un padre. Su mamá era muy joven cuando lo trajo a la vida. «Mi madre era una adolescente cuando yo nací, y fui abandonado por mi papá antes de nacer. Yo verdaderamente creo que él amaba a mi mamá, pero le dijo que estaría con ella y se quedaría con ella, sólo si se practicaba un aborto. Mi mamá dijo que no. Así que de ahí en adelante, él no quiso tener nada que ver conmigo», explicó Gabe.
Confesó que tuvo mucho odio hacia él mientras crecía porque, «¿quién no querría a su propio hijo? Yo tengo un hijo de cinco años de edad y cuando lo veo, lo cargo o lo abrazo pienso en tantos recuerdos que tenemos juntos, él en su clase de tae kwon do, yendo al parque, jugando con él. Tengo tantos recuerdos, tantas fotos de él en mi teléfono que muestro y comparto con las personas».
Pero el mirar esas fotos de su hijo lo hace recordar de los momentos que pasó cuando era pequeño, «cuando yo tenía su edad y mientras crecía, me preguntaba: ¿Dónde está mi papá?, ¿por qué no tengo un papá en mi vida?», dijo.

Buscando aceptación en el lugar equivocado
Crecer sin un papá lo hizo sentir muy rechazado, a pesar del amor de su mamá, Gabe buscaba encajar en algún grupo. «Los muchachos que sí me aceptaban eran pandilleros, asesinos que vivían en las calles. Robábamos carros, rompíamos cosas, ellos me hacían sentir que pertenecía a ese tipo de vida, con ellos me sentía a gusto, me sentía suficiente persona para estar con ellos», comentó.
En una oportunidad le tocó pelear con un miembro de una pandilla rival, y para evitar cualquier tragedia, su mamá lo cambió de colegio. Un día, mientras regresaba a su casa los miembros de su pandilla le decían que debía compensar el haberse ido, que debía ir a robar o hacer algo que no sólo lo mantendría en la pandilla sino que también le subiría de nivel.
«Yo les dije que no quería estar más en eso, que se olvidaran de eso, y que me salía de la pandilla. Dos días después, estaba saliendo del colegio y tres hombres mayores, de mi propia pandilla, más grandes que yo, me abordaron y me hicieron ir con ellos. Me golpearon, me patearon. Me rompieron el labio, unas costillas, tuve que ir al dentista porque me dañaron un diente», expresó Salazar.
Ese día volvió a marcar un cambio en su vida. «Me hizo sentir como que yo era un perdedor, un malandro, que no le importaba a nadie». Para añadir más dolor a su corazón, después de esa situación, nadie en el colegio quería estar con Él, ni sentarse juntos en la cafetería, «nadie quería ser mi amigo ni hablarme. Estaba completamente aislado».

La llegada de Dios a su vida
Su mamá asistía a una iglesia cristiana y a través de un hermano de la congregación, Gabe fue invitado a un evento para jóvenes, «me habló de un rally para jóvenes que iban a realizar y yo pensaba que ni siquiera sabía lo que era eso. Creo que hasta usó la palabra avivamiento, así que él me invitó y como en esos días nadie me invitaba para ningún lado, acepté ir con él», contó.
Su experiencia en esa oportunidad fue abrumadora. «La gente estaba aplaudiendo, cantando, orando y recuerdo que yo pensaba que se veían ridículos, ¿por qué aplauden, por qué están tan felices? Nadie puede ser así de feliz, y en ese momento supe que yo estaba pensando así de ellos, porque quería tener lo que ellos tenían», comentó Salazar.
Esa reunión fue un momento decisivo en su vida. «Levanté mis manos y comencé a orar y también a llorar, era un llanto profundo, no había llorado así en muchísimo tiempo, pero no era un llanto de rabia o frustración, era un llanto de alivio. Un alivio de que finalmente me encontraba en las manos de Dios y de que Él me iba a levantar y apoyarme, y era se abrazo el que yo necesitaba, desde ese día abrí mi corazón a Cristo», agregó Gabe.
Después de ese encuentro con Dios, Salazar cambió de la noche a la mañana, era una persona completamente diferente. Al principio la gente no entendía y no lo creía. Varios profesores y personal del colegio se preguntaban si realmente era él mismo.
«Tuve una oportunidad de predicar un corto sermón en la cafetería de mi colegio. Comencé a compartir algunas cosas que estaban en mi corazón con mis amigos y los invité a formar parte de un grupo de lectura de la Biblia que comenzó una semana después con 6 personas, hasta que fuimos 60 personas, allí pude compartir el amor y la esperanza de Dios con ellos».

Un nuevo hombre
Las cosas cambiaron desde ese momento. Cuando se veía en el espejo, estaba complacido con lo que veía, no estaba tratando de vivir para alcanzar las expectativas de alguien, no se veía como el rechazado, o como que algo le faltaba, yo me amaba y Dios me amaba».
«Pude romper esos ciclos con mis propios hijos, ciclos de abandono, de desmotivación, de confusión y falta de entendimiento. Quiero criarlos amando a Dios, quiero criarlos no sólo sabiendo que tienen un padre terrenal y físico que los ama, los abraza, motiva, que cree en ellos y quiere ayudarlos a ver sus sueños realidad; sino que también tienen un Padre celestial que quiere tener una profunda relación con ellos y los está amando, ayudando y guiándolos en su caminar», explicó Salazar.
«Yo no sé cómo ser un buen padre, mi esposa dice que soy un buen padre y esposo, pero yo estoy criando a mis hijos para que sean hombres y mujeres de Dios y quiero asegurarme de guiarlos en la dirección correcta», concluyó.

Mientras crecía tuvo mucho odio hacia su padre porque lo rechazó, pero Dios le enseñó el perdón y llenó el vacío en su corazón
Mientras crecía tuvo mucho odio hacia su padre porque lo rechazó, pero Dios le enseñó el perdón y llenó el vacío en su corazón

Gabe Salazar
Asistió a la Universidad de las Asambleas de Dios en Waxahachie, Texas, EE.UU, y obtuvo un título en Teología. Trabajó en una escuela en Texas como auxiliar de alumnos en riesgo y con problemas de comportamiento, también fue pastor de jóvenes. Así fue como respondió al llamado de motivar a otros jóvenes a perseguir sus metas y retomó los estudios como conferencista de jóvenes. Actualmente vive en Los Ángeles, California, con su esposa Nancy y sus cuatro hijos.

About redaccion

Check Also

Habla El Grinch

“Árboles, luces, comida, regalos sin el motivo principal de la Navidad que es el nacimiento …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *